España La carrera hacia las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo de 2023

Barones del PSOE temen que el desgaste de sus socios ponga en riesgo sus gobiernos

En federaciones como Baleares, Valencia, La Rioja o Madrid hay "preocupación" por el desempeño de Podemos (y su alianza con IU) o Compromís en las urnas | Los socialistas confían en revalidar sus ejecutivos, pero los números son justos en algunos casos

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, con todos sus barones autonómicos, el pasado 17 de septiembre de 2022 tras la reunión del consejo político federal del partido en Zaragoza. En primera fila, de izquierda a derecha, Salvador Illa (PSC), Adrián Barbón (Asturias), Francina Armengol (Baleares), Guillermo Fernández Vara (Extremadura), Javier Lambán (Aragón), María Chivite (Navarra), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Ángel Víctor Torres (Canarias) y Juan Espadas (Andalucía).

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, con todos sus barones autonómicos, el pasado 17 de septiembre de 2022 tras la reunión del consejo político federal del partido en Zaragoza. FLICKR PSOE / EVA ERCOLANESE

El ensayo de las generales no lo fueron, para el PSOE, ni las elecciones madrileñas de 2021, ni las castellanoleonesas y las andaluzas de 2022. Lo será el 28-M de 2023, las urnas en las que pone en juego todo su poder territorial: su victoria de largo en las municipales anteriores —y que le permiten dirigir, a día de hoy, 22 capitales de provincia— y en las autonómicas, las que le concedieron nueve presidencias y una vicepresidencia. A siete meses de los comicios de mayo, el partido, según advierten tanto en la Moncloa y en Ferraz como en los territorios, late relativamente tranquilo, bastante convencido de que, en líneas generales, podrá revalidar su poder, aunque sabe que tendrá que «pelearlo«, y muy duro, hasta el final. Pero a la vez sí se observa cierta inquietud por el futuro desempeño en las elecciones de sus socios. De Unidas Podemos, pero no solo. Porque la supervivencia de los socialistas en los gobiernos regionales y locales depende también de formaciones como Izquierda Unida, Compromís, Més, Chunta Aragonesista, Partido Aragonés o Nueva Canarias.

En algunas comunidades, como Baleares, Valencia, La Rioja o Madrid, la «preocupación» por el desenvolvimiento en las urnas de los partidos a su izquierda es más patente. En otras, como Aragón, el previsible estancamiento o bajada de los morados se compensaría con el alza de otros socios. En Canarias, Asturias o Navarra, se espera un fortalecimiento del PSOE. En Extremadura, la mayoría absoluta podría reeditarse, pero los socialistas aún contarían con un cierto colchón a su izquierda. Colchón que no tendrían en Castilla-La Mancha, obligados a ganar con la absoluta si no se quieren ver desalojados de la Junta. Y en Cantabria, la suma con el PRC de Miguel Ángel Revilla todavía alcanzaría la mitad más uno de los escaños.

Son los cálculos, las expectativas que se manejan en las federaciones del PSOE consultadas por este diario, en las que se está empezando a calentar la maquinaria de cara al 28-M. Pero también en el cuartel general de Ferraz y en la Moncloa se parte del análisis de que los gobiernos autonómicos y locales socialistas podrán repetirse, y de hacerlo, cambiará el ambiente de cara a las generales, también porque en las plazas que el PP dirija lo hará «de la mano de Vox», «y entonces el relato cambia». El 28-M, subraya un alto cargo de confianza del presidente, Pedro Sánchez, marcará el clima y achicará la capacidad de reacción de los partidos de cara a las legislativas. Dicho de otro modo, si el PSOE se estrellara —o, a la inversa, naufragara el PP—, «no tendría margen para recuperarse» en las generales previstas para diciembre.

Impera la prudencia, no la alarma, por el contexto volátil, pero no se prevé un descalabro territorial como en 2011

La buena evolución de los populares en las encuestas para España, con la salvedad (polémica) del CIS, contrasta con las percepciones del PSOE y de sus barones de cara al 28-M. Incluso aquellos más alejados de Sánchez, el castellanomanchego Emiliano García-Page y el aragonés Javier Lambán, reconocen que la salud de sus siglas en sus territorios es positiva. En las federaciones y en Ferraz recalcan que no corren peligro, por ahora, sus nueve gobiernos autonómicos, más Cantabria (donde es el socio minoritario del PRC), aunque el eslabón más débil podría ser La Rioja, feudo histórico del PP. No lo percibe así la presidenta regional, Concha Andreu, que no obstante admite —lo decía ella misma en una entrevista con El Independiente publicada este sábado— que sus socios de Podemos no están fuertes por la división interna.

La tendencia del espacio a la izquierda del PSOE es de contracción. Y su reordenación no llegará para el 28-M, dado que Yolanda Díaz reserva el debut en elecciones de su plataforma, Sumar, para las generales, lo que ha empujado a Podemos e IU (y a otras fuerzas) a reflexionar sobre su alianza de cara a mayo. Los acuerdos todavía tardarán en cuajar, pero presidentes y cuadros socialistas advierten de que la disgregación del bloque progresista puede perjudicarles.

Entre los más de 15 dirigentes consultados —de la Moncloa y Ferraz, presidentes autonómicos y cuadros territoriales de primer nivel—, la percepción es, con matices, semejante, análisis que también bebe de sondeos internos y encuestas publicadas por los medios. Prudencia pero confianza en que no habrá descalabro territorial del partido el 28-M, a diferencia de lo que ocurrió en 2011, en pleno hundimiento del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. «Entonces generábamos rechazo, pero ahora no observamos eso», «la acogida de la gente allá donde voy es positiva«, «estamos razonablemente bien», comentan a este diario desde distintas federaciones.

La valoración de la mayoría de barones es que Sánchez y las siglas del PSOE siguen «sumando» en sus federaciones

El diagnóstico es que el PSOE ha escalado posiciones en las últimas semanas desde el momento más crítico, allá por junio, tras el hundimiento en Andalucía frente a Juanma Moreno. La sensación es que el tirón de Alberto Núñez Feijóo y del PP se ha desinflado y que Sánchez ha recuperado oxígeno. La valoración de la mayoría de barones es que el presidente aún sigue «sumando«, aunque su imagen haya sufrido un enorme desgaste desde que alcanzó la Moncloa. «Sus políticas suman, claro que sí. No estaríamos como estamos sin ellas. Yo no voy a renegar de Pedro en campaña», señala una presidenta, en un análisis que comparten otros compañeros suyos de distintos territorios. Castilla-La Mancha sí es más distante pero en Aragón reconocen un cierto punto de inflexión en positivo. Asimismo, perciben al PSOE «más movilizado» y más engrasado desde que Sánchez acometió los relevos internos en julio.

No obstante, los barones aprietan los dientes. Saben que la batalla de 2023 será descarnada y que, a fin de cuentas, todo dependerá de lo que ocurra en los siguientes meses. Y la incertidumbre es máxima por la guerra de Ucrania. «Me preocupa el invierno«, confiesa una presidenta. Inquieta, por tanto, la inflación, y hasta qué punto ese alza de los precios se vuelve contra el Ejecutivo y les castiga primero a ellos en sus territorios. Se comparte que el Gobierno está desplegando medidas de protección de la «mayoría» que tendrá un impacto positivo en el electorado.

El mapa, comunidad a comunidad

Castilla-La Mancha y Extremadura fueron las dos únicas comunidades en las que el PSOE conquistó la mayoría absoluta en 2019. Ambas, en principio, no correrían peligro. Pero en la primera el partido no tiene margen de error. En los últimos comicios, Podemos, que venía de compartir el Gobierno con Emiliano García-Page, se quedó fuera de las Cortes y no es previsible que vuelva a entrar. Así que el presidente está obligado a aguantar a pulmón sus resultados (sentó a 19 diputados, dos por encima de la absoluta, por los 10 del PP y los 4 de Cs). En su equipo recalcan que nada cambia ahora: «Vamos a por la absoluta y tranquilos. En 2019 también era igual, porque no sabíamos si dispondríamos del colchón de Podemos». Los números, señalan, salen y el el PSOE podría retener uno de sus graneros históricos, en manos de la derecha apenas cuatro años (2011-2015). Page, que ha chocado de manera ruidosa con Sánchez, no tirará mucho de la marca federal y del líder del partido para el 28-M. «Nunca lo hemos hecho: aquí el factor candidato y territorio siempre han sido claves. Desde la época de Pepe Bono, no de ahora», razonan.

Page debe aguantar a pulmón su absoluta y Vara podría contar con el colchón de Podemos. Puig depende de Compromís y de UP

La situación es distinta en Extremadura. También la relación de Guillermo Fernández Vara con Ferraz, fluida aunque quepan las diferencias. El presidente (34 actas en 2019), según los últimos sondeos, conservaría su absoluta, y Podemos (4) igualaría resultados, frente a un PP (20) que crece —y estrena candidata, María Guardiola— y un Vox que entra y deja fuera a Cs (7). Las perspectivas, indican en el círculo más estrecho de Vara, son «positivas, aunque con prudencia y cautela», porque aún «no hay tensión electoral».

En la Comunitat Valenciana, los sondeos dibujan un empate entre socialistas (27 escaños en 2019) y populares (19), así que quién gobierne «va a depender de los socios», subrayan en el círculo del president, Ximo Puig. Para el PSPV, es necesario que Compromís (17), que ha sufrido cierto desgaste por el caso Mónica Oltra, quede tercero, por delante de Vox (10 actas en las últimas autonómicas). Es segura la práctica desaparición de Ciudadanos (18) —como presumiblemente ocurrirá en toda España— y su absorción por el PP. Unides Podem (8) corre el riesgo de no superar la barrera electoral del 5%, y en ese caso se quedaría sin asientos en Les Corts y sus sufragios se perderían. «En un Parlamento a cinco, con Compromís y Unides Podem, gobernamos seguro. Y si es a cuatro, sin los morados, dependemos de Compromís, que es el socio decisivo para nosotros», apuntan desde el entorno de Puig, en el que manifiestan que aunque el líder del Ejecutivo sigue «fuerte» está obligado a reforzar su transversalidad, lo que explica su modelo de rebaja fiscal divergente al de Sánchez. El PSPV cree que Compromís se defenderá bien en las autonómicas, al coincidir con las municipales, ya que es una formación con músculo y penetración local.

La coalición valencianista podría revalidar la alcaldía de la capital del Turia con Joan Ribó. Plaza muy disputada, asumen los socialistas, y en la que ellos concurrirán con la vicealcaldesa, Sandra Gómez. En Castellón esperan que Amparo Marco continúe como regidora. La batalla en Alicante es más complicada: gobierna el PP con Luis Barcala y Puig ha situado allí a su exconsellera Ana Barceló.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los presidentes Guillermo Fernández Vara (Extremadura), María Chivite (Navarra) y Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), el pasado 17 de septiembre de 2022 en Zaragoza.
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los presidentes Guillermo Fernández Vara (Extremadura), María Chivite (Navarra) y Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), el pasado 17 de septiembre de 2022 en Zaragoza. FLICKR PSOE / EVA ERCOLANESE

En Baleares, los socialistas asumen que con «los socios de Podemos y Més a la baja» sí podrían llegar «a perder el Govern». No ayuda, creen, que ambas formaciones estrenarán candidatos, por lo que no podrán tirar de la marca. A su favor, la presidenta, Francina Armengol, cuenta con que las derechas «no tienen fácil articular acuerdos». Las izquierdas suman hoy en las islas 32 escaños, por los 24 de las derechas (de PP, Cs y Vox). Los nacionalistas de El Pi —los herederos de la antigua Unió Mallorquina—, hoy con tres diputados, «difícilmente pueden sumarse a una ecuación con Vox», apuntan fuentes muy próximas a Armengol. El PSIB-PSOE confía asimismo en mantener la alcaldía de Palma, desde 2019 en manos de Pepe Hila.

En Baleares inquieta la tendencia a la baja de Podemos y Més, y en Madrid, la falta de acuerdo de Más Madrid y los morados

Isabel Díaz Ayuso parece imbatible en Madrid, aunque los socialistas creen que ya no está en su momento cumbre, sino «en la meseta». Y aunque arrebatarle el Ejecutivo se antoje casi imposible, en el equipo del líder regional, Juan Lobato, consideran imprescindible que confluyan Más Madrid —24 diputados, como los que obtuvo Ángel Gabilondo, tercera fuerza— y Unidas Podemos (10). De lo contrario, los morados podrían quedarse fuera de la Asamblea si no sobrepasan el listón del 5%. Eso sucedió en 2015 con IU e impidió a Gabilondo gobernar por un solo escaño. En el PSOE-M creen que es capital el entendimiento de las formaciones a su izquierda también para animar el voto en el bloque progresista, incluso para atraer a sus propios electores, al percibir una mayor opción de cambio. Los socialistas esperan mantener sus feudos municipales, reteniéndolos gracias a su subida y pese a la bajada de los morados. Más dudas plantean los ayuntamientos que comparten con Cs, como Leganés, San Sebastián de los Reyes o Alcobendas, por el hundimiento de los naranjas. Y en Madrid capital aspiran a recuperar al menos la posición de segunda fuerza con un candidato «potente» cuyo nombre será una incógnita hasta primeros de noviembre.

Un feudo histórico del PP también lo ha sido La Rioja, que pasó al PSOE en 2019 (15 escaños), gracias a la alianza con Unidas Podemos (2), coalición de los morados e IU que se rompió muy poco después de las urnas y que hizo que Concha Andreu liderara el último Gobierno en formarse tras aquellas autonómicas. La dirigente socialista liquidaba 24 años de hegemonía del PP (12 diputados). Ahora espera repetir en el Ejecutivo, aunque los números son justos, porque las cuatro actas de Cs previsiblemente serán absorbidas por los populares. Andreu persigue, con una campaña casi puerta a puerta en una comunidad pequeña (320.000 habitantes, 150.000 de ellos en Logroño), alcanzar por sí misma la mayoría absoluta (17 asientos), pero necesitaría de colchón a Podemos e IU. «A nuestra izquierda —cuentan fuentes muy próximas a la presidenta autonómica— hay un espacio inamovible y, si se presentan por separado, nos lo pondría más complicado. Pero están trabajando en el acuerdo. Lo que queremos es que lo cierren bien y pronto».

La presidenta de La Rioja y secretaria regional del PSOE, Concha Andreu, el pasado 17 de septiembre de 2022 en Zaragoza. FLICKR PSOE / EVA ERCOLANESE

En el entorno de Andreu recuerdan que el PP ha sido durante décadas una «máquina electoral avasallora y perfectamente engrasada», pero ahora está «resquebrajado» por las luchas internas. Génova ha acabado imponiendo a su candidato, el exconsejero Gonzalo Capellán, frente a otros dos aspirantes, y ha descartado a su cara más visible, su número dos nacional, Cuca Gamarra, rival más peligrosa para el PSOE.

En La Rioja, igual que en los demás territorios donde los socialistas ocupan la presidencia autonómica, subrayan que su líder tiene «buena acogida» y «no genera rechazo». Es decir, que la marca regional no flojea y que «suman» Sánchez y las siglas federales. Los presidentes, convienen en Ferraz, se han reforzado con la pandemia y su imagen ha crecido en esta legislatura. Quizá el caso más claro es el de Ángel Víctor Torres, jefe del Ejecutivo de Canarias, con quien sus ciudadanos «empatizan por cada adversidad a la que ha tenido hacer frente», señalan en su equipo. Desde el hundimiento del gigante del turismo Thomas Cook hasta los incendios en las islas o la erupción del volcán de La Palma.

En Canarias, los socios «resisten», y en Navarra Chivite espera crecer a costa de Geroa Bai. En Aragón, CHA subiría y el PAR, a la baja

En el PSOE del archipiélago creen posible crecer «al menos dos diputados, siendo precavidos», desde los 25 actuales, y reeditar el llamado Pacto de las Flores con Nueva Canarias (5), Podemos (4) y la Agrupación Socialista Gomera (3). Por ahora, estiman en la cúpula, «los socios resisten» y no observan fugas al bloque conservador, que forman Coalición Canaria (20) y PP (11), aparte de Cs (2). No inquieta «excesivamente» que Alberto Rodríguez, exparlamentario nacional y exsecretario de Organización de Podemos, monte una nueva plataforma, porque creen que se reservará para generales para concurrir, quizá, con Sumar. Y NC ha resuelto su problema legal y se ha registrado ya en Interior con un nuevo nombre: Nueva Canarias-Bloque Canarista. Torres hará valer que el suyo ha sido un Gobierno «estable», pese a estar formado por cuatro fuerzas políticas, capaz de arribar a final de legislatura, algo que solo ha ocurrido «dos veces» en la historia reciente de las islas.

También mejoraría resultados la presidenta de Navarra, María Chivite. Ella dispone de 11 asientos en el Parlamento foral, y gobierna con Geroa Bai (9) y Podemos (2). Desde fuera apoya Izquierda-Ezkerra (coalición de IU y Batzarre) y Bildu (7). En el PSN calculan que la correlación de bloques no va a cambiar en 2023, con la diferencia respecto a 2019 que Chivite «se fortalecerá» a costa de GBai, «que podría perder 2-3 escaños». Además, confluirán Podemos e I-E, por lo que su representación será, anticipan, de «tres o cuatro diputados, el rango en el que siempre se ha movido IU». El espacio de la derecha, mientras, está a la espera de recomposición: no está forjada aún la coalición de los foralistas de UPN y el PP —ambos fueron juntos, con Cs, bajo la marca Navarra Suma (20 asientos hace cuatro años)—. Y queda por ver el papel de los parlamentarios tránsfugas de UPN, Sergio Sayas y Carlos García Adanero.

«Salvo hecatombe, repetiremos —sentencian fuentes muy cercanas a Chivite—. No vemos el Gobierno foral en riesgo. Nosotros crecemos frente a GBai porque ya sí se nos percibe como alternativa a la derecha», rol que el PSN asumió en 2019 al decidirse a liderar un Ejecutivo de progreso con el apoyo externo de Bildu.

En Aragón, se dicen en el PSOE «razonablemente tranquilos». La previsión es que el partido (24 escaños en 2019) quede empatado con el PP (16), al comerse a una parte de Cs (12). «Pero ellos solo pueden sumar con Vox [3 actas hoy], porque su alianza frena a partidos como el PAR», analizan en el entorno del presidente, Javier Lambán. Él construyó un Ejecutivo cuatripartito —con Podemos (5), CHA (3) y PAR (3)— más el apoyo de IU (1) desde fuera, alianza que se ha mantenido estable esta legislatura.

Barbón sigue fuerte en Asturias y en Cantabria se espera reeditar la alianza con el PRC de Revilla

Los socialistas creen que los morados se mantendrán —»no han hecho barbaridades, no son histriónicos y su consejera, Maru Díaz, «ha hecho una gestión inmaculada en Universidad»—, que Chunta crece y el PAR cede votos. Y están convencidos de que Lambán aguantará, por su perfil «transversal«, de látigo de los independentistas, que le permitirá «atraer a votantes de Cs», y su cruzada contra Cataluña (y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco) por los Juegos de Invierno 2030. La duda es qué ocurrirá con Aragón Existe, la plataforma hermana mayor de Teruel Existe, «que ha bajado expectativas». El principal peligro para Lambán es que el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, le dispute el Ejecutivo. «Pero él también podría quedarse sin gobernar y sin Zaragoza», advierten en el PSOE.

En Asturias, bastión histórico de la izquierda, no parece haber duda de que repetirá Adrián Barbón. La perspectiva es de crecimiento (ahora tiene 20 diputados en una Cámara de 45, a tres de la mayoría absoluta), por un Podemos «seguramente a la baja» (tiene 4) y una IU que «resiste» (2). «Tenemos buenas sensaciones, aunque dependerá de los votantes confirmarlas, pero la izquierda tiene hoy 26 diputados y la derecha está deshecha y solo aporta inestabilidad en Asturias», apuntan fuentes muy próximas al presidente del Principado. Su investidura fue apoyada por IU, quien tradicionalmente ha colaborado con el PSOE. El PP (10 escaños hoy) tiene aún pendiente su congreso regional y sigue lejos, y no sumaría con Foro (2) y Vox (2).

El secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, junto a los presidentes Francina Armengol (Baleares), Ángel Víctor Torres (Canarias), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) y Javier Lambán (Aragón), el pasado 17 de septiembre de 2022 en Zaragoza. FLICKR PSOE / EVA ERCOLANESE

La continuidad es previsible igualmente en Cantabria. Los socialistas (7 diputados en las últimas urnas), con el vicepresidente Pablo Zuloaga de cabeza de cartel, confían en estirarse algo, por un «ligero descenso del PRC» (14 actas). Los dos socios del Ejecutivo suman 21 asientos en el Parlamento, tres por encima de la absoluta, a la que no llegaron PP (9), Cs (3) y Vox (2). El PSOE cree que el bipartito se mantendrá. A su izquierda, Podemos, que no superó el umbral del 5% en los últimos comicios, «está roto» —su coordinador autonómico, Luis del Piñal, abandonó la política activa a finales de septiembre— y busca ahora forjar una coalición con IU. «De momento, incógnita», valoran desde el círculo de Zuloaga.

El puzle del 28-M, a fin de cuentas, está sin componer. Y con un escenario tan gaseoso, nadie se atreve a firmar escenarios.

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