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El “error” de Bescansa arruina la candidatura de Errejón a la Comunidad de Madrid

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El “error” de Bescansa arruina la candidatura de Errejón a la Comunidad de Madrid

Íñigo Errejón. EFE

Resumen:

La última batalla de Podemos en Madrid está a punto de hacer saltar las costuras del partido y amenaza con dinamitar el último hilo que mantenía unidas a las dos mitades de la formación. El “encargo” de Pablo Iglesias a Íñigo Errejón para ser el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid supuso una especie de reconciliación tras la Asamblea de Vistalegre II y, un año después de aquello, el pacto peligra más que nunca, en medio de unas tensas negociaciones con el sector oficialista de Ramón Espinar y tras un contacto fatal con Carolina Bescansa. Es este último punto el que podría hacer saltar por los aires la carrera electoral del candidato.

El diputado nacional ofreció el lunes a la cofundadora de Podemos integrarse en su candidatura. Bescansa respondió a esa oferta con un documento que detalla sus condiciones para integrarse en el equipo de Errejón en Madrid –vetando a Espinar y al sector oficialista– y para plantar cara a Iglesias a nivel nacional a medio plazo. Este documento, que no llegó a ser enviado a Errejón, fue publicado en las redes sociales unos minutos “por error”, según defendió Bescansa este miércoles, cuando culpó a su equipo del fallo. Por su parte, Errejón aseguró desconocer el documento, que tildó de “delirante” e “inaceptable”, entre las primeras acusaciones de deslealtad por parte del sector pablista.

Aunque la dirección de Podemos se limitó a definir la propuesta como “de máxima gravedad“, las suspicacias ya están a flor de piel en las bases de Podemos y el sector pablista difundió un argumentario en el que acusaba a Errejón y Bescansa de dar “un golpe de estado” para “repartirse la tarta” del partido. La falta de confianza mutua era precisamente el elemento que más dificultaba el acuerdo entre oficialistas y errejonistas para concurrir juntos a las primarias. Si esta desconfianza ya era importante en un primer momento, ahora es máxima. Las dudas sobre las intenciones reales de Errejón se convierten a partir de este momento en un argumento en su contra a la hora de negociar.

Las acusaciones de deslealtad fueron el mensaje clave que el sector afín a Iglesias promovió y utilizó contra el ex número dos del partido en Vistalegre II. El lema de #IñigoasíNo dio buena cuenta de ello. En esta ocasión, el argumentario interno elaborado por el sector más radical afín a Iglesias lanza otro mensaje: “Iñigo, no nos representas”. El futuro candidato de Podemos, si llega a serlo, se verá debilitado de nuevo por la sospecha de la traición. Las piedras se multiplican en su camino hacia la Puerta del Sol.

La retirada del sector Anticapitalista en la carrera por las primarias tampoco ayuda a Errejón. La única figura que podría dar la batalla en el proceso interno era la portavoz en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, pero la corriente anticapitalista decidió este miércoles por la noche no concurrir al proceso por las discrepancias mantenidas sobre cómo se había llevado a cabo. Así las cosas, Errejón no tendrá rival interno en el caso de que llegue a un acuerdo con el sector de Espinar, lo que impediría la victoria en las urnas de su proyecto, disminuyendo su legitimidad.

Errejón no podría utilizar el mantra repetido por los dirigentes de Podemos de “fui elegido por los inscritos” y su candidatura sería fruto de una negociación, un reparto de sillones y atribuciones como el que denuncian los anticapitalistas para bajarse de las primarias. Además, el hecho de ser candidato único tiene otro efecto colateral: la desmovilización de las bases que, confiadas en su elección, no acudirían a votar, resultando elegido con un porcentaje mínimo de su militancia. Un elemento que podría restarle fuerza como candidato.

En caso de buscar un acuerdo, Errejón no podría aspirar a las condiciones que exigía sólo hace unas horas

Y eso en el mejor de los casos. Porque el “error” de Bescansa puede costarle el acuerdo con Pablo Iglesias. La estrategia planteada por la cofundadora del partido para descabalgar el liderazgo de Podemos dificulta enormemente la negociación abierta entre los dos principales sectores del partido. Si hace una semana Errejón tenía una posición fuerte en la negociación y se permitía hasta amagar con no ser el candidato si no cumplían con sus exigencias, ahora se encuentra en una posición de debilidad ante lo que parte de la dirección considera una conspiración en toda regla. En caso de buscar un acuerdo, Errejón no podría aspirar a las condiciones que exigía sólo hace unas horas. El plan elaborado por Bescansa merma sus posibilidades de autonomía en la candidatura.

Todo esto suponiendo que finalmente se alcance un acuerdo, un extremo cada vez menos claro. Aunque desde el entorno errejonista aseguran que las conversaciones “siguen en marcha”, en el sector de Espinar las dan por zanjadas desde el pasado domingo, cuando cedieron en el reglamento de primarias. Las tensiones generadas entre el oficialismo y el errejonismo podrían hacer saltar por los aires el acuerdo sellado hace 14 meses y romper la candidatura única, de manera que Errejón lidere una candidatura y Espinar otra.

Éste tampoco es un escenario favorable para Errejón. Las dudas sembradas por el documento de Bescansa sobre sus intenciones le sitúan en posición de desventaja a ojos de la militancia. Y con un agravante: si en Vistalegre votó el medio millón de inscritos en Podemos, incluyendo personas del sector más moderado, en esta ocasión sólo podrán votar los militantes de carné, un colectivo más radicalizado y apegado a la figura de Pablo Iglesias. El censo de militantes puesto en marcha por la Secretaría de Organización hace que sólo las personas que participen activamente en un círculo -reuniones de militantes- puedan tener voto en los procesos internos. Y eso deja en muy mala posición a Errejón, que se ha granjeado mala fama entre el sector más troll del partido.