Manuel Menchón (49) dirige y escribe la película-documento La voz quebrada, sobre Federico García Lorca, sobre Juan Ramírez de Lucas... y sobre la España de mediados de los años treinta. El largometraje documental, que no supera la hora y media de duración, se estrena en salas de cine este viernes 16 de octubre. Es, ciertamente, una obra que ver en pantalla grande. El Independiente habló con su director y guionista este miércoles 14 de octubre, a 48 horas de su lanzamiento comercial.

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Pregunta.- ¿Menchón?

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Respuesta.- Viene de Barcelona. Es de origen francés. Y hemos acabado en Málaga.

P.- O sea, que de Granada, no.

R.- No, pero mi familia materna entera es de Antequera. La Vega de Antequera está muy cerca de la Vega de Granada, de donde es la familia de Federico García Lorca. Federico ha estado muy presente en mi vida. Mi bisabuelo conocía a la familia García Lorca. La primera vez que fui a la Huerta de San Vicente, la cama de Federico y algunos muebles me eran familiares. Mi cama, que había sido de mi abuelo, era igual a la de Federico. Eran del mismo ebanista de Granada; mi bisabuelo encargó una igual. Era una estructura muy parecida.

Yo he conocido a Lorca antes de saber que era Lorca. En mi casa, en Navidad, se cantaban villancicos que eran, en realidad, las canciones populares recopiladas por Federico García Lorca. Mis abuelos recitaban poemas de Lorca como si fueran propios; lo descubrí cuando fui al colegio. Su figura es algo muy personal y familiar para mí.

P.- Las películas no se hacen en dos días.

R.- Cinco años.

P.- Llega en un momento dado…

R.- Es casualidad.

P.- Se estrena La bola negra. Se cumplen noventa años del fusilamiento y asesinato de Lorca. Ha habido más proyectos de ficción y no ficción sobre Lorca. Quería preguntarte por la génesis. Después de Unamuno, tu anterior personaje, Lorca. ¿Cómo surge esta voz quebrada? ¿De qué hilo –rojo– tiras?

R.- Yo no quería hacer otra película-documento. O sea, es una película-documento porque no hay entrevistas ni voz en off. El espectador verá los documentos, las fotos, todo; y formará su opinión sin que nadie se la dé. Yo no quería hacer otra película de este tipo; menos aún, ambientada en la Guerra Civil y sobre un escritor. No fue un ataque autoral por mi parte. Ya había hecho Palabras para un fin del mundo con Unamuno; durante aquella investigación, me llegó mucha documentación de Federico García Lorca –materiales de archivos militares, no lo habitual– pero la iba almacenando en una carpeta.

Hasta que en el año 2021 me llegaron las dos primeras hojas de los dos cuadernos de Juan Ramírez de Lucas, su última pareja. Este es el único documento de una pareja de Federico García Lorca. El único. Sabemos de otras dos relaciones –primero con Aladrén; luego con Rapún– a través de amigos. Pero Juan lo dejó por escrito y fue lo que me llegó. Su deseo es que, tras su muerte, estas palabras vieran la luz. Juan había ocultado su relación con Federico García Lorca a su familia, a su pareja y a sus amigos.

La responsabilidad es enorme; estás dando voz al deseo de alguien que ha fallecido con una historia muy poderosa y a la única pareja de Federico García Lorca que dejó testimoniada su vivencia; fueron los últimos meses de vida de Federico García Lorca, con lo que implica a nivel de conocimiento de detalles biográficos de los últimos momentos. Fue además la primera pareja de Juan, con lo que implica emocionalmente que tu primera pareja sea Federico García Lorca y que encima lo asesinen a los cuatro meses de enamorarte perdidamente de esa persona. No pude decir que no al proyecto.

Juan Ramírez de Lucas fallece en 2010. En 2012, el Congreso de los Diputados tiene noticia de estos documentos y sucede algo extraordinario en este país: decide unánimemente preservarlos. Pero ese proyecto se quedó en nada, y en ese impasse me llegaron las dos hojas. Juan Ramírez de Lucas fue crítico de arte, periodista de cultura y especialista en arquitectura; trabajó en el periódico ABC y fue una persona de una cultura inmensa. Aparte, Juan Ramírez de Lucas es el mayor coleccionista del mundo de arte popular.

P.- ¿No tuviste ganas de centrarte en Ramírez de Lucas? ¿Por qué no darle más voz? ¿Un mayor protagonismo? El espectador verá, muy brevemente, instantes de él.

R.- Es por respeto. Está pensado. Era muy importante ser fiel a la voz de Juan y a Federico García Lorca como ser humano, no como icono pop; ser muy fiel al momento que les tocó vivir para comprender qué sucedió. Fue muy importante entender lo que significaron para Juan esos meses con Federico, y lo que significa vivir sin la persona que amas el resto de tu vida. De esto trata la película. En ese sentido tenía muchísimo más material; tenía para hacer cuatro horas de película, pero esto es una tragedia de amor en el contexto de una tragedia nacional. Parece una tragedia escrita por el propio Lorca. Así que mi única misión, aparte de documentar todo muy rigurosamente, es seguir esa estructura; que el espectador no se me pierda y que tenga una visión conjunta de todo.

P.- Hay riesgo de irse por los cerros de Úbeda.

R.- Para mí hubiese sido muy sencillo colocar más material que tenía y desequilibrar toda la estructura. Eso fue una tentación muy grande. Las reglas de esta película obedecen a otra lógica. Era muy importante que llegase todo de una manera muy nítida al espectador porque lo que estamos viendo es real. Los protagonistas tenían que contar su historia, y yo tenía que ser fiel a ellos. Hay una parte autoral, evidentemente, pero yo no quería manipular.

P.- Te has referido a Lorca como icono pop. ¿No te da reparo que, coincidiendo con el 90º aniversario de su asesinato, haya un mayor interés por su vida sentimental, por los amantes que tuvo o dejó de tener, que por su propia obra?

R.- No… La investigación se ha prolongado porque la investigación es enorme y porque hemos dado con nitratos originales de los años treinta; tuvimos que seguir los procesos de revelación de fotoquímicos, escaneos… El tiempo tenía que ser el que tenía que ser. Mi fantasía hubiese sido estrenar el documental el año pasado con motivo del 15º aniversario de la muerte de Juan, pero los tiempos del revelado no los controlo. No estaba programado que el estreno fuera este año.

Y a mí no me preocupa tanto que la gente ponga foco en el tema sentimental de Federico mientras eso sea la puerta para acercarse a él. A mí, lo único que me preocupa es que todo el mundo hable del 90º aniversario del asesinato de Federico, pero no del 90º aniversario del inicio de la Guerra Civil y el exterminio de tanta gente. Eso me llama la atención. La cuestión es si esa bandera oculta otra.

P.- Lorca puede acabar siendo…

R.- Mickey Mouse.

P.- O Frida Kahlo.

R.- Federico García Lorca es el mayor icono nacional que tenemos junto a Miguel de Cervantes. Pero hay una gran diferencia: Federico fue asesinado en el 36, y eso genera una imagen de Federico García Lorca amputado para que llegue al mayor número de gente posible; amputado en el terreno sexual y amputado en el terreno ideológico. Porque ante una tabla rasa es más sencillo vender libros.

P.- A Lorca le podían haber matado por rojo, por maricón, por masón, por 'amigo de' [Fernando de los Ríos].

R.- Los documentos son del propio franquismo. No es una teoría. Varios informes del franquismo alegan los motivos para asesinar a este y otros hombres. El asesinato de Lorca no fue extraordinario. Lorca murió junto a miles de personas de Granada y de toda España. Los motivos del asesinato [de Lorca] están reflejados en informes franquistas. En muchos casos, que no fue el de Lorca, no hubo motivos.

En este país se utiliza el término 'cuneta' porque es algo estrecho y pequeño que está al pie de una carretera. Pero en otros países se utiliza el término adecuado que debería utilizarse aquí: fosa común. Entre Viznar y Alfacar hay una enorme fosa común. O varias. Se desconoce a día de hoy el número de asesinados que hay allí y en muchos otros puntos de España, a diferencia de otros países como Alemania. Y esas fosas comunes de España están llenas de rojos, de maricones, de masones, de personas que alfabetizaban a gente que trabajaba el campo; gente que pensaba diferente y era diferente.

P.- Es verdad que él nunca se afilió a ningún partido político, pero tú sí dejas muy claro su posición y lo que pensaba. Era antifascista.

R.- Yo no lo dejo claro; lo dejó claro él. Sabemos de la sexualidad de Federico García Lorca por sus propios amigos y porque en los años ochenta y noventa salieron estudios y libros. El tema ideológico de Federico García Lorca sigue siendo muy desconocido adrede porque es lo que más polariza al país. Parece que, porque alguien piense diferente a ti, tú no puedes leer su obra. Me parece de una pobreza espiritual gigante; la mayor riqueza es leer a alguien que piensa diferente a ti, no a alguien que piensa como tú. Federico concebía la ideología como una pro-acción hacia el otro, hacia la sociedad, no como una afiliación política. No tenía carnet político. La película se abre con la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros, que la pagó su padre y que inauguró Lorca.

Un mártir muere defendiendo una idea, pero Lorca no. Lorca tenía miedo a que lo matasen. No murió defendiendo una idea. Fue asesinado por ser quien era

MANUEL MENCHÓN

Sabemos que a Lorca, antes de empezar a saber leer, su madre le leía en voz alta Los miserables de Víctor Hugo. Sabemos por cartas que su madre era progresista y que tenía miedo al pucherazo que hubo en el bienio negro en la Segunda República. Que Federico García Lorca presentó el manifiesto del Frente Popular en las elecciones del 36. Hay fotos de él alzando el puño y presentando abiertamente mítines a favor de los marxistas. No digo que Lorca fuese marxista, pero él, claramente, siempre dijo que estaba de parte del pobre, del que necesitaba ayuda. Él dice: "Yo creo que ser de Granada me hace comprender al diferente, al gitano, al morisco, al judío que todos llevamos dentro". Y eso es lo diferente de este país. Y eso implica lo que éramos en una ideología muy profunda. Eso es ideología.

P.- Me ha hecho gracia que dijeses que Lorca podía acabar siendo Mickey Mouse.

R.- Evidentemente, hay intereses de comercialización de la imagen de Federico, vaciando al ser humano, con un objetivo meramente comercial. Repito: si sirve para aproximarse a él, creo que está bien. La cosa es intentar profundizar en la obra y en el ser humano porque no es un icono. Un icono es algo asociado a una marca, como concepto. Estamos hablando de una persona a la que asesinaron por ser quien era, y es peligroso vaciar a alguien de quien fue cuando fue asesinado por ser quien fue. Si no hubiese sido asesinado… Madonna es un icono, pero Madonna no ha sido asesinada por ser quien es. Si tú eres quien eres y te matan por lo que eres, no pueden vaciar lo que eres. No deben vaciarlo porque para qué has muerto.

P.- Lorca murió, ¿y se convirtió en un mártir?

R.- A Lorca lo asesinaron. No murió de gripe en la cama. Lo mataron. Él no quería morir. A él lo asesinaron. Un mártir muere defendiendo una idea, pero Lorca, no. Lorca tenía miedo a que lo matasen. Lorca tenía pánico a que lo matasen, como lo tendría yo. No murió defendiendo una idea. Murió siendo quien era.

P.- ¿Qué obras de Lorca has descubierto o redescubierto? Para aquel que esté interesado en su figura y en tu documental, ¿qué podría leer luego?

R. Yo recomiendo un poemario muy sencillo, bellísimo; se llama Suites. Son poemas supersencillos, lo más desnudo posible. Algunos de ellos sirvieron como esqueleto para otros poemas más complejos. Pero son de una belleza y de una sencillez que estremecen, no sólo por la cuestión estética, sino incluso conceptual.

Personalmente, para quien quiera acercarse a Federico de verdad y a quien le cueste la narrativa, ya sea una obra de teatro o poemas, recomiendo la edición de Víctor Fernández sobre las entrevistas de Federico García Lorca. Están todas aglutinadas. Son entrevistas a Federico que van cronológicamente hasta la última en el 36. Es maravilloso porque es alguien improvisando las respuestas y te llega la persona que fue. Ese libro es muy bonito. Hay otro, también de Víctor Fernández, que son las cartas familiares de Federico. Preciosas. Hay tanto cariño y amor… Ves cómo funciona esa familia; las cartas con las hermanas, con su madre… Tanto en las entrevistas como en las cartas descubres que es un ser humano.

P.- ¿Has visto La bola negra?

R.- No. He estado desbordado. Nosotros estrenamos La voz quebrada en el Festival de San Sebastián el 23 de septiembre y ellos [en salas de cine], el 26. No he parado. Pude hablar con Alberto Conejero antes del rodaje, y cuando yo estaba en el proceso de investigación de archivo. Tengo muchas ganas de ver La bola negra porque la obra de Alberto Conejero, La piedra oscura, me gusta mucho. Sin haber visto la película, es un fenómeno. Quiero verla y me alegro muchísimo que haya puesto de moda a Lorca. A cuanta más gente llegue Federico, yo estoy contento. Si eso sirve de puerta de entrada para el conocimiento de alguien es maravilloso.

P.- Habrá quien vea tu documental y reconozca a Rapún a raíz de La bola negra.

R.- Nos parece extraordinario que hayan coincidido dos películas, pero no lo es. En Estados Unidos y en Inglaterra, cada año, se hacen un montón de películas de Shakespeare, y Federico está a su altura. ¿Por qué no hay todos los años alguna película guay de Federico o sobre Federico? La voz quebrada aporta algo muy emocionante; hay muchas sorpresas incluso para gente que conoce bien a Federico. A [Ian] Gibson le tocó mucho.

P.- O sea, que entre vosotros os conocéis. Has mencionado a Alberto Conejero y a Ian Gibson. En estas historias cruzadas, está la de H. G. Wells preguntando por Lorca [desaparecido]. ¿Con qué otras personalidades descubriste que Lorca se había cruzado? Escuchó en persona a Einstein, sobre la relatividad del tiempo.

R.- La película habla del tiempo también. El tiempo es parte de la obra de Federico. Cuando Lorca es asesinado, Juan muere también, pero sigue con vida. Y por eso preservo las imágenes de Juan. Tiene un efecto muy poderoso en el espectador el descubrir de repente que Juan sigue con vida en el presente. Me hubiese encantado expandir la película a los años veinte porque yo me centro en los dos o tres últimos años de vida de Lorca, entre 1934 y 1936: cuando termina La Barraca hasta el final. Fue muy amigo de Salvador Dalí y de Luis Buñuel. Conoció a Einstein. H.G. Wells conocía a Lorca.

En nuestra película aparecen personajes fascinantes, que no maravillosos, como Queipo de Llano, Franco, Vallejo-Nájera; toda esa gente vivía con Lorca. Había que hacer ese marco para entender a ese hombre en ese mundo. Hemos sacado imágenes del pasado, pero hemos trabajado un sonido contemporáneo, más subliminal. El espectador puede acercar la imagen del pasado hacia su presente y hacer lecturas. Porque algunos engranajes del pasado están operando hoy en día.

Hay mecanismos del pasado que estamos viendo en el presente. Primero se señala al que es diferente. Luego se crean bulos en torno al que es diferente. Luego se genera odio hacia el que es diferente. Estamos en esas tres fases. El que es diferente puede ser cualquier colectivo. Vemos en el pasado, y espero que no se replique, eliminar al diferente porque ya se le ha deshumanizado. No hay empatía hacia el diferente. Hay bulos en torno al que se siente de otra manera, al que cree de otra manera, al que viene de otro lugar. Y eso es muy peligroso.

P.- Hablas en plural.

R.- Esta película, realmente, es de Federico y Juan. Su mayor deseo era seguir vivos, vivir juntos y quererse. Todo el equipo ha trabajado para intentar llevar al público y que empatice con esa emoción tan sencilla como es hacer planes con la persona que quieres.