España

Gobierno y Ferraz cierran filas por completo

Crece la inquietud en el PSOE por el "daño" del 'caso Zapatero': "Su silencio no es nada tranquilizador", "no pinta nada bien"

El vuelco propiciado por el amigo del expresidente introduce nuevas dudas en el partido, alimentadas por su falta de explicaciones | También se pide prudencia

*CORRIGE AUTOR* MADRID, 21/07/2026.- El empresario Julio Martínez Martínez, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y uno de los principales investigados en el caso Plus Ultra, acompañado por su abogada María Dolores Márquez del Prado, a su llegada este martes a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez después de implicar al expresidente en la ayuda que el Gobierno concedió a la aerolínea en 2021, y confirmar el cobro del 1 % de la misma. EFE/Borja Sánchez Trillo
El empresario Julio Martínez Martínez, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y uno de los principales investigados en el 'caso Plus Ultra', acompañado por su letrada, María Dolores Márquez de Prado, a su llegada este 21 de julio de 2026 a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez José Luis Calama. | EFE / BORJA SÁNCHEZ-TRILLO

Gobierno y Ferraz intentan sujetar la presa. Sostener el mismo discurso de defensa total hacia José Luis Rodríguez Zapatero, aunque ahora su versión haya quedado agujereada por el cambio de estrategia de su amigo y empresario Julio Martínez Martínez y aunque el relato de este sea muy coincidente con el de los directivos de Plus Ultra, la aerolínea rescatada con dinero público en marzo de 2021 con 53 millones de euros. Pero la procesión en el PSOE va por dentro. La preocupación crece entre buena parte de sus dirigentes porque el caso judicial y porque, políticamente, se percibe al expresidente achicharrado y difícilmente recuperable. Un icono caído, un referente ya perdido. Algunos responsables advierten de que hay que esperar, porque el presunto "testaferro", por mucho que esté siguiendo el camino del comisionista Víctor de Aldama para poder beneficiarse como él de una rebaja de una hipotética pena, no ha presentado pruebas. Pero la "desconfianza" que anida en el partido va ensánchandose, y con ella las dudas y las preguntas que el exjefe del Ejecutivo no ha contestado aún. "Su silencio no es nada tranquilizador", conviene un barón regional.

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Este martes, Julio Martínez Martínez, Julito, compareció como imputado ante el juez instructor del caso Plus Ultra, José Luis Calama. Y confirmó la versión que su defensa había remitido al magistrado la víspera, cuando comunicó que quería "colaborar" en la causa. El administrador de Análisis Relevante confirmó el cobro de una comisión del 1% del volumen del rescate (unos 530.000), y que Zapatero pidió que se abonase a través de diferentes empresas y de manera diferida en el tiempo por la presión mediática que existía sobre el préstamo a la compañía aérea.

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El empresario indicó que era el expresidente quien "lideraba" la consultora, pese a que no figurase en sus órganos formales de decisión y pese a que no fuera accionista. Ante el juez, no obstante, no supo aclarar si Zapatero hizo alguna gestión concreta para que se agilizase la concesión de la ayuda a Plus Ultra. Calama asimiló el papel de Martínez Martínez al de "correveidile", al de correa de transmisión entre la empresa y el exjefe del Ejecutivo. Lo había dicho el administrador de Análisis Relevante en su escrito del lunes: "En su faceta de consultor, era Rodríguez Zapatero quien marcaba los pasos a seguir". El exmandatario siempre negó haber realizado ninguna labor de lobby, siempre rechazó que hubiera realizado ninguna gestión a favor de Plus Ultra, siempre señaló que no dirigía la consultora ni tomaba decisiones en ella.

La Moncloa, aun consciente de que la causa alcanza un hito más complicado de gestionar, se atuvo a la línea de las últimas semanas. Por un lado, defendió la completa legalidad del préstamo a Plus Ultra, concedido por el Consejo de Ministros en marzo de 2021. "La actuación del Gobierno España en ese expediente fue la correcta. No hay ninguna duda", adujo la portavoz, Elma Saiz, recordando que el rescate fue fiscalizado o revisado por distintas instancias en España y en la UE sin que se hubiera hallado ninguna irregularidad. Por otro, ratificó la confianza en Zapatero, sin apremiarle a que dé más explicaciones o a que aclare uno de los puntos todavía más oscuros que pesan sobre él, el origen de las joyas, valoradas en más de 1,3 millones de euros, encontradas en la caja fuerte de su despacho: "Le reitero que seguimos creyendo en su inocencia y seguimos defendiendo la presunción de inocencia", y esa aseveración, agregó, "no es una frase vacía", sino que detrás hay "muchísimos valores intrínsecos al sistema democrático y de derecho". A su lado, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, avisaba de que su espacio político, Sumar, es mucho más exigente: de nuevo, pidió al expresidente "explicaciones", porque hay "inquietud y tristeza en la ciudadanía de este país".

La ministra portavoz evitó hacer "valoraciones" o calificar las "estrategias de defensa" de los imputados. Es decir, que no iba a entrar en comentar el giro de guion decidido por Julio Martínez Martínez y por el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y su CEO hasta el pasado junio, Roberto Roselli, que por escrito reconocieron ante el juez que Zapatero y su amigo Julito "tenían la pretensión de cobrar" por las gestiones a realizar para "salvar" la aerolínea. Seguían el paso marcado por Aldama, el comisionista y corruptor confeso del caso mascarillas, a quien el Supremo condenó a cuatro años y medio de prisión pero al que dispensó de entrar en la cárcel por su colaboración con la Justicia.

En la Moncloa asumen el riesgo de la posición defendida con vehemencia por Pedro Sánchez, de protección total hacia el exlíder. Insisten en que esta causa aún está en una fase inicial y que el Gobierno, igual que la cúpula del PSOE, defenderá la inocencia de Zapatero "hasta que se demuestre lo contrario". "No lideramos su defensa, pero sí manifestamos con contundencia que creemos en su inocencia. Si tenemos que elegir a quién nos creemos, nos creemos a Zapatero. Nuestra estrategia es la más honrada", señalan desde el entorno del presidente. Es exactamente la misma tesis esgrimida en Ferraz.

Cortar amarras, un sentimiento aún no mayoritario

Sin embargo, el nerviosismo sí se palpa en el partido. Aunque no aflore apenas públicamente. "Me preocupa lo trasladado a la Audiencia Nacional por parte de Julio Martínez Martínez y por parte de los jefes de Plus Ultra, pero tendrán que probar la implicación que vinculan a Zapatero. Eso en el plano judicial. En el plano político y lo que implica al partido, echo en falta explicaciones de Zapatero. Su silencio no es nada tranquilizador. La gente empieza a tener dudas, sí", apunta un barón territorial que, sin embargo, como otros responsables consultados, cree que esos recelos que se han disparado hacia el expresidente no han cristalizado aún en la petición a Ferraz para que le deje caer. Ese sentimiento, aunque existe, indican varios cuadros, no es todavía mayoritario.

"Estamos evidentemente muy preocupados, no tanto por lo que afecta al Gobierno, que no lo creemos, porque el rescate a Plus Ultra fue legal y correcto, pero sí en lo emocional —analiza un importante líder provincial y también presidente de Diputación—. Esa parte, la emocional, es la que yo veo imposible de recuperar. La parete moral no tiene solución. Y sobre la parte judicial... pues habrá que ver cómo evoluciona, la doctrina Aldama es una bomba". Este dirigente cree que el cúmulo de casos judiciales, que "lo ensucia todo", es un obstáculo evidente para Sánchez, pero a la suma de escándalos se añade la erosión reputacional que sufre el partido por Zapatero, por su condición además de "guía moral" para la izquierda.

Este mando también cree que el silencio del expresidente "no es una buena noticia". Y es que el exjefe del Ejecutivo ha dejado muy ayuno de arsenal argumentativo a los suyos. Especialmente en un asunto muy sensible y de impacto en la opinión pública: las joyas halladas en su despacho. Cuando compareció ante el juez Calama, el pasado 17 de junio, prometió que en los diez días siguientes como máximo le daría una respuesta sobre el ajuar. Ha pasado más de un mes y no ha abierto la boca. Lo más parecido a una versión son las palabras de Sánchez el pasado 18 de junio, cuando apuntó que podían proceder de un regalo del rey saudí, ya fallecido, Abdalá, en 2007. Entonces no existía la obligación legal de entregar los obsequios institucionales, pero el Gobierno sí se dotó de un código ético en 2005 que sí lo imponía a sus miembros. La Moncloa explicaba este martes que Sánchez, aunque habla regularmente con el expresidente, como él mismo contó, no le ha pedido "explicaciones", tampoco por las joyas, de manera que lo que hizo fue referirse a lo que salió publicado en medios en esos días.

"Hay desolación general de todo el mundo. Sin cálculo político de ningún tipo", afirma un dirigente abiertamente crítico con Ferraz pero a la vez muy próximo a Zapatero. "Si Julio Martínez demuestra lo que dice, se acabó", señala con preocupación, sin anticipar si la desazón colectiva puede conducir a un estado de opinión más exigente a Ferraz con el exlíder socialista: "No tengo ni idea. Pedro actuará como siempre, en defensa propia. Zapatero le da igual".

"La verdad es que cuando se conocieron [el lunes] las confesiones hubo mucho nerviosismo. Cada vez se ve peor final a esta causa. El silencio con las joyas, ahora esto... No pinta bien", esgrime un secretario de Organización autonómico. "La gente está muy preocupada y desconfiada por lo que se conoce", apunta una jefa provincial que remite a su vez a la reflexión hecha pública, a través de redes sociales, del primer presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, presidente de honor de la federación que desde 2025 dirige la exvicepresidenta del Gobierno María Jesús Montero: "Me moriré sin entender que compañeros y amigos míos, como Rodríguez Zapatero, se vean involucrados en delitos por la pasta. ¿Eres consciente del daño que nos haces? No hay más ciego que el que no quiere ver".

En la misma línea se pronuncia una dirigente que ha formado parte de los últimos gobiernos socialistas: "Debemos ser más cautos y responsables con las siglas, te llames Zapatero o te llames [José Luis] Ábalos. Tengo mucha preocupación con esta deriva de inmolarse con Zapatero. Estoy muy harta de la hipocresía de ZP, aunque al mismo tiempo digo que la operación Plus Ultra está limpia". Otra responsable territorial muy destacada comparte esa opinión: "El Gobierno no tiene nada que ver en la historia de Zapatero, así que a correr. Nosotros aquí nunca hemos salido defendiendo su inocencia. Hemos hablado de que esperábamos que pudiera demostrar su inocencia y punto".

Otra dirigente que conoce muy bien las corrientes en el PSOE percibe ese desamparo general, la sensación de mito caído, pero cree que no es "para nada mayoritaria" la petición a Sánchez para que corte sus lazos con Zapatero. "Lo que sí que hay es cada vez más dudas y más acojone". "Lo de ZP sin duda que tiene efecto en la gente, y con el silencio queda un interrogante", señala un responsable autonómico muy reconocido y respetado. Un integrante del sector crítico cree que la estrategia penal del expresidente —buscar la nulidad de la causa— tiene sentido, y sobre todo que se haya centrado en ella, priorizando sus explicaciones ante el juez y no ante la prensa, a la que no ha atendido desde su imputación, más allá de dos comunicados, pero "políticamente es muy jodido" de sostener para el partido. Y el Gobierno, señala, "arriesga mucho" con su defensa sin fisuras de Zapatero.

"A esperar acontecimientos"

No obstante, en el partido son muchos los que advierten de que hay que esperar, porque cada imputado juega sus cartas y todavía no hay "pruebas" que acorralen al expresidente, y Julio Martínez Martínez, pese a la contundencia de su declaración, no las presentó este martes en la Audiencia Nacional. "Todo está más vinculado a la defensa de los investigados. Y deberán aportar alguna prueba, ¿no? Aunque visto lo visto...", recela un exlíder autonómico que ha mantenido un trato muy fluido con Zapatero durante estos años. "Hay un cambio en la estrategia procesal de las defensas para intentar negociar, asumiendo que son culpables. Y todo ello sin aportar prueba alguna. Hay que dejar seguir la investigación y confiar en la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. No podemos seguir en este país condenando a la gente antes incluso de que vayan a juicio. Prudencia y a esperar acontecimientos. Nadie ha probado nada que demuestre que hubo alguna irregularidad en la gestión del rescate, y eso es primordial", sentencia un miembro de la cúpula federal que reconoce la existencia, "sin duda", de una "preocupación creciente" en el partido por este caso. "Lo de Julio Martínez ha sido un poco gatillazo porque no ha aportado pruebas. Busca salvarse, hay que esperar", reclama un dirigente regional con una honda perspectiva también federal.

Un barón provincial comparte la prudencia y no cree que sea pertinente "apartar" al cargo socialista en cuanto se abre una investigación. Por eso defiende que no se debe suspender de militancia aún a Zapatero, una medida que Ferraz ni se ha planteado hasta ahora. "La culpabilidad solo puede declararla un tribunal mediante una sentencia condenatoria. Respetar ese principio no significa justificar la corrupción, sino defender las garantías que protegen a todos los ciudadanos". Este mando socialista apunta que el PSOE debe resguardarse del "camino que se ha aprendido el PP", que es denunciar a un responsable socialista, para que así el partido se deshaga de él. "Y así nos quedamos sin militantes", avisa, y añade que la cúpula debería revisar su código ético para que, "con carácter general", solo se suspenda la afiliación a los imputados sobre los que pesen "evidencias" y no meros indicios.

Ocurra lo que ocurra, todos en el PSOE asumen que Zapatero ya queda anulado como activo. Como reclamo electoral, el papel que desde las generales de 2023 y hasta las andaluzas del pasado mayo ejerció y por el que fue una y mil veces aplaudido. Los cuadros consultados insisten en que ya no puede ni podrá ser referente en procesos electorales futuros, al menos mientras la causa siga. "Hay que entender que se centre en su defensa personal y eso significa seguir lo que marque su letrado [el prestigioso procesalista Víctor Moreno], pero esto tiene una cara b, y es que no existe una explicación pública sobre las joyas y eso hunde su imagen entre propios y extraños —incide un cargo local—. No dar explicaciones le complica el plano reputacional. No quiere decir que Julio Martínez Martínez y Julio Martínez Sola digan la verdad. Quiere decir que todo es más complicado y que entramos en el terreno de lo desconocido".

Campo inexplorado. El caso Zapatero da un vuelco en la línea que había señalado el Supremo y que era un evidente riesgo para el expresidente y para su partido. Ahora falta por ver cómo se endereza la instrucción y si el exjefe del Ejecutivo reconduce su línea de defensa. Pero, a ojos de los suyos, la causa se más densa y más complicada de gestionar. Y también más preocupante.

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