Internacional

De Sven a Marla, el neonazi alemán que cambió de género que espera a ser extraditado a una cárcel de mujeres

Sven Liebich, ahora Marla-Svenja, ha asegurado que su vida correría peligro en una prisión masculina

La fugitiva alemana Marla Svenja Liebich a la entrada de su vista de extradición de la República Checa
La fugitiva alemana Marla Svenja Liebich a la entrada de su vista de extradición de la República Checa | EP

El 1 de noviembre de 2024 entró en vigor en Alemania una ley de identidad de género celebrada por el colectivo LGTBI+ por el avance en derechos que supuso a las personas trans. Sin embargo, pocas semanas después, el conocido líder neonazi Sven Liebich usó la nueva norma para inscribirse en el registro civil como mujer. Ahora, Marla-Svenja espera a conocer si la República Checa la extraditará para cumplir condena en una cárcel de mujeres en su país de origen.

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Hasta el momento de su arresto, Liebich era uno de los cabecillas de la formación Blood and Honor en Alemania. El nombre de la organización proviene del eslogan nazi empleado por las Juventudes Hitlerianas, "Blut und Ehre" (sangre y honor), lo que arroja una panorámica de la ideología que profesaba.

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Sus posiciones de extrema derecha le valieron una condena por incitación al odio y difamaciones, entre otros delitos. El veredicto final llegó al año siguiente, después de que agotase todas las apelaciones posibles: 18 meses de cárcel. Al poco tiempo, Liebich sorprendió a la opinión pública alemana al inscribirse como mujer en el registro civil. Gracias a esta decisión, ingresaría en la prisión de mujeres de Chemnitz (en el este de Alemania) si las autoridades checas aceptan su extradición.

Un caso que provocó indignación en Alemania

La decisión del neonazi de cambiar de género provocó un revuelo mediático en Alemania, donde muchos vieron en el movimiento de Liebich una burla a la recién estrenada ley, que pretendía facilitar la formalización de su situación administrativa a las personas trans. Así, la indignación creció cuando el verano pasado un juez ordenó que cumpliese su condena, pero en una cárcel de mujeres.

En aquel entonces, el ministro de Interior alemán, Alexander Dobrindt, dijo en una entrevista al diario Stern que el caso de Liebich "es un ejemplo de abuso de la ley de autodeterminación". En ese contexto, pidió modificar la normativa, aprobada por el anterior Ejecutivo. "Necesitamos debatir cómo restablecer normas claras contra el abuso de la reasignación de género", declaró el político democristiano.

Sin embargo, esta reconocida figura dentro del movimiento ultraderechista alemán nunca llegó a ingresar en una prisión, ni de hombres ni de mujeres. Liebich huyó de la justicia alemana, que emitió una orden de arresto contra ella. A comienzos de abril, fue detenida en República Checa, donde permanecerá hasta que las autoridades del país centroeuropeo dictaminen si la extraditan a su país de origen. Según la información difundida en el momento de su arresto, Marla-Svenja iba con la cabeza rapada y vestía ropa de hombre.

República Checa debe decidir si extradita a Liebich

El caso regresa ahora a la primera plana por la vista celebrada esta semana en la ciudad checa de Pilsen para decidir sobre su posible extradición a Alemania. Liebich, de 55 años, llegó al juzgado vestida con una camiseta de estampado de leopardo, los labios pintados de rojo, un tupido bigote y gafas.

Marla-Svenja Liebich en su llegada al juzgado de la ciudad de Pilsen (República Checa)
Marla-Svenja Liebich en su llegada al juzgado de la ciudad de Pilsen (República Checa) | EP

Una vez ante el juez, negó ser racista o xenófoba. Además, se quejó de sus condiciones de encarcelamiento en la República Checa -donde permanece en prisión provisional-, alegando haber sido víctima de abusos psicológicos durante su estancia en la cárcel. También solicitó al juez no ser extraditada a Alemania por motivos de seguridad.

Después de una insólita vista, el juez decidió aplazar su toma de decisión hasta finales de junio. Según recoge la prensa checa en el relato sobre la comparecencia, durante la audiencia un hombre montó un gran escándalo asegurando ser el abogado alemán de Liebich, que había acudido al tribunal acompañado de un letrado checo. Después de comprobar que su licencia para ejercer la abogacía estaba caducada desde hacía unos años, el juez le permitió quedarse en la sala como miembro del público, pero acabó siendo expulsado por sus constantes interrupciones y comentarios.

Teme acabar en una prisión de hombres

Liebich ha pedido no ser extraditada a Alemania, ya que teme acabar en una cárcel para hombres. "Allí me matarían", afirmó durante la comparecencia, alegando la notoriedad de su caso en los medios. ¿Los motivos de la supuesta persecución que sufriría en una prisión masculina? La mayoría de los reclusos provienen de otros países intolerantes hacia las personas trans, argumentó echando mano del ideario racista que lo llevó ante la justicia en un primer momento.

Aun así, la justicia alemana confía en que las autoridades checas devolverán a la hasta ahora fugitiva a su país. Una vez allí, Liebich sería trasladada en un primer momento a la citada cárcel femenina de Chemnitz. Esto se debe a que, en primera instancia, el factor determinante a la hora de elegir la prisión de la condenada es su género registrado oficialmente.

No obstante, la prensa alemana apunta a que el director de la prisión podría reconsiderar la estancia de la neonazi en el penal si creyese que representa un peligro para las otras reclusas. Además, la justicia alemana está estudiando la posibilidad de revertir su inscripción como mujer en el registro civil. Pero esta decisión solo se producirá una vez Marla-Svenja -o Sven- regrese a suelo alemán.

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