España

Casado, en busca de una sede abierta, más pequeña y acorde con la "nueva etapa" del PP

La decisión de abandonar la histórica Génova, 13 es "irrevocable" a pesar del buen pulso del PP, empujado por el tirón de Ayuso en Madrid | Casado debe pagar aún 12 millones del crédito hipotecario que firmó el partido hace 13 años para comprar la actual sede

Fachada de la sede del PP en el número 13 de la madrileña calle de Génova.

Fachada de la sede del PP en el número 13 de la madrileña calle de Génova. EUROPA PRESS

El 13 de la madrileña calle de Génova fue durante años un amuleto de la suerte para el PP. Este edificio ha sido testigo y también escenario de las victorias electorales más rotundas de los populares, como cuando José María Aznar ganó dos generales consecutivas, en 1996 y en el 2000, o con el éxito por triplicado de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Focos, cámaras, confeti, banderas y el himno del partido a todo volumen terminaban de poner la guinda a las mejores noches del PP, desconocidas de momento para las nuevas generaciones del partido. Una imagen en particular se repetía cada vez que los populares se coronaban en las urnas: la de los principales líderes subidos al famoso balcón desplegable de la primera planta de Génova.

Desde que se convirtió en líder del PP hace casi tres años, Pablo Casado no ha experimentado aún lo que es vivir una victoria electoral plena en el famoso balcón de los éxitos de Génova. Fue allí donde celebró junto a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida los resultados de las elecciones municipales y autonómicas de 2019, en las que el PP se quedó lejos de ganar las elecciones, pero logró gobernar gracias a los votos prestados de Ciudadanos, entonces mucha más fuerza electoral, y de Vox. Pero el balcón se reserva para los momentos históricos del PP, y aquel hito estuvo lejos de serlo. Sólo se habilitó un escenario improvisado en la calle, con los pies en el suelo.

La posible victoria de Isabel Díaz Ayuso el próximo 4 de mayo será el último gran evento electoral del que sean testigo las paredes de la histórica sede de los populares. Pablo Casado tomó la decisión de abandonar el número 13 de la calle Génova el pasado mes de febrero. Fue una decisión drástica. El partido venía de sufrir una importante derrota en las elecciones catalanas, donde vieron cómo Vox les adelantaba por la derecha. El futuro tampoco pintaba mucho mejor para los populares por el ingente calendario judicial al que se enfrentan ex miembros del partido, y Casado quiso poner punto y final a todo recuerdo de la corrupción del PP, convencido de que el pasado es un lastre para su camino hacia el Palacio de la Moncloa.

Todo cambió en cuestión de semanas. El PP ha recuperado el buen pulso a cuenta del tirón de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, que se encuentra al borde de la mayoría absoluta. Pero la buena salud de la que goza, al menos de momento, el partido de Pablo Casado no cambiará su decisión de abandonar la histórica casa de los populares. «Es irrevocable», confirman a El Independiente en el entorno del presidente, quien «ha pasado muy malos ratos» en el número 13 de Génova. Y es que desde que puso un pie en la sede como presidente, el líder del PP ha tenido que capear dos elecciones generales muy agridulces -en las de abril de 2019 a punto estuvo de ser superado por Albert Rivera– y un fuerte temporal judicial que ha mermado de nuevo la credibilidad del partido y que salpica a la propia sede de Génova, cuya reforma, ejecutada presuntamente con ‘dinero en negro’, sigue en los tribunales.

La búsqueda de la nueva sede quedó completamente paralizada y eclipsada por la contienda electoral en Madrid, que tampoco entraba en los planes de la dirección del partido. La dirección no tiene prisa, y sigue en búsqueda de un espacio «moderno», «diáfano», situado en la almendra central de Madrid y también más pequeño que el de la actual sede, que cuenta con más de 10.000 metros cuadrados y 150 despachos.

El presidente del PP, según las fuentes consultadas, quiere que la nueva sede no tenga más que unos cuantos despachos dentro de un espacio «abierto», sin muros, como imagen de la «nueva cultura» política que quiere transmitir el partido con Pablo Casado al frente. Ponen como ejemplo la sede del CDU alemán, la formación de Angela Merkel, completamente acristalada para dar al ciudadano sensación de transparencia. En suma, el nuevo hogar del PP representará estéticamente lo contrario del pasado más oscuro del partido, una herencia a la que Pablo Casado está dispuesto a renunciar definitivamente.

Al margen del recuerdo de la corrupción del PP, el 13 de Génova arrastra un importante lastre económico que Casado tratará de amortizar con el alquiler de la actual sede una vez se haya completado la mudanza, una opción por la que se inclinan en la cúpula del partido. La nueva dirección debe pagar aún más de 12 millones de euros del crédito hipotecario que firmó la formación con Banesto (Grupo Santander) hace trece años para comprar el edificio, que adquirió por unos 37 millones de euros. El alquiler de la sede aportaría a las arcas populares entre 140.000 y 160.000 euros al mes, según las estimaciones de Idealista, mientras que por la venta el partido obtendría actualmente unos 36 millones de euros a precio de mercado. Respecto a posibles localizaciones, en las últimas semanas han sonado ubicaciones como Ortega y Gasset, 100; o Serrano, 88, ambas en pleno barrio de Salamanca.

El último servicio de una sede histórica

La aún hipotética victoria de Isabel Díaz Ayuso podría convertirse en el último servicio de la histórica sede del PP. El buen ritmo en las encuestas de la dirigente madrileña se traduce en euforia intramuros, y el PP se plantea ya acondicionar la sede de Génova para celebrar el éxito de la candidata popular, que aspira a reeditar la presidencia del ejecutivo regional aunque sea de la mano de Vox. Fuentes del partido afirman que sería «lógico» una celebración a lo grande y como en los viejos tiempos en Génova, es decir, con balcón incluido.

Todo dependerá del éxito que finalmente consiga arrastrar la presidenta madrileña el próximo 4 de mayo. Por el momento, las encuestas apuntan a que Isabel Díaz Ayuso arrasará en las urnas, aunque se quedará alrededor de los 60 escaños, a nueve de la mayoría absoluta. Necesitará por tanto a Vox para volver a gobernar en Madrid -las encuestas apuntan a que los de Rocío Monasterio se quedarán en los 12 escaños-, una compañía no del todo incómoda para Isabel Díaz Ayuso, aunque las directrices de Génova son claras al respecto: no habrá puestos para Vox en el nuevo Gobierno de la Comunidad de Madrid.

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