Se escuchó un vacío. Alberto Núñez Feijóo le preguntó si seguía apoyando a José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Pedro Sánchez no citó el nombre del expresidente. No aludió a él. Recriminó a su oponente que tuviera el cuajo de dirigirse a él "desde la atalaya moral" en la que se convierte en "un Torquemada de la vida", siendo "el presidente del PP designado para tapar la corrupción de [Isabel Díaz] Ayuso y sentándose en la sede de un edificio financiado en b". Pasaban pocos minutos de las 9 de la mañana. Eso sucedía en el Congreso, mientras que a escaso kilómetro y medio de allí el exlíder del Ejecutivo comenzaba a prestar declaración ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, tras 29 días en silencio.

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Sánchez no pronunció el nombre de Zapatero en el hemiciclo, aunque desde la Moncloa advertían que no había relajado su confianza en él. Y se comprobó poco más de 24 horas más tarde. En Bruselas, a su llegada al Consejo Europeo. El presidente defendió sin fisuras a su antecesor. Con total vehemencia. Y lo mismo volvía a hacer este viernes, también en la capital belga, al término de la cumbre comunitaria. Insistió en que el expresidente, tras su comparecencia ante el magistrado instructor del caso Plus Ultra, proclamó su "inocencia", pidió "confianza" a los ciudadanos y manifestó su "respeto a la acción de la Justicia". El exmandatario, señaló, "por supuesto, cuenta con el respaldo, la empatía y el apoyo de la organización que dirijo". Un mensaje evidente en clave interna, porque en los últimos días se había agrietado la fe ciega en él, sobre todo tras el mazazo de la tasación de las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho, esos más de 1,3 millones de euros que le valieron la apertura de una pieza separada por presunto delito fiscal y contrabando. El jefe del Gobierno también trasladó su "empatía y solidaridad" a las hijas de Zapatero, Laura y Alba, y a su secretaria de toda la vida, Gertrudis Alcázar, que acababan de ser imputadas.

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Sánchez no solo respaldó el comunicado de Zapatero tras su declaración judicial, también reveló que había estado en contacto todos estos días para trasladarle su "ánimo" y su "confianza"

Pero ese respaldo no era de trámite. Sánchez quiso demostrar que va en serio. Que no va a dejar tirado al expresidente. Que lo defenderá hasta el final. Fue él quien reveló que había seguido en contacto con él "durante todos estos días", para expresarle su "ánimo personal" y su "confianza" en su "inocencia", quien manifestó que lo vio "tranquilo".

E hizo algo más. Se zambulló en un terreno espinoso. Conflictivo. En sus dos comparecencias ante los medios consecutivas, Sánchez asfaltó el camino para que el PSOE disculpe a su gran icono por el pecado de haber recibido esas joyas y no haberlas devuelto. La excusa, que aquellos eran otros tiempos. Aunque Zapatero no ha explicado el origen de ese ajuar —rehusó declarar ante Calama hasta recabar documentación sobre las piezas—, su entorno ha deslizado que son alhajas regaladas por el rey saudí Abdalá, ya fallecido, en 2007. "Todos los presidentes hemos recibido regalos. Algunos, créame, que ni sé cuáles son porque evidentemente son cosas que no se dan cuando uno está bilateralmente con el líder de ese país. Se hacen por esa representación institucional y por el reconocimiento a la amistad de ese país con España. Hay que ser conscientes de que la España de 2007 no es la de 2026, ni la legislación de hoy es la legislación de 2007. Afortunadamente en esto también se ha legislado". La fecha no es baladí a efectos penales: si el exmandatario logra acreditar que ese ajuar es de 2007, todo hipotético delito quedaría prescrito. La pieza se disolvería.

Este viernes, se le preguntó al presidente si Zapatero tendría que haber devuelto esas joyas. Si lo tendría que hacer ahora. Sánchez dejó en manos del exjefe del Ejecutivo: "Esa pregunta quien tiene que responderla es el presidente Zapatero". Y a partir de ahí tejió una justificación que estaba preñada de datos erróneos. Señaló que fue el exlíder socialista el que impulsó una ley de buen gobierno en 2008 para registrar esos regalos oficiales. En realidad, lo que promovió Zapatero fue un Código de Buen Gobierno, acuerdo aprobado por Consejo de Ministros en febrero de 2005, al poco de llegar a la Moncloa, y sin rango legal. Pero ese texto —anterior, por tanto, al obsequio del monarca saudí y, por tanto, en vigor cuando le entregó esas joyas— sí precisaba que debían rechazarse los presentes cuyo valor superase los usos sociales, y en esos casos se incorporaba a Patrimonio del Estado. Un principio que sí que recogió la vigente Ley de Transparencia de 2013, impulsada por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Es decir, en 2007 no existía la legislación actual, pero sí el Código de Buen Gobierno de que se dotó aquel Ejecutivo.

El líder socialista deja en manos del expresidente la decisión de devolver las joyas. Pero alaba que fue él quien impulsó la ley de buen gobierno, que en realidad era un código, sin rango legal y de 2005

Además, Sánchez adujo que todos los presidentes, desde Felipe González hasta él mismo, pasando por José María Aznar, Zapatero y Rajoy, han recibido obsequios, y de estos no tienen constancia hasta que no llegan a Madrid, pero en todo caso son símbolos de respeto y amistad entre países.

El presidente no estaba componiendo una defensa ordinaria. No. Sánchez estaba atándose a Zapatero. Con nitidez. Una señal clara también a su partido, para que cierre filas con él. Nunca llegó tan lejos ni con el exministro José Luis Ábalos —apartado en febrero de 2024, meses antes de su imputación por el Supremo—, ni con su sucesor en Organización, Santos Cerdán —defenestrado en cuanto se conoció un informe policial demoledor sobre sus presuntos amaños de obra pública—.

Sin embargo, ahora el jefe de los socialistas asume un riesgo evidente. Si el caso Plus Ultra evoluciona de manera desfavorable para el expresidente, quedará comprometida la palabra del propio Sánchez. "Cuando decimos que creemos en la inocencia de Zapatero, es que lo creemos", sancionan desde las alturas de Ferraz. "Si evoluciona mal el caso, dará lo mismo el pronunciamiento previo —completa un miembro de la dirección federal—. Y Pedro demuestra su lado más humano, a mi juicio, apostando por alguien a quien debe mucho. Es de bien nacido".

Si evoluciona mal el caso, dará lo mismo el pronunciamiento previo", señala un miembro de la cúpula. "Y Pedro demuestra su lado más humano, apostando por alguien a quien debe mucho"

Y esa es una clave que explica el respaldo cerrado del presidente. Zapatero fue una pieza esencial para el proyecto socialista y del Gobierno en los últimos años. Él apoyó a Susana Díaz en las primarias de 2017, sí, pero en cuanto pasaron se fue realineando y defendió que la mejor forma de ayudar a su partido era mantenerse leal al secretario general y a las siglas. Un perfil antagónico al de Felipe González, que nunca ocultó la distancia con sus sucesores. Con Sánchez y con el propio Zapatero. Este ayudó a tender puentes con Podemos y con las demás formaciones de izquierda, vitaminó a las bases y cuadros del partido en unas generales, las de 2023, en las que todo pintaba mal, resultó decisivo para el sostenimiento de la Moncloa, y luego construyó puentes con Junts y con su líder, Carles Puigdemont. Zapatero, en definitiva, estuvo a las duras y a las maduras. Y Sánchez siente que ahora debe retribuirle, y que el PSOE, su partido, también lo haga. La orden es no abandonarle.

—La idea compartida es que el partido no se puede desentender totalmente y dejarlo totalmente tirado —indica un mando veterano y que tiene hilo directo con el Ejecutivo de Sánchez—. Hacer eso equivaldría de facto a tirar a la basura siete años de Gobierno socialista. No puedes deslindar un periodo de gobierno del destino del líder que lo encarnó. El equilibrio es difícil. Las bases lo están entendiendo bastante bien. Incluso los votantes. Defenderlo es una cuestión de honor de partido y porque repudiándolo no ganaría nada: al contrario, se hundiría con él. No es que demos por buenas las comisiones. Consideramos que por ahora no hay pruebas, y el resto [las joyas] es ética y políticamente lamentable, pero lo asumimos con regusto amargo en aras de un honor y de un legado político colectivo, que sigue ahí. El repudio de Zapatero ni lo alejaría ni lo salvaría. Aceleraría el hundimiento. Dejar tirado prematuramente a ZP no lo entendería nuestra gente. Entiende que, al menos por ahora, toca equilibrio, y asume que es difícil. Repudiarle ahora no nos devolvería un solo voto de los que ya han huido y, sin embargo, hundiría aún más a nuestros votantes en la melancolía, la apatía y la desconexión.

Un veterano explica que no se entendería en el PSOE "dejar tirado" ahora a Zapatero, porque "no devolvería un solo voto huido" y sí "hundiría más a los votantes en la melancolía y la desconexión"

Ese es el contexto en el que la legislatura va consumiéndose. Más el caso Leire Díez y el resto de causas judiciales que emborronan la gestión de un Gobierno ayuno de apoyos parlamentarios pero que va a intentar sacar los Presupuestos de 2027. Aunque Sánchez, y este es otro mensaje desde Bruselas, ya no descarta ir a generales a primeros del próximo año.

En el PSOE, no obstante, las palabras de Sánchez no han servido para disipar las dudas que ya hace una semana comenzaban a palparse. No han desactivado el descreimiento y la decepción en algunos dirigentes. "Sigo expectante muy desde la distancia", afirma un barón territorial. "Es que Zapatero ha dicho poco. No resuelve las incógnitas. Yo necesito más explicaciones antes de valorar", señala otro máximo responsable. Él, como otros dirigentes consultados, cree que el expresidente no ha ayudado a aliviar al partido. Su defensa ante Calama fue, en líneas generales, la que ya expuso en marzo en la comisión Koldo del Senado. El juez no le impuso medidas cautelares, como pedían la Fiscalía y las acusaciones populares, pero sí que consideró que su declaración no servía para "desvirtuar" los "indicios racionales de criminalidad" en su contra. Y, aunque se esperaba, el magistrado acabó imputando a sus dos hijas y a su secretaria.

Cuadros territoriales creen que hacen falta más explicaciones, que Zapatero no ha resuelto las incógnitas, que la dirigencia ya "le da por amortizado", que el reproche moral ya lo tiene

La sensación que cunde entre los socialistas es que, más o menos, todo queda "como estaba" antes de su declaración ante Calama. Que no se han movido los sentimientos, las percepciones, por mucho que Sánchez ordenara apretar las filas. "Yo creo, sinceramente, que la dirigencia da por amortizado a Zapatero", verbaliza una dirigente territorial muy cualificada que sabe leer bien el conjunto de la formación. Esa precisión es pertinente, y la reconoce también Ferraz: los cuadros son los que siguen inquietos, las bases, la militancia, está entregada, "harta" de lo que interpretan como un hostigamiento judicial.

"Es que todavía es pronto. El que hace una defensa a ultranza de Zapatero desde el principio lo va a seguir haciendo y aquellos que tienen dudas las van a seguir teniendo, máxime después de la imputación de sus hijas, algo que por cierto es muy doloroso a nivel personal", advierte un barón provincial que, no obstante, se dice "optimista" y confiado en que el expresidente pueda ofrecer una "explicación convincente" o que permita a los socialistas "sentirse reconfortados". Coincide con él un responsable autonómico: "Seguimos en el mismo punto que hace una semana. Lo de las joyas, pase lo que pase, va a acabar mal. Aun con el delito prescrito, la cuestión moral no lo libra. Hay que asumir que esto va para largo y que va a ser muy duro. Quien esperaba que esta semana todo quedase disipado creo que ya asume plenamente la situación". Este mando cree que no es tan relevante el hecho de que en 2007 existiera ya un Código de Buen Gobierno aprobado por el Ejecutivo de Zapatero: "Es que es una conducta que directamente no le pega en absoluto al expresidente que conocemos. El dolor va más por ahí que por la cuestión legal".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (d), durante el cierre de la campaña del PSOE de las últimas elecciones autonómicas de Castilla y León, el pasado 13 de marzo de 2026, en Valladolid. | EUROPA PRESS / PHOTOGENIC / CLAUDIA ALBA

Otro alto responsable de un territorio plenamente alineado con Ferraz también tiene dudas. Y sus palabras reflejan esa desazón que ha anidado entre los socialistas: "Decir que es normal que te hagan regalos de un millón de euros no sé si es aceptable. No digamos tonterías. Estas joyas no son como un libro o una botella de vino". "Yo estoy muy sorprendida por la rapidez con la que el presidente da por resuelto lo de Zapatero —apunta, por su parte, una dirigente de una federación crítica—. Y más después de la experiencia del último año, donde cada día nos infartamos con informaciones que se van pisando unas a otras. Blanquear un ejercicio, como mínimo, poco ético, como es quedarse con regalos de esta envergadura, podrá animar a algunos de los que estamos en shock, pero dice muy poco de quien lo dice. Y pretender dar carpetazo a todo lo que tiene Zapatero por delante... Se me escapa la estrategia. No entiendo por qué Pedro se ata tanto a él".

Estoy muy sorprendida por la rapidez con la que Sánchez da por resuelto lo de Zapatero. Blanquear algo poco ético dice muy poco de quien lo dice", advierte una responsable de un territorio crítico

Un veterano, ya apartado de la primera línea, explica por qué no está funcionando la directriz dada por el presidente: "Pedro podrá decir misa. Pero Zapatero tiene una situación final. Si cometió algún ilícito penal, que lo tienen que demostrar y hay que preservar la presunción de inocencia, será su final político. Si no hay delito, está claro que deja mucho que desear al relacionarse con tipos corruptos. y desde luego su falta de comportamiento ético con los regalos también lo deja en un pésimo lugar. Yo no querría, aun siendo inocente, que hiciera campaña conmigo si yo fuera candidato a algún cargo. Mi código ético, con el que me he desenvuelto en mi vida pública y privada, no es el de Zapatero". "Nuestra gente", remata una responsable con mucho oficio interno, "está igual o peor. Pedro intenta normalizar lo de las joyas y se ha metido en un lío con esa declaración. Y lo hace porque no le queda más remedio, porque no le queda nadie".

Otros cuadros consultados, en cambio, sí se sienten más consolados. "Hay que defender a ZP y creer en él. Yo voy a muerte con él. Aquí hay gente que va a intentar acabar con el PSOE. Así que primero ZP, después Pedro y luego el PSOE", señala un jefe de un aparato de mucho peso, que ha constatado que en su federación sí hay un "cierre de filas generalizado" con el expresidente. Otro colega de otro territorio coincide: cree que el hecho de que diera al juez una autorización universal para que investigue todos sus activos y compruebe que no tiene ninguno fuera de España y la "transparencia total" sí que "refuerzan la confianza" en él.

Hay dirigentes que sí se sienten reconfortados, que insisten en que hay que defenderlo "a muerte", respetar su presunción de inocencia, denunciar la falta de velocidad y de impacto de las causas del PP

"Y no es que Sánchez ligue su futuro al de Zapatero. Simplemente le apoya en la investigación, no lo prejuzga, sino que lo hace desde la presunción de inocencia que deberíamos respetar todos", completa este último mando, muy molesto con la menor velocidad y el menor impacto mediático de las causas que afectan al PP, como la de la pareja de Ayuso, Alberto González Amador, que según un informe de Hacienda conocido este jueves facturó 4,4 millones de euros al gigante sanitario Quirón entre 2021 y 2023. Otro secretario de Organización regional sí cree que las palabras de Sánchez han ayudado a "rebajar la desconfianza que podía haber, después del shock inicial", aunque concede que el caso "va para largo y eso significa que el ruido y el desgaste va a continuar".

—Es el conocimiento del personaje lo que te hace tener una opinión —tercia un respetado dirigente autonómico—. Yo no conocía a Ábalos y no puedo defenderlo. Pero a Zapatero sí le he conocido. Y su trayectoria no me cuadra con la de un ladrón. Si conoces y aprecias a una persona que ha sido limpia y honesta debes defenderla. Nada le costó a Pedro desprenderse de Ábalos o de Santos. En esto es coherente. Otra cosa es el tema de las joyas, que deberá explicar, aunque haya prescrito.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, a su llegada a la Audiencia Nacional para su comparecencia ante el juez instructor del 'caso Plus Ultra', José Luis Calama, el pasado 17 de junio de 2026. | EUROPA PRESS / CÉSAR VALLEJO RODRÍGUEZ

—Con tanta polarización, acoso y derribo —indica una integrante de una ejecutiva regional—, lo que se plantea la militancia de a pie es que no es delito esto de las joyas, y que un regalo es un regalo. Lo mismo que aceptaron otros presidentes.

Entre los que más defienden al expresidente, recuerdan que todavía está por ver que se valide como prueba el volcado del móvil de Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra, porque fue intervenido en 2021 por la policía de frontera de EEUU y su contenido entregado a España cinco años después, en marzo de 2026. Y esa clonación de un dispositivo electrónico sin autorización judicial sería ilegal. Es decir, que si se invalidara esa evidencia, parte del auto del juez podría colapsar. Es a lo que aspira la defensa del expresidente, de hecho.

Yo no conocía a Ábalos y no puedo defenderlo. Pero a Zapatero sí le he conocido. Y su trayectoria no me cuadra con la de un ladrón. Si conoces y aprecias a una persona que ha sido limpia y honesta debes defenderla", indica un mando muy respetado

El PSOE intenta sobrellevar la pesada carga del caso Zapatero, pero es consciente de que es muy dolorosa, de que le acompañará muchos meses y que entretanto la imagen de su figura más icónica no podrá ser restaurada. Quizá para siempre. Pero, como resume un mando local, al menos el expresidente "ha ganado tiempo", un activo capital en política, porque "el juez por ahora no tiene más contra él", y "es él quien tiene que demostrar la culpabilidad de Zapatero, no al revés". Ese es el plano penal. El plano político, concluye, es otro. Y ahí hay consenso en las filas del partido: el "daño reputacional" es enorme. Imposible de borrar.