Política

La radicalidad de IU torpedea la negociación Podemos-Hacienda sobre el presupuesto

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias, en el Congreso.

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias reunidos en el Congreso. EFE

El protagonismo y la radicalidad de IU dentro de la negociación emprendida por Podemos y sus confluencias con el Ministerio de Hacienda está torpedeando las conversaciones y provocando constantes rectificaciones por parte del Gobierno. La baja de Pablo Iglesias hasta ayer por el nacimiento prematuro de sus gemelos dejó la negociación política más importante del Gobierno en manos del secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, que ha atendido más a los requerimientos de IU que a la propia secretaría de Economía de Podemos.

El empeño del partido de Alberto Garzón en cuestiones como aumentar el gasto público en torno a 10.000 millones hizo que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuviera que hablar con Pablo Iglesias el pasado 22 de agosto para desbloquear la posición de Unidos Podemos precisamente sobre el techo de gasto. Fruto de esa mediación fue la decisión del Gobierno de intentar cambiar la Ley de Estabilidad para que los Presupuestos puedan saltarse el ‘veto’ del Senado en materia de déficit.

Precisamente el cumplimiento de la regla de gasto fue el motivo por el que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, destituyó al concejal de IU Carlos Sánchez Mato como delegado de Economía y Hacienda en diciembre. Junto a él cesó como asesor Eduardo Garzón, hermano del coordinador general de IU. Sánchez Mato, que está asumiendo el protagonismo público de las negociaciones presupuestarias entre Unidos Podemos y el Gobierno, fue fulminado del gobierno municipal madrileño por su rebelión contra el Plan Económico Financiero (PEF) del Ayuntamiento para cumplir «escrupulosamente» con la regla de gasto entonces exigida por el ministro Cristóbal Montoro.

El también responsable federal de Políticas Económicas de Izquierda Unida abogaba por la desobediencia y se negaba a retirar de las cuentas municipales más de 500 millones de euros de gasto, abriendo la puerta a una posible intervención por parte de Hacienda del Ayuntamiento madrileño. Carmena no lo permitió y el concejal de IU salió del Gobierno. Nueve meses después, Sánchez Mato representa a IU en la negociación presupuestaria, en la que participan todas las confluencias de Podemos (En Marea y En Comú Podem).

Con estas credenciales, fuentes de IU admiten que en las negociaciones con el Gobierno, el Ministerio de Hacienda ha expresado su temor a que se le asocie con la izquierda más radical.

La negociación se estructura en cuatro mesas temáticas: una encargada de servicios públicos como la sanidad, la educación o la dependencia; otra centrada en las pensiones; una tercera sobre la regla de gasto, en la que participa Sánchez Mato, y otra última de carácter global que aborda la reforma fiscal, a la que el concejal de IU asiste justo a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero (PSOE), el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, su secretario de Economía, Nacho Álvarez, y el secretario general del grupo parlamentario, Txema Guijarro, y el representante de En Comú Podem, Josep Vendrell, entre otros.

Sobre todas esas cuestiones dio explicaciones ayer el dirigente de IU en una rueda de prensa. El responsable federal de Políticas Económicas de la federación de izquierdas consideró un «avance» el hecho de que el Gobierno sea consciente de su minoría parlamentaria y aseguró que las conversaciones sobre medidas de ingresos y gastos revelan que hay una «conciencia concreta» de que el Ejecutivo «tiene y quiere mirar a la izquierda de la Cámara».

«Lo saludamos con cierto optimismo», se congratuló, antes de advertir al Gobierno de que «de poco vale la concordancia en determinadas políticas de gasto si luego se muestra retraído a la hora de intentar eliminar privilegios fiscales». En este sentido, anuncó que ha llegado el momento de que cambie la situación de manera «inmediata» por «justicia fiscal» y por la necesidad de sufragar las políticas sociales.

Grandes empresas e IRPF

Unidos Podemos está haciendo especial hincapié en la necesidad de modificar el impuesto de sociedades para que las grandes empresas internacionalizadas tributen por los dividendos que obtienen fuera de España. Según explicó Sánchez Mato, el año pasado se dejaron de tributar unos 86.000 millones de euros en esos dividendos. Sólo con que se hubiese pagado un 10% por los mismos se habrían obtenido unos 2.500 millones de euros, el importe de la revalorización de las pensiones, según sus cálculos.

En esa reforma fiscal, el dirigente de IU insiste en cambiar el IRPF porque en los últimos años «ha sido despojado de la progresividad que tenía al inicio de su creación». Su propuesta pasa por fijar escalones en el impuesto y avanzar en el camino de la progresividad para que «paguen más los que más tienen», ya que no existen escalones de progresividad a partir de los 60.000 euros de renta. Por su parte, el Gobierno considera que los ricos no pagan el IRPF porque no cobran a través de una nómina, por lo que se niega a aumentarlo en salarios menores a 150.000 euros. A partir de esa cifra Hacienda hace una concesión sólo porque «es importante para Podemos».

El responsable de Políticas Económicas de IU ha lamentado que «el Gobierno no es muy proclive a incluir nuevas figuras tributarias» en referencia a la creación del impuesto a la banca que anunció Pedro Sánchez, y que ahora se analiza como tributo a las transferencias financieras. Para Sánchez Mato, la banca «se ha ido de rositas a la hora de sufragar políticas públicas» y la «inmensa mayoría» de entidades no pagan nada por el impuesto de sociedades.

El dirigente de IU se ha mostrado favorable a un nuevo impuesto al diésel, que según el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, contemplará los próximos Presupuestos de 2019. Con estos cambios fiscales, el dirigente de IU asegura que el Gobierno recaudaría 12.937 millones de euros más, que sumados a las medidas de alternativa presupuestaria del PSOE presentadas en abril y a un posible impuesto a las grandes fortunas y a un destope de las cotizaciones sociales haría que la recaudación alcanzara los 26.437 millones.

Sánchez Mato ha recordado que IU plantea un impuesto extraordinario al incremento patrimonial, un impuesto a bienes suntuarios aplicable a productos y servicios de lujo, un impuesto a viviendas vacías, la eliminación de los privilegios fiscales de las confesiones religiosas, y la homogeneización territorial del impuesto de sucesiones y donaciones, entre otros gravámenes. Toda esa recaudación extra permitiría aumentar notablemente el gasto público, según IU.

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