El objetivo es que algo cambie, y aunque el escenario ideal para el Ejecutivo de Mariano Rajoy sería un futuro gobierno catalán de mayoría constitucionalista, hay otras fórmulas postelectorales que, sin ser las deseables, tampoco se presentan como una opción rechazable para Moncloa.

Admiten que albergan “cierto optimismo” respecto a la posibilidad de que el bloque independentista pierda la mayoría absoluta, al margen de algunos sondeos que, como el de El Periódico de Cataluña de este lunes, no contemplaba esta posibilidad. Es más, el 21-D podría suponer un punto de inflexión, afirman, en que “cambiara todo” hasta el punto de abrir las puertas del palacio de la Generalitat a una confluencia entre Ciudadanos, PSC y PP con permiso de los “comunes”, convertidos en árbitros del juego de mayorías y minorías.

Iceta atemperaría a los radicales, porque “el PSC no se volverá independentista”

Pero hay otra posibilidad, agregan fuentes de Moncloa, esto es, “que cambie algo aunque no todo”. Y es ahí donde se abren a la formulación de un Ejecutivo de coalición de ERC, en Comú Podem y PSC, un tripartito de izquierdas del que se viene hablando desde la convocatoria electoral. Aseguran literalmente que “no sería una opción tan mala” una vez que el partido cuya candidatura transversal encabeza Miquel Iceta atemperaría el independentismo de los radicales, descartando de plano un proceso a la inversa, esto es, que fueran los socialistas catalanes los que abrazaran el ideario secesionista. “El PSC no se volverá independentista”, afirman.

A lo largo del proceso soberanista, el Gobierno central ha residenciado en los antisistema de la CUP la principal causa de la escalada en el desafío, hasta el punto de cobrarse la cabeza de Artur Mas cuando se negaron a darle su voto para investirle presidente de la Generalitat. Nunca tan pocos escaños, 10, tuvieron tanto poder de influencia en un Govern y Parlament que acabaron saltándose la legalidad estatutaria y constitucional. La CUP “les empujó hacia el unilateralismo, que siempre fue su primera opción”, aducen.

Si “la presión externa, en lugar de ser de la CUP, es del PSC, mejor”

Mejor que ERC y los comunes dependan para gobernar de los socialistas, bien con consejeros propios o apoyo parlamentario desde los escaños de la cámara autonómica, que volver a estar en manos de los radicales. De hecho, hasta un acercamiento de los de Oriol Junqueras a los de Ada Colau se le antoja al Gobierno central mejor fórmula que repetir el frente con el PDCat, al que ERC quiere arrebatar, en una segunda andanada, todo su poder municipal.

Albergan la esperanza de que la ERC que resulte de las elecciones del 21-D “tenga más personalidad” y si “la presión externa, en lugar de ser de la CUP, es del PSC, mejor”. Mucho esperar si, como todo apunta, la “heredera” es Marta Rovira. La “número dos” de los republicanos, llamada a presentarse a la sesión de investidura por delegación de Junqueras, se ha despachado con unas declaraciones espeluznantes y falsas sobre  amenazas de sangre y muertos en la calle si el independentismo consumaba su DUI. Ni siquiera los “mediadores” en el “procés” le han dado la razón y uno de ellos es el lendakari, Juan José Ibarretxe.

Iceta remitió a Sáenz de Santamaría su propuesta de un pacto de Estado para Cataluña

Porque en definitiva, y a modo de corolario, “si cambia algo, cambia todo”, acaban argumentando en un intento por exorcizar el riesgo de que se repitan los dos últimos años de legislatura catalana. Y el concurso de Iceta en la ecuación genera bastante tranquilidad tras los tiempos convulsos.

Quizá esa visión benevolente hacia una fórmula de gobierno de tripartito de izquierdas que incluya al PSC, tiene su origen en las excelentes relaciones del socialista con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

En una de sus últimas visitas a Madrid, donde el líder del PSC acudió para pronunciar una conferencia en el Club Siglo XXI defendió la necesidad de un pacto de Estado para Cataluña. Posteriormente le remitió a la vicepresidenta el texto de su discurso en el que defendía un nuevo sistema de financiación autonómica, la mejora de las infraestructuras o una ley orgánica que ampare la pluralidad lingüística todo ello sin abandonar una reforma federal de la Constitución que  “no tiene que ser el primero de los elementos a abordar”, según explicó él entonces.

Desconfianza de Cs y PP

Iceta no cuenta con la confianza ni de Ciudadanos ni del PP catalán, convencidos como están de que la primera opción del líder de los socialistas catalanes es un tripartito de izquierdas. Él insiste en que no hará presidenta a Marta Rovira hasta el punto de que no aceptará ningún pacto que no pase por hacerle a él presidente de la Generalitat, según afirmó en el programa Espejo Público. Pero sea como fuera, la posibilidad de un pacto a tres bandas, si el independentismo no suma, es quizá la única vía para evitar una nueva consulta electoral.