España

Moncloa "desoye" a Page y seguirá con su ataque a Feijóo: "Tenemos claro lo que hacemos"

Algunos barones socialistas, si bien no confrontan con Moncloa, diseñan un modelo de campaña electoral muy institucional, centrada en su gestión

Pedro Sánchez junto a Emiliano García Page la semana pasada en Toledo Europa Press

No habrá giro de timón. Moncloa seguirá, impertérrita, con su estrategia para desacreditar la figura del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, desmontar su imagen de hombre moderado y experimentado gestor que arrastra tras cuatro legislaturas en Galicia. «Tenemos muy claro lo que estamos haciendo», aducen fuentes gubernamentales respecto del cuestionamiento que hizo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, de querer trasladar una imagen de «insolvencia» del gallego, idea que no comparte.

En el entorno de Pedro Sánchez aseguran estar viendo ya los primeros frutos de esa estrategia, que no nace tanto en el «cara a cara» en el Senado, el día 6, como del debate del Estado de la Nación del 12 y 13 de julio pasado. Sánchez inauguró allí un claro giro a la izquierda sorprendiendo incluso a sus socios al anunciar impuestos especiales no sólo a las energéticas, sino también a la Banca, y apropiándose del discurso de Podemos respecto a los «poderosos» versus «la gente».

Aseguran que los sondeos comienzan a augurar el frenazo de Feijóo y el ascenso del PSOE

En el Senado dio un paso más, aprovechando el desigual reparto del tiempo entre él y Núñez Feijóo para intentar hacerle toda una enmienda a la totalidad, con reiteradas acusaciones de «insolvencia» y/o «mala fe». Desmontar la imagen del presidente del PP se ha convertido en un objetivo prioritario para Moncloa y creen que, «como lluvia fina, el mensaje puede ir calando entre un amplio sector del electorado».

Y del supuesto éxito de esa estrategia dan fe los sondeos con intención de voto, «que comienzan a ralentizar el crecimiento de Feijóo con signos de recuperación del PSOE«, aducen como muestra de su acierto aunque la verdad es que eso solo lo aventura el CIS. Pero a pesar de este supuesto optimismo, no tienen, sin embargo, previsto un nuevo duelo en la Cámara Alta. Aunque el jefe del Ejecutivo anunció en RTVE su disponibilidad a debatir en más ocasiones con su directo adversario político, el próximo cara a cara será el de la sesión de control al Gobierno de rigor, en octubre. Un intercambio mucho más fugaz entre ambos.

Precisamente, en Génova aseguran estar dispuestos a otro cara a cara «cuando Sánchez quiera», aunque no parece, al menos de momento, que Feijóo vuelva a retar al jefe del Ejecutivo a un nuevo encuentro parlamentario. Son conscientes de que tienen el reparto de los tiempos de intervención en contra, también de que no hay ninguna disposición por parte de la Mesa del Senado a ser algo más flexibles, a pesar de que lo intentaron. Tampoco traslucen tener ningún interés.

Algunos barones, si bien no confrontan con Moncloa, diseñan un modelo de campaña centrada en su gestión

No es sólo Page el que cuestiona una estrategia que no comparte. Hay dirigentes del PSOE y barones autonómicos que no tienen muy claro que el mensaje de insolvencia de Feijóo cale entre los ciudadanos después de encadenar cuatro mayorías absolutas seguidas en Galicia. Ahora bien, «la política autonómica no tiene nada que ver con la nacional y ha tenido meteduras de pata sonadas», apunta en este caso un destacado diputado.

Algunos de los barones socialistas gobernantes, si bien no confrontan con Moncloa, quieren optar por un modelo de campaña electoral corta -no necesitan darse a conocer- «y muy centrada en la gestión», de carácter institucional, alejada de otras estrategias monclovitas. A fin de cuentas no confrontan con Núñez Feijóo y adaptan su mensaje a la realidad de sus respectivos territorios.

Moncloa compra una a una las tesis del que fuera asesor aúlico de Sánchez y ahora jefe del CIS, José Félix Tezanos, que anda anunciando la buena nueva de que el llamado «efecto feijóo» «se está quemando deprisa y se diluye». Así lo dijo este martes en una entrevista en el Diario de Mallorca donde argulló que eso «lo vio todo el mundo que siguió el debate el otro día en el Senado».

Agregó que «el contraste de los hechos» certifica el deterioro del líder popular, que se está «quemando más deprisa» que cualquier otro dirigente político.

Ahora la batalla se está centrando en la cuestión fiscal tras el anuncio del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, de bonificar al 100 por 100 el impuesto de Patrimonio. Hasta tal punto quiere el Gobierno confrontar un modelo fiscal que «beneficia a los privilegiados frente a la clase trabajadora», que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se sumó ayer a una propuesta varias veces rechazada de Unidas Podemos de «subir los impuestos a los ricos». Y es que Moncloa está dispuesta a presentar batalla en todos los frentes.

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