El actor Sam Neill, cuya versatilidad y carisma lo convirtieron en uno de los rostros más reconocibles del cine internacional durante más de cinco décadas, ha fallecido este lunes en Sídney a los 78 años de edad. La noticia ha sido confirmada por su familia a través de un comunicado en su cuenta oficial de Instagram. "Con inmensa tristeza, la whānau [familia en maorí] de Sam Neill comparte la noticia de su fallecimiento", reza la publicación. "Sam estuvo rodeado de su familia y partió con la dignidad que ha caracterizado toda su vida. La muerte ha sido repentina e inesperada, pero bendecida por el hecho de que el cáncer había remitido".
Neill había revelado en marzo de 2023 que un año antes le habían diagnosticado un linfoma inmunoblástico de células T periféricas (un tipo de cáncer de sangre en etapa 3). "No tengo miedo a morir en absoluto. No me preocupa, pero sí me fastidiaría, porque todavía hay muchas cosas que quiero hacer", declaró en una entrevista al programa de televisión Australian Story recogida por The Hollywood Reporter. Tras someterse a tratamientos experimentales, el actor anunció en abril de este mismo año que se encontraba libre de la enfermedad.
Bautizado como Nigel John Dermot Neill el 14 de septiembre de 1947 en Omagh (Irlanda del Norte), era hijo de un militar neozelandés de tercera generación y madre inglesa. En 1955, la familia se trasladó a Nueva Zelanda, donde llevaban un negocio de licores. Fue durante su infancia en un internado cuando adoptó el nombre de Sam, inspirado por las películas del Oeste que tanto le gustaban.
Durante su niñez y adolescencia, Neill lidió con una severa tartamudez que lo volvía un chico retraído. Su condición comenzó a remitir hacia los 15 años. Posteriormente descubrió el teatro en la Universidad de Canterbury y se licenció en Literatura Inglesa por la Universidad Victoria de Wellington. Antes de asentarse plenamente delante de las cámaras, pasó seis años dirigiendo cortometrajes y documentales para la Unidad Nacional de Cine de Nueva Zelanda.
El salto internacional
Neill se convirtió en una figura pionera para el desarrollo de la cinematografía neozelandesa. En 1977 protagonizó Perros de presa, dirigida por Roger Donaldson, que supuso el primer largometraje en color rodado en 35mm en Nueva Zelanda y el catalizador del efervecesnte movimiento cinematográfico local. Poco después, su rol como pretendiente de Judy Davis en el drama de época de Gillian Armstrong, Mi brillante carrera (My Brilliant Career, 1979), se convirtió en un éxito mundial que lo catapultó a la escena internacional. Gracias a la recomendación del célebre actor James Mason, Neill consiguió el papel del anticristo adulto Damien Thorn en El final de la profecía (The Final Conflict, 1981), su primera gran producción de Hollywood. Ese mismo año protagonizó la perturbadora película de culto La posesión de Andrzej Zulawski junto a Isabelle Adjani.
A lo largo de los años 80 expandió su fama internacional. Logró una nominación al Globo de Oro en 1983 por la miniserie británica Reilly, as de espías. Su planta de galán clásico hizo que fuera considerado seriamente en 1987 para sustituir a Roger Moore como James Bond en Alta tensión, aunque el papel finalmente recayó en Timothy Dalton. Neill admitió años más tarde el alivio que sintió al no ser elegido. En esa época también destacó acompañando a Meryl Streep en Plenty (1985) y en el drama judicial Un grito en la oscuridad (Evil Angels, 1988), así como en el exitoso thriller psicológico Calma total (1989), junto a Nicole Kidman y Billy Zane.
Su gran año: 1993
El año 1993 consagró definitivamente a Sam Neill en el imaginario popular mundial a través de dos papeles diametralmente opuestos pero inolvidables. Por un lado, interpretó al frío, cruel y puritano Alisdair Stewart en El piano, la multipremiada obra de Jane Campion ganadora de la Palma de Oro en Cannes y de tres premios Oscar. El actor recordó aquella filmación como un trabajo "solitario" debido a la distancia actoral que requería su coprotagonista Holly Hunter.
Pero la fama masiva global le llegó gracias a Steven Spielberg y su Parque Jurásico (Jurassic Park), dando vida al cínico pero apasionado paleontólogo Alan Grant en una película que recaudó más de 1.000 millones de dólares en todo el mundo. Neill volvería a calzarse las botas del doctor Grant en dos secuelas de la franquicia: Parque Jurásico III (2001) y Jurassic World: Dominion (2022).
Con más de 150 producciones en su haber, su filmografía abarcó todo tipo de géneros. Coprotagonizó éxitos de taquilla como La caza del Octubre Rojo (1990) junto a Sean Connery y El hombre que susurraba a los caballos (1998), de Robert Redford. También se convirtió en un rostro recurrente en el cine de terror y ciencia ficción con títulos como Memorias de un hombre invisible (1992), En la boca del miedo (1994) y Horizonte final (1997).
En la pequeña pantalla, interpretó al mago Merlín en las miniseries homónimas de 1998 y 2006, al cardenal Thomas Wolsey en Los Tudor (2007) y al corrupto inspector de policía Chester Campbell durante las dos primeras temporadas del éxito británico Peaky Blinders (2013-2014). En años más recientes, colaboró con su compatriota Taika Waititi en la aclamada comedia A la caza de los ñumanos (2016) y con cameos cómicos en las producciones de Marvel Thor: Ragnarok (2017) y Thor: Love and Thunder (2022). Su último trabajo televisivo fue en la miniserie Un revés inesperado (Apples Never Fall, 2024).
El viticultor que odiaba la fama
A pesar de su estatus internacional, Neill siempre rechazó la etiqueta de celebridad. "Puedes ser un actor, y con suerte uno muy bueno, pero ser famoso es otro trabajo diferente para el que nunca me postulé. He huido de ello como de la peste", declaraba en 2022.
Fuera de los focos, su gran pasión fue la viticultura. En 1983 adquirió terrenos en la región neozelandesa de Central Otago y fundó su bodega Two Paddocks, dedicada a la producción de vino de alta calidad. Se definía a sí mismo, con orgullo, como "mitad granjero, mitad cómico". Durante el confinamiento por la pandemia del COVID-19, se convirtió además en una presencia reconfortante en redes sociales al publicar videos cotidianos cantando y tocando el ukelele.
Tras la filmación de Jurassic World: Dominion en 2022, Neill fue diagnosticado de cáncer. Reaccionó con entereza escribiendo su libro de memorias Did I Ever Tell You This? (2023). Aunque requería tratamientos continuos, la enfermedad remitió y se mantuvo bajo control hasta sus últimos días.
Tras una larga relación con la actriz neozelandesa Lisa Harrow, a quien conoció en el rodaje de El final de la profecía, Neill estuvo casado con la maquilladora japonesa Noriko Watanabe desde 1989 hasta su divorcio en 2017. Posteriormente, mantuvo una relación con la periodista política australiana Laura Tingle. Al actor le sobreviven sus hijos Andrew, Tim (de su matrimonio con Harrow) y Elena (de su matrimonio con Watanabe), además de seis nietos.
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