El candidato de Podemos a las elecciones de Madrid, Pablo Iglesias

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Ni 'efecto Iglesias' ni 'efecto Bal': los perfiles políticos que pueden morir en Madrid el 4-M

El adelanto electoral en la Comunidad de Madrid pilló con el pie cambiado a la mayoría de fuerzas políticas pero, en cuestión de días, todos los partidos se han armado para afrontar una cita que ha sacudido el tablero político nacional. Algunos han apostado todas sus cartas en estas elecciones para evitar la desaparición. Otros han hecho lo propio, pero para tratar de tocar el cielo. Los giros de guion y los anuncios de última hora se han convertido en una constante dentro de una batalla que se juega en clave nacional: Inés Arrimadas ha apartado a Ignacio Aguado; Pablo Casado ha maniobrado para incorporar a Toni Cantó a las listas de Díaz Ayuso; Santiago Abascal es el director de campaña de Vox; y Pablo Iglesias ha abandonado el Congreso de los Diputados.

En Juego de Tronos, «o ganas o mueres». Y en la política madrileña sucede algo parecido. El ya ex vicepresidente segundo del Gobierno anunció por sorpresa que abandonaría las trincheras de Moncloa para batallar en Madrid, un anuncio con el que pretendía dar la vuelta a unas encuestas que ya apuntaban incluso a la desaparición de la formación morada. En la misma tesitura se encontraba Ciudadanos, aunque en su caso la situación es mucho más delicada: Arrimadas dio la orden de desbancar a Fernando López Miras (PP) en Murcia, una operación fallida que precipitó la apertura de urnas en Madrid. Los naranjas parten de 26 diputados en la Asamblea y de casi rozar la presidencia regional en 2019. El próximo 4 de mayo pueden quedarse a cero. Y la presidenta de Ciudadanos decidió quemar una de sus últimas balas políticas impulsando a su hombre fuerte, Edmundo Bal, como candidato.

Pero, a la luz de los sondeos publicados hasta la fecha, ninguno de estos perfiles nacionales ha resultado ser un revulsivo para sus respectivas formaciones en Madrid, donde pueden encontrar el principio de su muerte política. La media de encuestas publicadas desde el momento en que Ayuso pulsó el ‘botón nuclear’ -el pasado 10 de marzo- hasta la fecha revelan cómo el PP se haría con una holgada victoria en las urnas -aunque necesitaría a Vox para gobernar-; cómo Ángel Gabilondo se convierte en la opción política más estable, conservando casi la totalidad de electores que en 2019; o cómo Podemos no logra alejarse del límite del 5%.

Media de encuestas de Madrid desde el 11/03 hasta la actualidad

El Independiente ha comparado los resultados de los últimos 18 sondeos electorales privados publicados desde el pasado día 11 hasta el viernes 26 de marzo. De la media de todas estas encuestas se extrae un triunfo incontestable de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, que lograría a día de hoy el 36,7% de los apoyos y entre 52 y 53 escaños, muy por delante del PSOE, que se quedaría con el segundo puesto con un resultado muy similar al de las autonómicas de 2019.

Más Madrid empeora respecto a los últimos comicios, pero aguanta el golpe de Iglesias con 16 escaños y el 11,57% de los votos. Se trata de un resultado muy similar al de Vox, que mantendrá su tendencia ascendente en Madrid aunque se ralentizará por el tirón de la presidenta madrileña en el electorado de derechas. Según éste cálculo, Podemos lograría un exiguo 7,15% de los apoyos y 9 diputados insuficientes para sumar una mayoría alternativa que arrebate el bastón de mando a Díaz Ayuso, mientras que Ciudadanos sigue haciendo equilibrios sobre el límite del 5%: si no llega, se quedará fuera de la Asamblea.

Si seguimos la evolución del voto de cada formación política, una de las principales conclusiones que se extrae es que Podemos no rentabiliza, al menos de momento, el ‘efecto Iglesias’. De hecho, el salto del dirigente morado a la política madrileña ha beneficiado más al PP que al propio Iglesias. Siete sondeos electorales previos al 15 de marzo -día en que el ex vicepresidente segundo del Gobierno anuncia oficialmente su candidatura– arrojaban, de media, un resultado del 33,8% de los votos para el PP y del 5,1% para Podemos.

El salto de Iglesias a Madrid ha beneficiado más a Ayuso que al propio Iglesias

Mientras tanto, en las encuestas publicadas desde el 15 de marzo hasta la actualidad (11), Ayuso crece hasta el 38,5% de los apoyos de media, mientras que Podemos sube del 5 al 8%. Con la llegada de Iglesias, la formación morada gana algo de terreno, pero no logra el efecto deseado o el esperable para la principal cabeza visible de Podemos a nivel nacional desde hace años.

De poco o de nada ha servido tampoco el salto de Edmundo Bal para mejorar las perspectivas electorales de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid. Su candidatura se anunció el pasado 19 de marzo, y la media de los sondeos publicados desde entonces sigue dejando fuera a los naranjas de la Asamblea de Madrid. En concreto, se quedarían en el 4,9% de los votos y, por tanto, fuera del límite exigido para lograr representación. La desaparición de Ciudadanos en Madrid no sólo puede implicar un golpe para el propio Bal, sino el principio de la extinción definitiva de los liberales. El objetivo pasa precisamente por superar esa barrera del 5%, ya que llegar a ese porcentaje supondría asegurar al menos siete asientos en la Asamblea. Según marca la Ley Electoral regional, quedar por debajo de ese umbral implica ‘perder’ todos los votos.

Por su parte, Ayuso se mantiene al alza en las encuestas. Algunas avanzan incluso que la líder madrileña rozaría ya los 60 escaños, a nueve de la mayoría absoluta. Este crecimiento tiene otra lectura, y es que Vox no logra capitalizar el voto de la polarización política resultante de la entrada de Iglesias en la carrera electoral madrileña. De hecho, hasta el 15 de marzo, el partido que en Madrid capitanea Rocío Monasterio se posicionaba en tercera posición con una media del 12,5% de los votos, mientras que en los sondeos publicados posteriormente esa media bajaba hasta el 10,7%. Aún así, los de Santiago Abascal salvarían la noche electoral con una horquilla de entre 15 y 16 escaños, entre tres y cuatro más que en 2019.

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