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Ciudadanos sopesa ofrecer a Sánchez un 'cheque en blanco' para aprobar la reforma laboral

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas. EP

Ciudadanos está dispuesto a poner toda la carne en el asador por «volver a demostrar que somos el partido más útil de toda la oposición». Esta vez, los naranjas han encontrado una vía de oportunidad en los problemas del Gobierno para aprobar su particular reforma laboral en el Congreso, un proyecto que en Moncloa han vendido como uno de los principales hitos de la legislatura. Tras meses y meses de ardua negociación, Yolanda Díaz logró el ‘sí’ de patronal y sindicatos, si bien el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ya advirtió que no aceptaría que se tocase «ni una coma» del documento final durante su tramitación parlamentaria. Pedro Sánchez le tomó la palabra, pero las trabas de los socios habituales de la coalición gubernamental dibuja un gran interrogante sobre si la reforma laboral superará finalmente la prueba del Parlamento.

Inés Arrimadas rompió a principios de semana la ambigüedad con la que se habían expresado otros portavoces de Ciudadanos en los días previos sobre la posibilidad de tender la mano de nuevo al PSOE para sacar adelante su reforma laboral si sus socios decidían caerse de la ecuación. «Sánchez siempre puede elegir una alternativa a sus socios radicales separatistas», expresó la presidenta de los liberales. El anuncio tensó aún más la relación entre los socios de Gobierno, con Yolanda Díaz pidiendo priorizar a los socios de investidura -pese a que ERC, Bildu, PNV, BNG o la CUP piden algunos cambios en principio inasumibles para el Ejecutivo- y con Pedro Sánchez, por su parte, sin cerrar puertas al partido naranja.

Pero Ciudadanos podría ir un paso más allá. La dirección nacional sopesa ofrecer al presidente del Gobierno un ‘cheque en blanco’ si Moncloa llama para «dialogar» sobre la reforma laboral, es decir, convalidar el decreto con la redacción original y sin plantear nuevas condiciones. Las fuentes consultadas inciden en que el nuevo marco laboral «progresista» conserva «más del 90%» de la legislación aprobada por el PP hace una década, y ven con buenos ojos las medidas incluidas en el documento original para, por ejemplo, reducir la temporalidad y limitar los ‘contratos basura’.

Dirigentes del partido naranja se inclinan además por tentar a Sánchez con una abstención garantizada si veta las enmiendas planteadas por fuerzas como ERC o Bildu, aunque no incluya ninguna de las «propuestas liberales» en el texto. Insisten no obstante en que, si el PSOE prescinde de los nacionalistas, «no se puede descartar nada», tampoco el voto favorable por su parte. Los nueve diputados de Ciudadanos -el décimo, Pablo Cambronero, se pasó al Grupo Mixto por diferencias con la dirección de Arrimadas- resultan esenciales para comenzar a decantar la balanza hacia la aprobación del proyecto.

«Estamos en una fase muy inicial», insisten en Ciudadanos, desde cuya formación lamentan que ni el jefe del Ejecutivo ni su ‘hombre fuerte’, Félix Bolaños, se hayan puesto en contacto con Inés Arrimadas para acercar posturas. No obstante, se congratulan de la nueva dimensión que ha adquirido la negociación de la reforma laboral con su mano tendida. «Hemos abierto una nueva grieta en el nacionalismo», celebran.

Sánchez y Díaz necesitan un total de 21 votos adicionales en la Cámara Baja, lo que depara una ardua negociación para que el Parlamento refrende su reforma laboral. Por el momento, el Gobierno sólo puede dar por seguro el apoyo de algunos partidos minoritarios, como Teruel Existe, el PRC o Nueva Canarias. Tanto PP como Vox están en el ‘no’, a pesar de que sectores de los populares abogaban por explorar una abstención al entender que la contrarreforma del Gobierno no ataca los principios básicos que firmó en su día Fátima Báñez. «¿Porque sólo deroguen un 10% de nuestra reforma laboral, tenemos que apoyarla?», cuestionó el líder de la oposición, Pablo Casado.

Las propuestas de Ciudadanos

Desde que se anunciase el acuerdo sobre la reforma laboral el pasado mes de diciembre, Ciudadanos, sobre todo a través de su portavoz parlamentario, Edmundo Bal, ha cargado contra un proyecto «insuficiente» y ha echado en falta marco normativo «valiente» y «revolucionario», que «permitiera que no tuviéramos que volver a reformar el marco laboral en diez años». Los naranjas echan especialmente en falta la implantación de la ‘mochila austriaca’ aprovechando la progresiva llegada de los fondos europeos, y critican otros puntos como la ultraactividad de los convenios o la preponderancia de los convenios sectoriales.

Los naranjas solicitan además establecer un marco legislativo que permita avanzar hacia el llamado ‘contrato único’, un modelo que propone que todos los contratos laborales sean indefinidos salvo contadas y muy específicas excepciones, como los convenios de formación. No es una propuesta nueva de Ciudadanos. De hecho, se remonta a los tiempos de Albert Rivera, que trabajó junto a su ex portavoz parlamentario de Economía, Toni Roldán en una proposición de ley en 2018 que contemplaba la iniciativa.

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