La Princesa Prometida se estrenó el año que Hernández Mancha perdía la moción de censura contra Felipe González. Y ahora que vuelve a los cines para celebrar su 30 aniversario (Felipe no, la película de William Goldman), es buen momento para revisitarla.

Esta lucha de espadas, conjuros y resurrecciones encierra además unas cuantas lecciones que pueden ser útiles para entender lo que acontece este fin de semana en el Congreso del PSOE.

Porque en La Princesa Prometida no solo hay valiosas lecciones vitales, como que «como desees» en realidad significa «te quiero», y que «el amor verdadero es lo más grande del mundo. A excepción de los bocadillos de cordero, lechuga y tomate, cuando el tomate está maduro y el cordero está en su punto». En este cuento de hadas medio en serio también hay grandes lecciones políticas.

Estas son las diez lecciones principales para la vida política de La Princesa Prometida que tal vez le sean de utilidad a Pedro Sánchez y, quién sabe, tal vez también a Susana Díaz.

LECCIÓN 1: Ojo con la confusión entre la izquierda y la derecha: nunca asumas que el contrincante tiene una u otra ideología porque puede variar según las circunstancias. Y un secretario general del PSOE lo mismo puede abstenerse para que gobierne el PP, que pactar con Ciudadanos, que dialogar con Podemos.

LECCIÓN 2: Ambas copas pueden estar envenenadas. Y cuando hay que elegir entre una y otra… ninguna solución de última hora es buena. Los anticuerpos al veneno había que haberlos creado con tiempo. Si no, bebas de la copa que bebas o pactes con el partido que pactes, mal. Nunca luches contra un siciliano cuando la muerte está al acecho ni elijas entre pactar con Podemos o dejar gobernar al PP.

LECCIÓN 3: No, la vida no es justa. Ni los avales son de fiar. Y las bodas, igual que las primarias, no siempre acaban como se había previsto en las encuestas.

LECCIÓN 4: No siempre se cumplen las promesas. Ni cuando se negocia la liberación del pirata Roberts ni cuando se dice que no va a haber represalias con los perdedores de las primarias. Igual que pasó con los defensores del «no es no» cuando tomó el mando la Gestora, tras el Congreso, muchos acabarán en la Fosa de la Desesperación. O en el Europarlamento.

LECCIÓN 5: No hay que fiarse siempre de los asesores (ni de los editoriales de periódicos afines) cuando dicen que todo va a salir bien.

LECCIÓN 6: Las campañas políticas están llenas de  mentiras piadosas. Y a veces un milagro logra resucitar candidatos que se daban por muertos.

LECCIÓN 7: Tener un discurso convincente puede ser letal para el enemigo. Da igual si es o no cierto, la clave está en que resulte convincente mientras uno gana tiempo para recuperarse.

LECCIÓN 8: Cuidado con la opinión pública (y las entrevistas con Jordi Évole), que lo mismo encumbran que hunden a un candidato. E igual que tener a toda la vieja guardia apoyando a Susana Díaz no fue garantía de éxito, salir reforzado del Congreso del fin de semana no quiere decir que la guerra haya acabado. Hay que convencer en las urnas para no acabar linchado de nuevo.

LECCIÓN 9: Es importante repetir el nombre para saborear la venganza. Mejor no quitarle las vocales, Pdr.

LECCIÓN 10: La política cambia a las personas. No hay más que ver cómo ha cambiado la inocente Robin Wright de ser la princesa Buttercup a convertirse en la temida Claire Underwood. «Es terrorífico»