España

Reconoce en la 'comisión Koldo' del Senado que tenía trato con la exmilitante, pero "profesional"

Narbona niega haber conocido la 'trama Leire' y haberla promocionado: "No he sido madrina de ella para nada"

La presidenta del PSOE cuenta que derivó a Díez al entonces número tres, porque era el competente, y este le dijo que Leire no tenía "nada de interés"

Nunca pudo imaginar Cristina Narbona que la militante socialista a la que conoció en Cantabria en 2017 podría llegar a ser el eje de una presunta organización montada para torpedear las investigaciones judiciales que rodeaban al partido y al Gobierno. Nunca pensó la presidenta del PSOE que cuando Leire Díez le escribió en abril de 2024 podría estar urdiendo una supuesta trama con el que entonces era secretario de Organización del partido, Santos Cerdán. Ella siempre quedó al margen de los tratos de la afiliada con el número tres, ni conoció las decenas de reuniones —hasta 39, 22 de ellas dentro de Ferraz— que, según el juez Santiago Pedraz se mantuvieron, la mayoría entre Díez y Cerdán.

PUBLICIDAD

Fue lo que sostuvo Narbona este miércoles en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, apenas una semana después de declarar como testigo ante el magistrado instructor del caso Leire. Y su versión, a lo largo de una comparecencia que se alargó durante tres horas, fue lógicamente coincidente: nunca tuvo "el menor conocimiento de la supuesta trama", le trasladó a Pedraz, y lo mismo defendió ante los senadores. La presidenta del PSOE mantuvo una relación "profesional" con la militante. Poco más. Y no la promocionó para puestos como los que obtuvo en Enusa o en Correos. "No he sido su madrina para nada", subrayó.

PUBLICIDAD

Por lo que fue Narbona llamada como testigo ante la Audiencia Nacional fue por el mensaje que se cruzó con Díez el 24 de abril de 2024, cuando Pedro Sánchez publicó su Carta a la ciudadanía, en la que confesaba que se estaba planteando dimitir tras la imputación de su mujer, Begoña Gómez. La ya exmilitante escribió a Narbona por WhatsApp, conversación que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil reflejó en su informe. Díez le habló de "reconducir" los ataques al presidente, dar "ayuda cualificada" y dar la vuelta al asunto "como un calcetín". "Se lo habías contado a Santos el otro día", le respondió la presidenta del PSOE.

Narbona cuenta que pensaba que Díez podía tener "información, hechos que no se conocieran", pero "nada que ver con aquello que está siendo objeto de investigación", una trama contra casos judiciales

Narbona relató en la comisión Koldo que "unos días antes" de aquellos mensajes Díez le había comentado que "disponía de información que podía ser relevante". Ella ya le dirigió en ese momento a Cerdán, porque como secretario de Organización era "la persona responsable de la política de comunicación". Sabía, por tanto, que ella "iba a hablar" con Cerdán. Narbona le preguntó al jefe del aparato si la exafiliada había llevado "información de interés". "Y él me dijo que nada de interés". Con el segundo mensaje, "era la segunda vez" que la derivaba a Cerdán. "Para mí, cuando ella hablaba de información, yo pensaba que se refería a hechos que no se conocieran, pero nada que ver con aquello que está siendo objeto de investigación", sostuvo. Es decir, que nunca sospechó que Díez estaba moviendo una trama para supuestamente dinamitar investigaciones judiciales.

—[Díez] quiso insistir, indudablemente, sin efecto alguno. No era un campo en el que yo fuera a hacer absolutamente nada.

—¿De qué cree que puede estar hablando [en ese mensaje]? —le preguntó la senadora de Unión del Pueblo Navarro, María Caballero—. Ni lo sé ni le pregunté, ni conocí nunca los hechos que transmitió al secretario de Organización. Lo que Leire trasladaba, me dijo Cerdán, no tenía la menor importancia.

Narbona remachó una y otra vez que sus competencias son muy limitadas dentro de la dirección federal socialista, de la que ella es presidenta desde 2017, desde el 39º Congreso que siguió a las primarias en las que Pedro Sánchez ganó a Susana Díaz y Patxi López. Basta con ver el reglamento de la ejecutiva, les dijo: su tarea es "exclusivamente" la de presidir las reuniones de la cúpula, "ordenar el debate" y "representar al PSOE" en los actos a los que acuda. Pero no tiene cometidos de carácter orgánico.

Precisamente por esa razón, y también por su condición de diputada y presidenta de la Comisión de Transición Ecológica en el Congreso, la "mayor parte del tiempo" está en la Cámara baja, y a la sede de Ferraz acude para las reuniones de la ejecutiva o de su área. No está "normalmente" en su despacho de la sede, que además está situado en una planta distinta, la cuarta, a la de Organización, que está en la quinta. Narbona insistió en que no supo nada las reuniones de Cerdán con Díez, tampoco la de aquellos días de abril a la que se incorporó el entonces director adjunto de Gabinete del presidente, Antonio Hernando. "No he conocido nada de esas reuniones y yo no volví a hablar [de lo que le dijo Díez] con Cerdán".

Tampoco informó a Sánchez de su conversación con la exmilitante. "Si el secretario de Organización me dice que no hay nada de interés, el tiempo del presidente del Gobierno lo aprovecho para cosas con contenido", arguyó. "Ni conocí ni imaginé de lejos. Por supuesto que si hubiera imaginado algo, las cosas habrían sido muy distintas. Yo no conocí ninguna de esas reuniones, ninguna", replicó al senador de Vox, Ángel Gordillo. Cuando le preguntó cómo no pudo saber nada, cuando fueron decenas las reuniones con Díez, Narbona volvió a su anterior argumento: que va "en contadas ocasiones" a Ferraz, y cuando va recibe "visitas" o está "trabajando" en su despacho. En la sede hay "reuniones todos los días, a todas horas". Y Cerdán no pedía permiso para mantener encuentros allí.

Cerdán, señala, pudo haber ordenado la firma de contratos sin supervisión de la dirección, porque tenía "toda la capacidad para hacerlo". Y Díez trabajaba, "en su caso", para él, no para el PSOE

La presidenta del PSOE negó de nuevo, como ha hecho en muchas ocasiones Sánchez, que exista financiación ilegal en el partido, pero sí puede ocurrir que algunos de sus dirigentes se salten la legalidad. Claro que hay "mecanismos de control", un código ético, la obvia sujeción a las leyes, pero "puede darse el caso", señaló, de que haya "alguien que abuse de la confianza que se deposite en él y actúe fuera de la legalidad, un comportamiento individual que va en contra de valores y principios" y por tanto "puede burlar el marco de la rendición de cuentas". Cerdán podía "contratar" servicios sin que necesitara la supervisión individualizada de cada adjudicación por parte de la dirección. Es decir, que pudieron firmarse contratos bajo "mandato e indicación" del jefe del aparato, "quien tenía toda la capacidad para hacerlo", sin que la cúpula lo supiera. Dicho de otro modo, que no es que el partido pudiera cobijar actividades fuera de la ley, es que eso pudo hacerlo, por su cuenta, Cerdán. Y lo que ocurrió por tanto es que Díez "trabajaba en su caso, presuntamente, para el secretario de Organización", no para el PSOE. Ella sería fontanera del jefe del aparato, vino a decir, no del partido.

Narbona sí reconoció que, pese a todos los indicios, hay que respetar la presunción de inocencia de todos los investigados, también de Cerdán. "Como es lógico, estoy preocupada por el contenido de los informes de la UCO de la Guardia Civil". Ella misma ya dijo la semana pasada ante el juez que existían "indicios preocupantes" en los informes de la unidad de élite del instituto armado. Y aunque la presunción de inocencia vaya por delante, concedió que "la confianza se deteriora a medida que aparecen indicios".

La presunción de inocencia también la aplicó a José Luis Rodríguez Zapatero, al que sacaron a relucir en la comisión Koldo los senadores de UPN, Vox y PP. La exministra socialista defendió el legado del expresidente y pidió respetar los tiempos de la justicia, sin "apresurarse a dar por bueno cualquier cosa que diga cualquier imputado". Lo decía, claro, por Julio Martínez Martínez, amigo del exmandatario, al que acusó de ser él quien "lideraba" la consultora Análisis Relevante y quien medió para el rescate de Plus Ultra. Narbona respondió que no conocía "en absoluto" que Zapatero guardase una colección de joyas valoradas en 1,3 millones de euros y añadió que "no hay un tiempo tasado" para qué el cuente el origen de ese ajuar. No le metió prisa, y eso que en su partido ese silencio se está digiriendo mal.

Narbona relata que conoció a Díez en 2017 y que desde entonces se habían visto "cinco o seis veces" hasta 2022 y, después de esa fecha, "dos o tres veces más". "Si hubiera tenido la menor duda de sus intenciones, no estaríamos en esta comisión"

La presidenta del PSOE volvió a contar que conoció a Díez en 2017, cuando ella era responsable del partido en Cantabria, y desde entonces había tenido "ocasión de verla en Santander", porque participa regularmente en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). "Eso hacía que coincidiéramos con Leire, que tenía casa allí y se acercaba a los cursos". A lo largo de los años, mantuvo una relación "de carácter profesional". "No podría decir que es de amistad", "yo no la consideraría de amistad en el sentido rotundo de la palabra amistad". En este tiempo, ha tomado cafés y ha comido con ella —no recordaba si alguien más había participado de esos almuerzos—. A preguntas del senador Francisco Bernabé, puso números a sus encuentros con ella: desde 2017 hasta 2022, "cinco o seis veces" se vieron, y después de esas fechas, "dos o tres veces más", "ocho o nueve veces en total a lo largo de diez años. "Pero nunca pude imaginar en el trato con ella nada que se parezca a lo que presuntamente ha sucedido. Si hubiera tenido la menor duda de sus intenciones o de su comportamiento no estaríamos en esta comisión".

"Si la hubiera tenido, hubiera actuado en consecuencia. Yo la consideraba una persona normal que hacía su trabajo y venía a saludarnos como tantas otras personas", defendió la presidenta del PSOE, quien insistió en que el partido ha conocido los hechos "a posteriori", después de que el caso estallara y se conocieran los informes de la UCO y los autos del juez. El propio Sánchez tampoco sabía nada de la trama. "Rotundamente no, si la hubiera conocido, nunca la habría permitido". Narbona no tuvo problema en poner la mano en el fuego por el presidente. Aceptó así el envite del PP.

Caballero le preguntó cómo era posible que una "simple militante" ocupara puestos de responsabilidad en Enusa y en Correos. Narbona respondió que desconocía los "requisitos" que se exigían para esos cargos.

—¿Ha favorecido o impulsado la colocación de Leire Díez? —le inquirió Caballero.

—No.

—¿Era su madrina?

—Quien lo diga, tendrá que explicarlo. Si supiera cuánta gente piensa que soy madrina, se sorprendería. Yo soy amable y puede ser que se interpreten las cosas de una forma absolutamente fuera de lugar. Yo no he sido su madrina para nada.

Y después, en su cara a cara con el senador del PP, volvió a sus palabras:

—Yo no he sido madrina de Leire para nada. Si ha usado mi nombre… Eso pasa, que haya gente que utilice tu nombre para hacerse valer.

Cuando Díez aterrizó en Enusa, mantuvo algún contacto telefónico con Narbona. La presidenta del PSOE explicó al senador del PP, con quien protagonizó el choque más duro de toda la sesión, que como ella había sido consejera del Consejo de Seguridad Nuclear cuatro años, la exmilitante le pidió cómo se podía enfocar el trabajo de la imagen de la empresa pública del uranio (Enusa) de manera "más amable y próxima a los ciudadanos". Y más tarde, cuando pasó a Correos, como responsable de Filatelia, le comentó su idea de fortalecer la empresa "en el mundo rural" después de la pandemia, un plan que a Narbona le pareció "justificado". En todo caso, razones, insistió, "de carácter profesional".

La exministra confirma que el partido todavía no se querellará contra Díez: el PSOE tomará la decisión "en su momento, a la vista de la evolución de la causa". "Si piensan que ella es una embustera, lo harían", le reprocha el senador del PP

La gran pregunta para el PSOE es por qué, después de lo que está conociéndose del caso Leire, no se ha querellado contra ella. Lo cuestionó Caballero, pero también el representante del PP. "No conocemos todos los hechos que pueden estar siendo objeto de investigación", alegó. El partido, pues, tomará la decisión "en su momento, a la vista de la evolución de la causa". No hay novedad en este punto, aunque es cierto que en el PSOE muchos se preguntan por qué no ha llegado esa querella, por qué no se decide Ferraz. "Si de verdad piensan que la exmilitante socialista es una embustera, lo harían", la denunciarían, le reprochó Bernabé.

El enfrentamiento con el senador del PP fue el más tenso de todos, y eso que la mañana había discurrido con cierta normalidad y respeto institucional de todos los grupos, también de UPN y Vox, hacia la exministra. El representante popular le dijo a la cara que no la creía: "Su palabra para mí no tiene ningún valor", el PSOE es una formación "mentirosa, corrupta, sin ninguna posibilidad de redención".

Narbona defendió que el PSOE "no merece" ser imputado por el caso Leire, una posibilidad que no ha dejado de colear en los últimos dos meses, ni hay "razones" para que pueda ser investigado el propio Sánchez. Ni ella misma: "Yo he trasladado al juez todo lo que sé. Estoy tranquila".

La presidenta del PSOE negó que haya "corrupción" en el partido, que haya recibido financiación ilegal, subrayó que nunca ha tenido conocimiento de pagos a los abogados de José Luis Ábalos, de Santos Cerdán o de Koldo García, defendió la labor de la gerente de la formación, Ana María Fuentes.

Añade que el PSOE "no merece" ser imputado por el 'caso Leire', y menos aún Sánchez, por quien pone la mano en el fuego. Tampoco cree que deba serlo ella: "Trasladé al juez lo que sé. Estoy tranquila"

Bernabé intentó tirar por elevación, presentar a Narbona como una pieza más dentro de un engranaje presuntamente corrupto. La dirigente, sin embargo, aguantó el pulso y evitó perder la compostura durante las tres horas de comisión. Pero reconoció, al final de la comparecencia, sentirse dolida, "ofendida", por la acusación del PP de que estaba mintiendo. "Yo he dicho la verdad", proclamó. "No ha habido ninguna pregunta que no haya podido contestar con la verdad por delante —relató después a los medios—. He tenido que escuchar varias veces que yo miento. Y yo no miento. He venido aquí a contar la verdad, la que siempre he defendido y la que trasladé al juez Pedraz el otro día". Narbona se marchaba satisfecha. Ella era la última compareciente, antes del parón estival, de la comisión Koldo, el foro que los populares han convertido en un cómodo altavoz de todas las causas judiciales que rodean al Gobierno y al PSOE. Porque este miércoles no solo emergió Leire Díez. También el resto de protagonistas de las distintas investigaciones abiertas.

Te puede interesar

Lo más visto