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Ferraz siempre tiene la última palabra

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Ferraz siempre tiene la última palabra
El ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su mitin en Granada.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un mitin en Granada. durante las primarias EFE

Resumen:

El nuevo reglamento del PSOE que hoy se aprueba en el Comité Federal amplía las facultades de la dirección federal para tomar la última decisión en materia de primarias, consultas a las bases y elaboración de las listas electorales. Ferraz podrá vetar preguntas a las bases, suspender primarias y cambiar a los candidatos elegidos por las direcciones territoriales. La democratización interna que inaugura el PSOE va acompañada de un proceso de recentralización.

El nuevo PSOE nace hoy formalmente. Llegó a Ferraz el 21 de mayo, cuando Pedro Sánchez se impuso a Susana Díaz y Patxi López en las primarias. Se proclamó el 18 de junio, cuando el 39 Congreso Federal del partido aprobó sus nuevos postulados, basados en una fuerte democratización interna y el concepto plurinacional de España. Esos avances se convertirán hoy en norma con la aprobación del nuevo reglamento del PSOE en el Comité Federal, máximo órgano entre congresos.

El nuevo PSOE lleva la impronta personal de Pedro Sánchez. Su experiencia vital en el partido ha marcado un cambio de las reglas del juego para que ningún otro secretario general pase por las visicitudes que él sufrió en su primer mandato. Los barones territoriales ya no pueden tumbar al líder del partido sin contar con el voto de los militantes. La cúpula del PSOE ya no puede decidir sus pactos de gobierno o dar la investidura a otro partido sin hacer una consulta a las bases. Los candidatos oficialistas ya no tendrán la ventaja de contar con todo el apoyo del aparato frente a los alternativos en las primarias. La historia de Pedro Sánchez no podrá repetirse.

La generalización de los procesos de primarias y su regularización, así como el vaciado de poder de las estructuras territoriales avanzan en la democratización interna de un partido que, no obstante, sufre una nueva recentralización. Y es que Ferraz se guarda la última palabra en casi todas las decisiones relevantes, como la confección de las listas electorales, la celebración de primarias en ciudades o autonomías en las que se gobierna o las consultas a los militantes a nivel territorial. En todas esas decisiones trascendentales, la Ejecutiva Federal se reserva competencias.

Esa actuación de Ferraz ha generado un importante malestar entre los barones del partido que, no obstante, han optado por no dar la batalla. Tras su fracaso en las primarias y sin ningún margen de maniobra frente al todopoderoso secretario general, los dirigentes críticos como Susana Díaz han decidido apartarse y que Sánchez haga y deshaga a su antojo en el partido. De cara al futuro consideran positivo no corresponsabilizarse de cambios tan drásticos.

La única baza en manos de estos barones es la confianza en que Pedro Sánchez «no se atreverá» a utilizar esas cartas en casos de federaciones tan relevantes como la andaluza, que cuenta con 20 de los 85 diputados en el Congreso. El PSOE-A confía en ese pacto de no agresión mutua para evitar facultades que Ferraz se reserva como modificar las listas de sus candidaturas en las elecciones. Cualquier injerencia en ese sentido podría conllevar una respuesta dentro del grupo parlamentario.

Hasta ahora, las agrupaciones locales hacían sus propuestas de candidaturas que luego conformaban las direcciones del partido a nivel provincial y regional. Ahora, Ferraz se reserva la posibilidad de intervenir «en cualquier momento del proceso y sobre cualquier tipo de elección» a través de la Comisión Federal de Listas. Éste órgano podrá, además, «suspender la celebración de primarias (incluso si ya estuvieran convocadas)» y «acordar la designación directa, sin procedimiento de primarias, de una persona como candidato/a cabeza de lista a las elecciones autonómicas, a las  Juntas Generales, a los Cabildos Insulares o a las municipales.

En sentido contrario, hasta ahora no se celebraban primarias para elegir a los candidatos a alcalde o presidente en las ciudades y comunidades donde se gobernaba. Desde este sábado se activa un mecanismo para remover a esos dirigentes territoriales a través de la petición de un porcentaje de la militancia que oscila entre el 30 y el 50% según los niveles territoriales. Es decir, ningún alcalde o presidente autonómico está exento de tener que concurrir a primarias para volver a presentarse al cargo.

En el caso de las primarias para la Presidencia del Gobierno, si el PSOE no está en Moncloa se celebrarán de forma abierta a la ciudadanía. En el resto de niveles la votación se reserva a la militancia, aunque «la Comisión Ejecutiva Federal podrá autorizar, de oficio o previa petición expresa» de otros órganos inferiores, la celebración de primarias abiertas a la ciudadanía en las comunidades autónomas.

Otro de los aspectos que dependerá de Ferraz será la limitación de mandatos en los cargos institucionales. En principio, ningún militante podrá ser candidato por cuarta vez para un mismo puesto, a no ser que esté gobernando. Esta norma tendrá excepciones si así lo decide la Ejecutiva Federal.

Esas «exceptuaciones» también se producen en las consultas a la militancia sobre decisiones políticas, en las que Ferraz se reserva el derecho a veto. «La consulta sólo podrá celebrarse si la Comisión Ejecutiva de ámbito territorial superior a la proponente la autoriza y la Comisión Ejecutiva Federal no muestra su desacuerdo». La dirección del PSOE también podrá abrir esas consultas a la ciudadanía. «Únicamente la Comisión Ejecutiva Federal, por carecer de una Comisión Ejecutiva de ámbito superior, pdorá convocar y celebrar consultas sin someterse al régimen previsto en este apartado», establece el reglamento.

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