Política

La desconfianza se instala entre el Gobierno y Podemos tras la crisis de la RTVE

logo
La desconfianza se instala entre el Gobierno y Podemos tras la crisis de la RTVE
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados durante el debate de la moción de censura.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados durante el debate de la moción de censura. EFE

Resumen:

Las conversaciones sobre la renovación de la cúpula de RTVE ha generado una importante desconfianza hacia Podemos en el Ejecutivo, que espera que el partido de Pablo Iglesias “aprenda” a negociar con más seriedad. Tras la filtración de los candidatos y los encontronazos entre los negociadores, el Gobierno ha logrado situar al frente de la corporación pública a un trabajador de la casa bien visto por el principal partido de la oposición, el PP, con el que también espera alcanzar acuerdos en lo que queda de legislatura.

Recelos, presiones, mentiras y pantallazos de mensajes de mensajes de móvil utilizados en reuniones en la Moncloa hasta la madrugada. Así se ha saldado la primera gran negociación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y su principal aliado parlamentario, Podemos. Las conversaciones sobre la renovación de la cúpula de RTVE ha generado una importante desconfianza hacia Podemos en el Ejecutivo, que espera que el partido de Pablo Iglesias «aprenda» a negociar con más seriedad.

La primera experiencia no pudo ser más desalentadora. Fuentes de la Moncloa explican que el presidente del Gobierno se comprometió con el líder de Podemos a la elección de un «presidente de consenso» para la RTVE. «Propón tú nombres», invitó Sánchez a Iglesias, que inició una negociación por su cuenta con periodistas como Ana Pardo de Vera o Andrés Gil para que aceptaran el cargo. Según ha explicado la propia directora de Público en Twitter, Iglesias le aseguró que tenía potestad para hablar en nombre del Gobierno. «El lunes me llamó Pablo Iglesias para decirme que el presidente Sánchez y él habían alcanzado un acuerdo para que los nombramientos de RTVE dependieran de Podemos. Quería que yo la presidiera provisionalmente hasta que el método del concurso público saliera adelante», explicó en un hilo de mensajes en la red social.

Los compromisos alcanzados personalmente por Iglesias con periodistas como Pardo de Vera (el lunes) o Andrés Gil (jueves) durante la última semana de julio dinamitaron unas complicadas negociaciones protagonizadas por el jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo; el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver; la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, la portavoz de la Ejecutiva y periodista de Podemos Noelia Vera y el secretario de Comunicación del partido, Juanma del Olmo.

La filtración de los nombres de los candidatos que se barajaban y la negativa por parte de los representantes de Podemos a admitir los compromisos alcanzados por Iglesias con ellos antes de tener la aprobación de Sánchez hizo que las conversaciones encallaran y los representantes socialistas les demostraran que tenían conocimiento de todos los pasos datos por el líder de Podemos hasta el momento. La actitud de Vera y Del Olmo hizo que el PSOE viera fácil el camino: «No tenéis los votos necesarios para sacar adelante esas candidaturas», les advirtieron desde el Gobierno, que sólo tuvo que esperar a que Podemos viera las reacciones de PNV y de los partidos independentistas a esas negociaciones para volver a la senda del «candidato de consenso».

El Ejecutivo pretendía situar al frente de la corporación pública a un trabajador de la casa que resultara bien visto por el principal partido de la oposición, el PP, con el que también espera negociar en lo que queda de legislatura. Al PSOE le conviene un PP fuerte con el que volver a una pugna bipartidista que deje a Podemos y Ciudadanos como partidos bisagras. El nombre de Tomás Fernando Flores, nombrado director de Radio 3 por el Gobierno de Mariano Rajoy pretendía facilitar ese consenso.

Aunque la crisis de RTVE se saldó de forma positiva para el PSOE, que ha obligado a PP y Ciudadanos a desbloquear el concurso público para que en tres meses se elija a un nuevo presidente de manera no partidista, el Gobierno es consciente del desgaste sufrido en el camino. Un deterioro que para Podemos ha sido mucho mayor. Este sacrificio de imagen de ambos se suma al agrietamiento de unas relaciones que llegaban muy engrasada por la colaboración mantenida para aprobar la moción de censura que le dio el Gobierno a Pedro Sánchez. La falta de experiencia de los negociadores en ambos lados y las acusaciones públicas a las personas de confianza del presidente como su jefe de gabinete han hecho mella en las relaciones. «Esperamos que aprendan de la experiencia», aseguran en la Moncloa, que espera el desenlace del congreso del PP para negociar con su nuevo líder la aprobación del techo de gasto para los Presupuestos de 2019.

Comentar ()