Todavía queda algo más de un año para las elecciones locales y autonómicas de 2019, cuyo foco se concentra fundamentalmente en Madrid. Ayuntamiento y Comunidad. Dos batallas que los partidos afrontan como ensayo general de cara a las generales previstas para 2020. Batallas sin soldados, porque el último mes ha dado al traste con los planes de toda la clase política de la región y los cabezas de cartel del festival están por ahora sin confirmar.

Íñigo Errejón parecía antes del affaire Bescansa el nombre propio de los comicios. Aún lo parece. Descabalgado de la dirección nacional de Podemos en Vistalegre II, su futuro político pasa desde entonces por un éxito regional en Madrid. El ex número dos de Podemos lleva meses en esa clave. Dejándose ver en San Isidro, acaparando focos en las comparecencias de Cristina Cifuentes en el Congreso de los Diputados, valorando la actualidad madrileña en redes sociales…

Es el candidato designado desde hace mucho tiempo, hasta el punto de que su fuerza negociadora le permitió en las últimas semanas amenazar con retirar su candidatura si el proceso de primarias no se desarrollaba en sus términos, controlando la totalidad de las listas. Enfrentado al oficialista Ramón Espinar, la filtración por error del plan de Bescansa para aliarse con Errejón primero en Madrid y después a nivel nacional para echar del poder a Pablo Iglesias ha trastocado sus planes. Tendrá que transigir con una lista conjunta en la que Espinar, y por tanto Iglesias, tendrán un peso específico. Será el candidato, pero los últimos días le han restado fuerza interna y externa en su camino hacia la Puerta del Sol.

Todos en Podemos, Errejón incluido, suspiran por la repetición electoral de Manuela Carmena, cuya vinculación con el PSOE ha dañado a los socialistas

En el Ayuntamiento, la situación de Podemos es parecida. Todos suspiran por que Manuela Carmena repita como candidata, Errejón incluido, pero la alcaldesa lleva meses evitando confirmarlo. Desde su entorno apuntan a que el silencio acerca cada vez más un ‘Sí’, pero Carmena está cansada de muchos de sus compañeros de viaje, en especial los pertenecientes a la corriente de Ganemos, que controlan distritos como Arganzuela, Salamanca y Tetuán. Entre ellos la concejal Rommy Arce, protagonista de los ataques a la Policía Municipal tras los incidentes de Lavapies, y actualmente investigada por la justicia. Carmena quiere deshacerse de esos pesos y controlar sus listas por completo.

Gabilondo se consolida

En las últimas horas, Carmena no ha sido protagonista sólo en Podemos. El miércoles, El País publicaba que el PSOE había ofrecido a la actual alcaldesa ser su candidata en las municipales del año que viene. Negociaciones que no habrían prosperado por las exigencias de la dirigente, que pretendía llevarse con ella a personas cercanas como Rita Maestre. Fuentes del PSOE redujeron el hecho a una conversación informal, y en ningún caso a una proposición firme.

Pero entre los socialistas ha hecho mucho daño la noticia: es un reconocimiento implícito de que no cuentan con alternativas ni con un candidato fuerte. «Han reconocido que Carmena es la mejor. Han matado al PSOE en el Ayuntamiento de Madrid», le decía esta semana un veterano dirigente socialista a El Independiente. La decisión, según las previsiones, se anunciará después del verano, y posiblemente tenga nombre de mujer.

En la Comunidad, el PSOE tiene un panorama algo más claro. La figura del independiente Ángel Gabilondo, gris hasta ahora, ha ganado tracción al rebufo de la moción de censura propiciada por el escándalo del máster presuntamente fraudulento obtenido por la presidenta Cristina Cifuentes en la Universidad Rey Juan Carlos. En Ferraz ven con fuerza al ex ministro de Educación de Rodríguez Zapatero, al que en algún momento plantearon enfrentar a Carmena en las municipales.

El PP busca una estrella para el Ayuntamiento

En el PP, por su parte, todo es hipótesis. Cristina Cifuentes parece tocada de muerte, y podría caer en la moción de censura que debe celebrarse en las próximas semanas si se niega a dimitir y Ciudadanos apoya el movimiento de PSOE y Podemos. En cualquier caso, una repetición de Cifuentes en 2019 parece a día de hoy descartable. Entre sus sucesores se ha nombrado especialmente al vicesecretario de Comunicación Pablo Casado, al que varios dirigentes nacionales han dado su bendición, previa a su particular polémica con su currículum. En Casado convergen varias de las corrientes principales del partido y sería un candidato de consenso con el que toda la formación podría transigir.

Se ha especulado con los nombres del portavoz Méndez de Vigo e incluso con el de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría

En la capital la situación es todavía más difusa. Tras la desaparición de la vida política de Esperanza Aguirre, el PP de la ciudad de Madrid está ahora en manos del portavoz José Luis Martínez-Almeida. Un nombre desconocido para el gran público y que no pesa como cabeza de cartel. Suposiciones ha habido muchas, pero concreciones ninguna. Se ha especulado con la posibilidad de que el candidato sea el actual portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, e incluso con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría como golpe de efecto.

Mientras tanto, todas las encuestas dibujan un panorama positivo para Ciudadanos, que sería primera fuerza en votos tanto en la capital como en la Comunidad. Pero tampoco sus candidatos están decididos. En el consistorio cuenta con la baza de Begoña Villacís, que en 2015 obtuvo un 11,43% y 7 escaños de 57. El partido ha crecido desde entonces y ella es una de las caras reconocibles de la formación. No le sucede lo mismo a Ignacio Aguado, que como Gabilondo ha crecido tras el caso del máster de Cristina Cifuentes, pero sigue sin estar confirmado para disputar la principal batalla que Ciudadanos afrontará en 2019 antes de intentar el asalto a Moncloa con Albert Rivera un año después.