España

Sin contratos ni correos: el juez Calama destapa la opacidad en los trabajos de Zapatero para Análisis Relevante

El expresidente admite que su relación profesional con la consultora de Julio Martínez se basó en un acuerdo "verbal"

Rodríguez Zapatero declara ante la Audiencia Nacional.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional. | EFE

José Luis Rodríguez Zapatero no firmó un contrato para trabajar para Análisis Relevante. Tampoco existieron hojas de encargo, correos electrónicos o documentos que detallaran con precisión cómo se solicitaban unos trabajos que generaron ingresos para la consultora vinculada al expresidente del Gobierno. Esa ausencia de rastro documental se convirtió en uno de los principales focos del interrogatorio del juez Calama, que trató de reconstruir ante Zapatero cómo funcionaba una sociedad que, según la investigación, canalizó pagos procedentes de distintas empresas.

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Durante su declaración ante el magistrado, a la que ha tenido acceso El Independiente, Zapatero reconoció que su relación profesional con Análisis Relevante nació de la confianza personal que mantenía con su propietario, Julio Martínez Martínez. Según explicó, ambos se conocieron en 2011 y su relación se consolidó con el paso de los años hasta convertirse en una amistad. Fue esa cercanía la que, según el expresidente, dio lugar al acuerdo para que colaborara con la consultora.

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Cuando el juez preguntó por la existencia de un contrato que regulara la relación entre ambos, Zapatero admitió que no había un documento escrito. "No, este es un acuerdo, dada la confianza que teníamos, es un acuerdo entre el dueño de Análisis Relevante y conmigo", respondió.

Llamadas telefónicas y reuniones

La explicación situó al magistrado ante una operativa basada en acuerdos personales y comunicaciones informales. Los encargos, según la versión ofrecida por Zapatero, se realizaban mediante llamadas telefónicas o reuniones, sin una cadena documental que recogiera qué cliente solicitaba cada informe, qué características tenía el trabajo encargado o qué condiciones concretas se pactaban.

El juez Calama centró buena parte de sus preguntas en esa falta de trazabilidad. En una relación profesional convencional, la contratación de servicios de consultoría suele quedar reflejada en contratos, hojas de encargo o intercambios de correos que permiten reconstruir el proceso. En el caso de Análisis Relevante, Zapatero explicó que esa documentación no existía.

La investigación trata de determinar precisamente si los trabajos realizados por la consultora respondían a una actividad profesional ordinaria y acreditable o si la estructura utilizada dificultaba conocer con detalle la naturaleza de los servicios prestados.

La cadena de elaboración de los informes

La actividad principal de Análisis Relevante estaba centrada en la elaboración de informes sobre geopolítica y geoeconomía, especialmente relacionados con el escenario internacional tras la pandemia y cuestiones económicas vinculadas a la recuperación. Según explicó Zapatero al juez, la elaboración de esos documentos seguía un proceso en el que intervenían varias personas. Sergio Sánchez, antiguo miembro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), era quien realizaba los borradores iniciales. El expresidente señaló de él que "escribe muy bien".

Sobre esos textos, Zapatero aportaba las líneas generales, las directrices y los parámetros políticos que debían orientar los informes. Durante su declaración aseguró además que había redactado personalmente algunos documentos. Explicó que conserva la costumbre de escribir a mano y que llegó a elaborar de su propio puño y letra varios informes extensos relacionados con la salida de la crisis y los fondos europeos.

Después, los documentos pasaban por Whathefav, la empresa de marketing digital y comunicación vinculada a sus hijas Laura y Alba Zapatero. Esta sociedad se encargaba de la maquetación, el diseño y otros elementos relacionados con la presentación final de los informes antes de su distribución. El circuito descrito por el expresidente dibujaba así una cadena en la que participaban el redactor inicial, Zapatero como aportador de contenido y la empresa de sus hijas para la parte de presentación y difusión.

"El dato mata al relato": el juez cuestiona el reparto del dinero

Uno de los momentos más relevantes del interrogatorio llegó cuando el magistrado abordó los movimientos económicos de la consultora. La Agencia Tributaria había elaborado un análisis de ingresos y gastos que fue puesto sobre la mesa durante la comparecencia.

El juez cuestionó la distribución de los fondos y señaló que, según esa documentación, la cantidad percibida por Sergio Sánchez era reducida en comparación con otros pagos. "El que lea Ingresos y Gastos tiene muy claro que Sergio (...) cobró unos 18.000 euros en total, pero al final, el dato mata al relato, es decir, ¿quién cobra eso? Usted", trasladó el magistrado al expresidente.

La pregunta del instructor se dirigía al destino final de los ingresos obtenidos por la sociedad y al papel que desempeñaba cada participante en la elaboración de los informes. Zapatero defendió durante toda la declaración que los pagos respondían a un trabajo intelectual que requería una importante dedicación y negó que existiera una irregularidad. Su argumento fue que él no gestionaba la empresa y que su remuneración correspondía al trabajo de análisis y elaboración de contenidos que realizaba.

Informes para Plus Ultra, Aldesa e Inteligencia Prospectiva

El juez también puso el foco en los clientes que abonaron cantidades relevantes a Análisis Relevante. Entre ellos aparecen Plus Ultra, Grupo Aldesa e Inteligencia Prospectiva. La cuestión planteada por el magistrado era si esos trabajos eran informes específicos realizados para cada empresa o si, por el contrario, se trataba de documentos generales que podían servir para diferentes clientes.

Zapatero explicó que no elaboraba informes "ad hoc" para cada compañía, sino análisis generales de geopolítica y geoeconomía que podían interesar a distintos actores. Según su versión, esos documentos también servían para promocionar la actividad de la consultora y captar nuevos clientes.

El juez cuestionó entonces que empresas de sectores diferentes abonaran cantidades elevadas por unos documentos que, según la explicación del expresidente, tenían un carácter general. "Son informes genéricos que pueden servir para una línea aérea, para el Grupo Aldesa, para inteligencia, y por eso sueltan unas cantidades bastante sustanciosas", señaló durante el interrogatorio. La investigación trata ahora de determinar el valor real de esos trabajos y si la documentación disponible permite acreditar de forma suficiente los servicios prestados.

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