España

Moncloa apoya a Iglesias pero votará el suplicatorio si lo pide el Supremo

Cónclave de urgencia de la dirección de Podemos para evaluar el alcance de la decisión de García-Castellón

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en la presentación del Plan de Recuperación.

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en la presentación del Plan de Recuperación. POOL

De momento, la consigna es resistir y esperar a que el Tribunal Supremo no vea causa contra el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, por el «caso Dina» y siga los mismos pasos que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que pidió devolverle la condición de perjudicado en la causa. Hasta ese momento habrá «apoyo total» al socio gubernamental. Pero, de igual manera, «no vamos a poner ningún impedimento para que la Justicia haga su trabajo», afirman fuentes de Moncloa en conversación con El Independiente. Y esto supone que el Grupo Socialista no bloqueará la petición de suplicatorio en caso de que llegue a la Cámara Baja, aún a sabiendas de que una posible imputación de Iglesias pone al Ejecutivo en una situación imposible, sin necesidad de que llegue la apertura del juicio oral.

La petición de suplicatorio, de producirse, llegaría a la Sala Segunda del Supremo, que lo remitiría a la Fiscalía. En teoría, la Fiscal General del Estado y ex ministra de Justicia, Dolores Delgado, debería abstenerse y dejar la decisión en manos del fiscal Luis Navajas. En todo caso su decisión no es vinculante. Si la Sala Segunda siguiera con el proceso, le correspondería a la Mesa del Congreso tramitarlo para su votación en el pleno, donde deberían retratarse todos los Grupos Parlamentarios. Y es ahí donde los socialistas tendrían que decidir si votan a favor de que el trámite judicial siga adelante.

Sánchez e Iglesias hablaron en la tarde de ayer

Todo ello conscientes de que, al margen de los enfrentamientos indisimulados que han protagonizado no pocas veces los socios de Gobierno, la supervivencia de Pedro Sánchez depende de Iglesias. Por ello, la ministra portavoz, María Jesús Montero, fue la avanzadilla encargada de transmitir el mensaje desde el Senado de que «el vicepresidente sabe que tiene todo nuestro apoyo», después de manifestar el consabido «respeto a la Justicia» .

Más tarde, a punto de viajar a Argelia, fue el jefe del Ejecutivo el que salió en defensa de su socio. En conversación informal con los periodistas que le acompañan en ese viaje, Pedro Sánchez aseguró no estar preocupado por la decisión de García-Castellón, al tiempo que respaldó a su vicepresidente, con el que habló antes de salir de España. En todo caso no deja de ser significativo que se negara a hacer ningún comentario sobre el escenario político que se abrirá en caso de que fuera imputado, esa línea roja tan endiabladamente difícil de gestionar después de poner el listón tan alto.

Pocas horas más tarde, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, insistió en que «el Gobierno no tiene ninguna inquietud» por la amenaza que se cierne sobre Iglesias, ya que el caso Dina «nada tiene que ver con su labor en el Gobierno». «Son asuntos que afectan a su persona», señaló Calvo. «No vamos a adelantar acontecimientos. Hemos visto muchas cosas ya, de todo en esta materia, incluso absoluciones que han destruido la vida de personas», añadió.

Iglesias mantuvo ayer su agenda, marcada por la presentación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia vinculado a las ayudas europeas. Pero, tras el acto hubo cónclave de urgencia de la dirección de Podemos para evaluar el alcance de la decisión de García-Castellón, temerosos de que el proceso llegue a la imputación de Iglesias y, con ello, se ponga en peligro su presencia en el Gobierno, según ha podido saber El Independiente. Asesorado por el diputado de Izquierda Unida Enrique de Santiago, en el entorno de Iglesias muchos no pensaban que el juez daría este paso y si el líder de Podemos tuviera que dimitir hay dudas de cómo poder sostener la coalición.

Al vicepresidente segundo le correspondía ayer intervenir junto al resto de las tres vicepresidentas para explicar los principales ejes de su departamento. Moncloa había mimado de forma especial este acto, que se vio abruptamente superado por la decisión del juez García-Castellón de elevar la causa al Supremo para pedir la imputación del vicepresidente. No se salió del guion. Iglesias no hizo ni una referencia a este hecho, ni siquiera de forma colateral.

Iglesias pidió tener protagonismo en la presentación del plan de recuperación

A fin de cuentas él era el que había forzado el acto de los cuatro vicepresidentes por su exigencia de tener algún protagonismo en la presentación del Plan, en calidad de socio de Gobierno. En principio, el gabinete de Pedro Sánchez diseñó un único acto con el discurso presidencial y más de 200 invitados vía telemática con el pianista británico James Rhodes poniendo la banda sonora del Himno de la Alegría.

Pero del mismo modo que Iglesias alertó de que Unidas Podemos quería tener voz y voto en el reparto de los fondos europeos, tal y como informó El Independiente, quería compartir protagonismo con el jefe del Ejecutivo, «algo lógico por tratarse de un gobierno de coalición», alegan en vicepresidencia segunda. Para ello le rodearon del resto de las vicepresidentas, y aunque no aludió en ningún momento a la noticia, su discurso quedó desdibujado por la crónica judicial.

Quien se puso hasta épico fue el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que acaso olvidando que García-Castellón es el mismo juez que ha imputado, por ejemplo, al ex ministro del Interior Jorge Fernández-Díaz por el «caso Kitchen», acusa al magistrado de formar parte de las «fuerzas reaccionarias» y corruptas.

«Hacer frente a las fuerzas reaccionarias, las mismas que protegen y blindan a corruptos, espías y recortadores de lo público, nunca ha sido fácil. Van a por ti porque encabezas un proyecto de regeneración y modernización del país. Mucha fuerza Pablo Iglesias. No estás solo», arengaba desde la red social.

Comentar ()