Imagen de María Dolores de Cospedal, Jorge Fernández Díaz (exministro de Interior) , Andrés Gómez Gordo, asesor de Cospedal en el Gobierno de Castilla La Mancha, Ignacio Del Hierro y Villarejo, marido de Cospedal y Francisco Martínez (exsecretario de Estado de Seguridad)

Carmen Vivas

España

El juez termina de encajar las piezas en el puzle del 'caso Kitchen'

El magistrado García-Castellón encara la recta final de la instrucción imputando a De Cospedal y a su marido por la participación de ambos en la captación del chófer de los Bárcenas como confidente policial / Las referencias en las agendas de Villarejo, clave

«Nunca ordené ni encargué espiar a nadie. Pedí más información para confirmar si eran ciertas cuestiones concretas que me habían hecho llegar y que podían afectar a determinadas personas. Ésa era mi responsabilidad». En la tarde del 7 de noviembre de 2018, dos días después de dimitir como vocal del Comité Ejecutivo Nacional del PP, María Dolores de Cospedal anunció en un comunicado la renuncia a su escaño y el final de su carrera política en pleno escándalo por las grabaciones de Villarejo. Éste había inmortalizado la reunión secreta mantenida ocho años antes con la entonces número dos del partido en la planta noble de Génova 13 y había trascendido la conversación.

Aquel mismo miércoles de otoño en el que De Cospedal decía adiós a la política, en un despacho de la Audiencia Nacional se dictó un auto que puede marcar ahora su futuro. El titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional acordó ese día desgajar de la macrocausa Tándem una pieza separada para investigar si el Ministerio del Interior -en la etapa de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno- había puesto en marcha un dispositivo policial para robar al ex tesorero Luis Bárcenas la documentación comprometedora para altos cargos del PP que guardaba. Es la operación que Villarejo bautizó como Kitchen.

Casi mil días después de firmar aquella resolución, el avance de las pesquisas ha permitido al magistrado Manuel García-Castellón seguir encajando piezas en el puzle de este caso, donde ya figuraban como imputados un ministro (Jorge Fernández Díaz), un secretario de Estado (Francisco Martínez) y media docena de mandos policiales. Desde el pasado martes, María Dolores de Cospedal y su esposo, el empresario Ignacio López del Hierro, engrosan la lista de investigados.

Con los indicios reunidos después de más de dos años y medio de instrucción, el juez cree que la participación de la ex número dos del PP y su marido pudo ser «decisiva» en la captación de Sergio Ríos Esgueva-entonces chófer de Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas- como confidente policial en la Operación Kitchen a cambio de 2.000 euros mensuales con cargo a los fondos reservados del Estado durante dos años y una plaza de funcionario en el Cuerpo Nacional. Esclarecer ese papel es uno de los motivos por los que el magistrado ha citado a De Cospedal y López del Hierro, acompañados de abogado, a declarar a final de mes.

La Fiscalía Anticorrupción mantiene que López del Hierro fue quien, en 2013, puso en contacto al entonces inspector jefe Andrés Gómez Gordo -responsable de la seguridad de María Dolores de Cospedal en la etapa de ésta como presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha- con Villarejo para que captara al conductor y accediera a colaborar con la trama. Ésta fue una de las preguntas que los diputados formularon sin éxito al empresario el pasado miércoles durante su comparecencia ante la comisión de investigación constituida en el Congreso de los Diputados para depurar eventuales responsabilidades políticas por la Operación Kitchen: López del Hierro se negó a responder «por respeto al juez», justificó. Cuando esgrimió este argumento no había trascendido aún que ya había sido imputado.

El juez encara la recta final de la instrucción imputando a De Cospedal y a su marido por su papel en la captación del chófer de la familia Bárcenas

En el comunicado con el que anunció su renuncia al escaño, María Dolores de Cospedal no negó conocer a Villarejo. No sólo no lo hizo, sino que justificó haberse reunido «con el responsable de una empresa autorizada por el Ministerio del Interior» que había acudido a ella para ofrecerle «información que podía ser de interés capital para esclarecer comportamientos sospechosos que después la Justicia calificaría de delictivos». Según indicó, procuró «por todos los medios» a su alcance dentro de la legalidad «conocer la problemática» que afectaba a su partido.

«Si es un pecado mortal haber hablado con un comisario de policía que por aquel entonces, no lo olvidemos, acababa de ser condecorado por el entonces ministro de Interior del PSOE, entonces me equivoqué. Pero en lo que seguro me equivoqué fue en pedir a mi marido, Ignacio López del Hierro, que me ayudara en una interlocución que no era fácil. Me equivoqué a la hora de pedirle que ayudara al PP. Ahora él está pagando por haberme ayudado a tratar de tener una visión más clara de lo que estaba ocurriendo», explicó en un comunicado difundido a través de su perfil oficial en Twitter.

La reunión en Génova

Cuando De Cospedal difundió aquella carta hacía una semana que había trascendido el encuentro secreto que años antes había mantenido con José Manuel Villarejo -entonces en el servicio activo- en la sede nacional del PP. Aquella cita tuvo lugar en la tarde del 21 de julio de 2009, cinco meses después de que el juez Baltasar Garzón hubiera detenido a los cabecillas de la trama Gürtel y justo en la víspera de que Bárcenas -senador en aquellas fechas- compareciera en el Tribunal Supremo como «imputado provisional» tras conocerse que había multiplicado por cuatro su patrimonio en cinco años y no había declarado 1,3 millones de euros en ingresos entre 2002 y 2003. De Cospedal estaba abiertamente enfrentada al tesorero y quería que éste dejara sin más dilación su responsabilidad en las finanzas del partido, a lo que aquél opuso inicialmente resistencia.

De los preparativos de dicho encuentro se encargó de forma celosa López del Hierro. «Yo te recojo en un coche con los cristales tintados donde tú me digas, vamos a Génova, entramos en el garaje y de ahí a un ascensor al despacho de María Dolores. Luego sales por el garaje y el coche te lleva donde tú digas. Y punto», le dice al comisario el entonces novio de la número dos del PP. Las medidas de precaución que se iban a adoptar revelan el interés por que aquella reunión se llevara a cabo de la forma más discreta posible.

«No puede trascender»

Según se escucha en la grabación difundida por el portal moncloa.com, la entonces dirigente popular tranquiliza a su interlocutor sobre la discreción del encuentro, iniciado con retraso ante la presencia de un empleado del partido que no terminaba de irse: «No hay nadie ahora, como estamos con horario de verano y esta planta está en obras aquí no hay nadie, estamos solos Mariano y yo. Y ahora no está, o sea que…». Ingenuamente, María Dolores de Cospedal y su marido creyeron que lo que allí se habló iba a quedar entre esas cuatro paredes. 

Villarejo.-[…]. Por favor, lo que sí es importante es que tengamos claro que si esto que estamos hablando trasciende indirectamente…
Ignacio López del Hierro.-No, hombre. No.
V.-Te hago el matiz.
Cospedal.-Haces muy bien en decirlo, pero sí, desde mi punto de vista es igual, no puede trascender.

En la reunión celebrada en la sede de Génova 13 no se concretó ningún encargo a Villarejo. Sí se hizo en el curso de la reunión que López del Hierro y el comisario mantuvieron en una cafetería madrileña el 21 de septiembre de 2009, cuando el empresario planteó al controvertido policía que elaborara un dosier -por lo que sería remunerado- sobre una fundación que Javier Arenas había presidido durante su etapa de secretario general del PP y en la que Bárcenas también ejerció como tesorero: la Fundación de Estudios Europeos. Ignacio López del Hierro también encargó a Villarejo que investigara a Alejandro Pérez Rubalcaba, hermano del dirigente socialista y entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y a quien en el PP se señalaba como el cerebro tras las filtraciones que afectaban a la trama Gürtel.

En otras grabaciones se oye decir a López del Hierro que el «jefe» de su esposa -en alusión a Mariano Rajoy, entonces presidente del PP- estaba «de acuerdo» en que se le encargaran al policía «trabajos puntuales» en relación con Gürtel, en aquellas fechas en la fase inicial de investigación. Según reiteró durante su comparecencia ante la comisión de investigación el pasado 27 de mayo, Villarejo participó «desde el principio» en la operación contra la financiación irregular del PP.

En uno de sus informes, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional alude a un posible encargo del PP a la empresa del polémico policía bajo el nombre de ‘SMP’ que no llegó a sustanciarse en un contrato. Se trataba de un proyecto «de estrategia jurídica (…) con el objetivo prioritario de evaluar la posibilidad de anulación total de actuaciones del SG [Sumario Gürtel]». Éste fue uno de los indicios en los que se apoyó la Fiscalía Anticorrupción para pedir sin éxito el pasado 4 de septiembre la imputación de De Cospedal y López del Hierro.

La ex ‘número dos’ del PP justificó haberse reunido con Villarejo en 2009 para conocer la «problemática» que afectaba a su partido

Nueve meses después, el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia sí aprecia ya evidencias más sólidas para llamar al procedimiento como investigado al matrimonio por los «avances significativos» constatados en el curso de la instrucción, lo que ha permitido «ahondar en el conocimiento de los hechos y la participación de los investigados en la trama» con la que presuntamente se trató de robar al ex tesorero del PP Luis Bárcenas la documentación comprometedora que guardaba de dirigentes de la formación para que no llegara a la Justicia. «La pieza se vislumbra con la madurez necesaria para encarrilar la fase preparatoria estando ya en condiciones para resolver sobre las declaraciones interesadas por el fiscal en su día», se puede leer en el auto donde el instructor cita como investigados a Cospedal y su marido.

En gran medida, el juez basa su decisión de oírles en calidad de imputados en el oficio que la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional aportó al Juzgado el pasado 8 de abril con el análisis de las agendas intervenidas el pasado 20 de octubre en la vivienda de Villarejo, que entonces continuaba en prisión preventiva. Dichas libretas contienen «aparentes referencias» tanto a la ex dirigente del PP como a su marido, citados con las siglas ‘MD’, ‘Cospe’ e ‘ILH’.

Las anotaciones en las agendas

«La relevancia de estas agendas radica, especialmente, en su virtualidad para reflejar datos de los que se tiene noticia a través de otras diligencias de investigación. Su exposición ordenada de forma sucesiva permite, además, conformar un cronograma temporal de determinados acontecimientos y coadyuvan a situar en una concreta fecha los incidentes más relevantes que tuvieron lugar en el desarrollo de la Operación Kitchen«, razona el magistrado. Éste, con todo, advierte de que las anotaciones manuscritas no deben interpretarse como «hechos irrefutables» sino que deben revisarse «con cautela» y cotejándolos con otras fuentes de prueba.

«Se encarga de transmitirlo a Cospe»

Si los apuntes se corresponden con la realidad, Villarejo mantuvo una relación fluida con López del Hierro. El policía dejó constancia en sus libretas de numerosos contactos con el marido de la ex dirigente popular antes de que se pusiera en marcha la Operación Kitchen y de un encuentro con De Cospedal y López del Hierro el 26 de octubre de 2012.

Refiriéndose a «ILH», Villarejo escribió el 8 de enero de 2013: «(…) Propone que llame a JL, aunque él le recordará a MD la conveniencia de vernos lo antes posible». JL eran las iniciales de José Luis Ortiz Grande, jefe de gabinete de la ex dirigente popular en su etapa de presidenta castellanomanchega. Una semana después, el policía anotó junto a las siglas ‘Orti’: «Aviso de que todo va según lo previsto. Se encarga de transmitirlo a Cospe».

El análisis de las agendas lleva a García-Castellón a situar «el nacimiento de la llamada Operación Kitchen» el 11 de julio de 2013, día en que Villarejo anota una «charla de 45 minutos» con Francisco Martínez: «Plan contra LB [Luis Bárcenas]. Interv. comunicaciones, registros y citación de mujer e hijo». Es a partir de esa fecha cuando se produce una serie de anotaciones que «permiten inferir la participación de la sra. Cospedal y el sr. López Hierro en la captación de Sergio Ríos», sostiene el magistrado.

Este aspecto concreto del caso es el que tendrán que aclarar la ex número dos del PP y su esposo cuando comparezcan los días 29 y 30 de junio en sede judicial en la recta final de la instrucción de esta causa. Previsiblemente, el interrogatorio también incluirá preguntas acerca del conocimiento que De Cospedal pudo trasladar de sus contactos con Villarejo a Mariano Rajoy.

«Había una serie de personas -el secretario de Estado, el señor Mauricio Casals, la señora Cospedal- que periódicamente me trasmitían inquietudes del señor presidente del Gobierno», declaró el controvertido en el Congreso el pasado 27 de mayo. Villarejo fue más allá y aseguró que Rajoy «contactaba» con él en ocasiones a través de mensajes que se cruzaban mediante un teléfono operativo -el número empezaba por 650 y acababa en 10, según detalló- para «preguntarle cosas». 

Villarejo y el «contacto con el señor Rajoy»

«Yo tuve contacto con el señor Rajoy directamente sobre esta operación», insistió Villarejo, que quiere pensar que ese supuesto interés del entonces jefe del Ejecutivo por el avance de las pesquisas del operativo Kitchen estaba relacionado no sólo por el interés que podría tener el PP sino porque podría alcanzar a «altas instituciones del Estado».

El comunicado enviado hace dos años y medio para anunciar su retirada de la política anticipa en cierta forma la línea de defensa que seguirá De Cospedal cuando comparezca a final de mes ante el juez García-Castellón. En la nota aseguró que si se reunió con Villarejo aquella tarde de verano de 2009 fue para disponer de «más información» ante las «cuestiones concretas» que le habían hecho llegar y que «siempre» ha dicho la verdad. «¿Qué dirigente político, qué buen empresario, no trata de conocer a fondo todo aquello que afecta a su organización?», se preguntó retóricamente.

Cuando acuda a la Audiencia Nacional dentro de tres semanas tendrá la oportunidad de aclarar si conocía la Operación Kitchen, si participó en la captación del chófer de la familia Bárcenas (como intuyen los fiscales y el instructor), si pedía información al controvertido policía (como sostiene éste) y si Mariano Rajoy estaba al tanto. «Nunca he tenido que mentir, nunca lo he hecho», proclamó en la carta con la que comunicó su renuncia al escaño. Fue el día en el que, sin saberlo, empezaba a dilucidarse su futuro judicial.

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