Las percepciones han cambiado. No son, sencillamente, las mismas que las que invadían el PSOE el pasado 19 de mayo —hace menos de un mes, pero una eternidad en política—, cuando de manera sorpresiva el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama imputó por el caso Plus Ultra a José Luis Rodríguez Zapatero por varios delitos, entre ellos tráfico de influencias, blanqueo de capitales, falsedad documental y organización criminal. Entonces cundió la incredulidad, la sensación de que no podía ser verdad, que el expresidente no podía haber actuado así. Su imagen hasta ese momento había quedado inmaculada. Pero ahora, a las puertas de su declaración ante el magistrado —17 y 18 de junio—, que todos en el partido esperan con auténtica ansiedad, la figura de tótem para la izquierda que había atesorado se está empezando a deshacer. Crecen las preguntas y crece la desconfianza, el descreimiento, la decepción. También el convencimiento en algunos de que, pase lo que pase, ya nada será igual, que no será posible mirar a Zapatero con los mismos ojos. Que el mito se ha roto en mil pedazos, de manera "prácticamente irreversible".
Y la razón de ese desengaño que expresan muchos dirigentes, con mucha prudencia, con mucho dolor, está en el nuevo giro de guion de la causa. La tasación de las joyas que fueron encontradas en la caja fuerte de la oficina del expresidente, en el número 35 de la calle de Ferraz. 1.323.915 euros, según el análisis preliminar encargado a la prestigiosa casa de subastas madrileña Ansorena, en colaboración con el Instituto Gemológico Español (IGE). Una cifra muy superior a los 30.000-50.000 euros que calculó el portavoz designado por Zapatero, Luis Arroyo, según había trasladado un experto que nunca identificó. "Pido perdón en mi propio nombre por haber inducido a error sobre el valor de las joyas del presidente Zapatero", se disculpó Arroyo este viernes en redes sociales.
En el conjunto de alhajas, y según el informe de Ansorena, hay piezas de muchísimo valor, como un collar de oro blanco de 18 quilates, de 82 gramos de peso, "cuajado de diamantes talla brillante" y con esmeraldas naturales con origen Zambia. 278.000 euros. 220.000 cuesta otro collar de oro blanco de 18 quilates con 13 zafiros principales talla perilla de origen Tailandia, también preñado de diamantes. Otras piezas tienen escaso o nulo valor. El peritaje está realizado según su valoración en el mercado de reposición, es decir, en el mercado primario, impuestos incluidos, por lo que los "márgenes comerciales de cada establecimiento" pueden ofrecer "algunas diferencias".
Pero el juez dio un paso más que reseñable. Abrió una pieza separada para investigar a Zapatero por otros dos ilícitos: delito fiscal y de contrabando. Precisamente por las joyas, porque su origen "en estos momentos no está justificado". Calama considera que la posesión de bienes de lujo de elevado valor, "unida a la ausencia de trazabilidad fiscal sobre su adquisición, constituye un indicio objetivo y racional de la posible existencia de una defraudación tributaria relevante". Y es así porque la adquisición de joyas de gran valor "genera necesariamente obligaciones fiscales, ya sea en concepto de IVA, impuesto sobre transmisiones patrimoniales, impuesto sobre sucesiones y donaciones e IRPF". La "inexistencia de declaración o pago" de esos tributos permitiría inferir que expresidente ha podido cometer delito fiscal, ya que la cuota defraudada sería superior a los 120.000 euros.
Y como tampoco hay constancia del pago de derechos arancelarios por la introducción de joyas en España, impuestos especiales o tributos asociados a su importación, Zapatero podría haber incurrido en contrabando. La ausencia de papeles, razona el juez en su auto, "impide descartar" que ese conjunto de joyas de gran valor "hubieran sido introducidas en España al margen de los procedimientos de control aduanero, superando ampliamente el umbral cuantitativo de 150.000 euros previsto" en el ámbito penal.
De estas dos últimas acusaciones, y de las que pesan sobre él en el caso Plus Ultra, el expresidente tendrá que defenderse el próximo miércoles, 17 de junio, ante Calama, que ha habilitado una segunda sesión, el jueves 18, por si la comparecencia se alargara. La ansiedad entre los cargos socialistas es máxima. Todos subrayan que están "deseando" que se explique, con la esperanza de que ofrezca argumentos solventes que convenzan al juez.
El Gobierno de Pedro Sánchez y Ferraz continúan mostrando un respaldo sin fisuras al exjefe del Ejecutivo. "Mantenemos el apoyo. No vamos a comentar los detalles de un proceso judicial en marcha", se limitan a manifestar desde la Moncloa. "Yo solo espero que Zapatero lo explique todo. No tengo ni idea de dónde vienen esas joyas —señala un ministro de mucho peso—, ni sé cómo lo justificará. Habrá que escucharle y ver qué explicación da".
"Él lo explicará todo. La clave es que hable. Y que lo cuente todo, pero tiene explicación", subrayan convencidos desde el aparato federal del partido. En Ferraz apuntan a que las joyas de mayor valor —12 del total de 80 peritadas— pudieron ser regalos recibidos por Zapatero en su etapa como presidente (2004-2011). Pero chocaría con lo que él mismo aprobó en 2005, el Código de Buen Gobierno de los miembros del Ejecutivo y de los altos cargos de la Administración General del Estado, cuyo artículo tercero indicaba que se debería rechazar "cualquier regalo" que fuera "más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía" y que imponía que los obsequios de mayor cuantía se incorporaran al patrimonio del Estado. Esa normativa fue derogada al aprobarse la ley reguladora del ejercicio del alto cargo de 2015, ya con Mariano Rajoy en el poder. Dos años antes, el Ejecutivo del PP sacó adelante con su mayoría absoluta la ley de transparencia, también en vigor, y que, en su artículo 26, impide a los altos cargos aceptar regalos de gran cuantía y prescribe que los presentes de "una mayor relevancia institucional" se agreguen al "patrimonio de la Administración pública correspondiente".
"Lo importante es la ley", defienden en el cuartel general de los socialistas, deslizando que la obligación de devolver los regalos de mayor valor está en pie desde la ley de transparencia de 2013, posterior a la salida de Zapatero del Ejecutivo, porque hasta entonces solo operaba un Código de Buen Gobierno, sin fuerza de ley. "Además, puedes desconocer el valor de un regalo. Y en todo caso, el valor de aquellos años no es es el de ahora. Y, de todas formas, lo importante es que se explique", insisten en Ferraz. Pero para que el juez crea que se trata de regalos de su etapa en la Moncloa, y que por tanto los supuestos delitos hubieran prescrito, el exmandatario tendría que poder acreditarlo.
Este viernes dominó, no obstante, el silencio en público de buena parte del Ejecutivo. La que trasladó la versión oficial fue la ministra de Ciencia, Diana Morant, quien remachó que mantiene su "apoyo y confianza" hacia el expresidente. La también líder de los socialistas valencianos continuó con la tesis de la conspiración judicial, agitada por los ministros Óscar Puente y Óscar López, con el respaldo de la Moncloa, cuando estalló el caso Leire: "Hay un doble rasero y la Justicia no es igual para todos y no se aplica igual para todos".
Los llamamientos del Ejecutivo y de Ferraz no acaban de tranquilizar a buena parte de los cuadros del partido. Muchos prefieren refugiarse en un elocuente silencio. Pero otros no dudan en mostrar su recelo. Sus dudas. "Esto hace un daño enorme, aunque vamos a ver qué explicaciones da la próxima semana", indica un secretario de Organización de una federación muy relevante. Y es que es el principal temor, la onda expansiva de este caso, dado que Zapatero se había convertido, en los últimos años, en una figura icónica para su partido y para la izquierda, sobre todo a partir de las generales de 2023 en las que influyó decisivamente en el ánimo de cuadros y bases para que saliesen a disputar unas elecciones que se daban por perdidas.
—Yo la verdad es que estoy bastante preocupado —confiesa un alto mando de otro territorio—. Tampoco he entendido muy bien el papel de Arroyo, que dio una cuantía de las joyas muy alejada de la tasación. A ver cómo va la declaración de la semana que viene, pero pinta jodido. Veo bastante difícil que pueda satisfacer a quienes queremos que esto sea una pesadilla que se pueda aclarar. Solo espero que estos días le hayan servido para prepararse bien la defensa, pero solución yo creo muy complicado que vayamos a tener. Hay dudas y desazón. Pero independientemente de cómo acabe el procesamiento, yo ya tengo asumido que Zapatero a nivel político ha acabado, y eso es un palo para el partido muy grande. Era un dirigente que transmitía a nivel moral y personal una imagen que es la antítesis de esto que estamos viendo. Y es que te lo creías. Incluso gente de derechas que le podía odiar a nivel político, a nivel personal le tenía cierta simpatía por ser un tipo íntegro.
Ese sentimiento de decepción estaba en las últimas horas muy presentes en dirigentes del PSOE. Lo sintetiza un responsable con muchos años a su espalda de militancia y con hilo directo con la cúpula del Ejecutivo. Y él, como otros compañeros, coincide con que el problema se le presenta a Zapatero con esta pieza separada sobre las joyas.
Porque la principal, la del caso Plus Ultra, "está todavía cogida con alfileres", ya que "no hay pruebas directas" que incriminen al expresidente y las evidencias con más fuste proceden del contenido del móvil intervenido a Rodolfo Reyes, quien fuera presidente de la compañía aérea. El juez pidió autorización a EEUU, que había interceptado el teléfono del empresario, para poder utilizar ese volcado en la causa. La defensa de Zapatero reclamaba esta semana que se esclareciesen las circunstancias en las que la agencia americana Homeland Security Investigations (HSI) accedió en 2021 a las comunicaciones de Reyes, que fueron aportadas a la UDEF de la Policía Nacional el pasado marzo, cinco años después. "Esa prueba podía ser endeble, pero esta, si se confirma el valor y no se logra acreditar la situación fiscal de las joyas, es letal. Me temo que la caída del mito es prácticamente irreversible. ¡Qué tristeza!", apunta este citado responsable.
Más dirigentes expresan ese mismo dolor. "Es que está claro que Zapatero es ya irrecuperable", indica una portavoz autonómica. "Es que, aunque espero que todo sea legal y lo pueda demostrar, sí parece que es un lobista más. Yo creo que con el sueldo de expresidente podría haber vivido más que bien. Ese era el ejemplo, pero parece que el dinero nunca es suficiente. No predico que ser de izquierdas sea ser pobre, ni vivir con estrecheces. Al contrario, que todos vivamos y disfrutemos. Pero esta ambición y encima dando lecciones es intolerable", comparte una integrante de una ejecutiva regional. "Si esto se confirma, lamentablemente es así que le habremos perdido —tercia un barón provincial—. Cada día que pasa, su crédito está más que agotado. Es una situación muy difícil para el PSOE. Estamos deseando escuchar cuanto antes a Zapatero".
Y es que el expresidente era hasta ahora un referente total y una autoridad moral y ética para el partido. "Un icono al que sacabas como un santo en procesión —conviene un cargo local—. Un presidente que amplió derechos y que era un faro para mucha gente, y una persona leal al partido. Zapatero incorporaba a una parte del partido que no votó a Sánchez en las primarias de 2017. Y, tras aquel desgarro de una guerra civil como la que hubo en aquel año en el partido, Zapatero ayudaba a la cohesión interna. Por eso el impacto es gordo y todo es tan jodido". Una exministra que trabajó con él también resalta su "austeridad", su figura de político "muy familiar, muy apasionado con su responsabilidad política, muy rompedor". Una imagen que ahora comienza a venirse abajo, para horror de su partido. "Es que se me parte el alma. Es todo una pesadilla", continúa esta exintegrante de su Ejecutivo.
—El mito se cae desde el momento en que hay duda. Y duda la hay. Si encima no se dice la verdad, como ha ocurrido con la valoración de las joyas, peor —expresa una baronesa provincial.
La desconfianza también alcanza a algunos miembros de la cúpula federal. Uno de ellos apunta que "no deja de ser paradójico" que habiendo Zapatero cambiado la ley para que los expresidentes pudieran incorporarse al Consejo de Estado tras dejar el cargo, "él no se incorporase". El exlíder socialista pasó por el máximo órgano consultivo del Gobierno solo tres años, entre 2012 y 2015.
No obstante, muchos cuadros piden cautela, no juzgar por anticipado. Esperar. "Dentro hay incredulidad y estupor. Pero no se debe emitir juicio hasta escuchar sus explicaciones. Un poco de paciencia. Yo, que le conozco, no tiro la toalla aún. No estoy dispuesto todavía a bajar el pulgar. Es verdad
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