PolíticaLA INSTRUCCIÓN DEL 'CASO MÁSTER'

Una asesora de Cifuentes llamó 15 veces a la profesora que falseó el acta el día que estalló el escándalo

María Teresa Feito pide a la juez el archivo de la causa porque “ni presionó, ni indujo, ni instó” la confección del documento con el que se trató de dar coartada a Cristina Cifuentes cuando trascendieron las irregularidades del máster que obtuvo en la URJC

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Una asesora de Cifuentes llamó 15 veces a la profesora que falseó el acta el día que estalló el escándalo
María Teresa Feíto y Cecilia Rosado

María Teresa Feíto y Cecilia Rosado, ambas investigadas en el 'caso Máster'. EFE / Youtube

Resumen:

María Teresa Feito, asesora del Gobierno de Cristina Cifuentes e investigada en el ‘caso Máster’, realizó 15 llamadas telefónicas el día que estalló el escándalo a la profesora que confeccionó el acta falsa con el que se pretendió acreditar que la ex presidenta madrileña defendió su Trabajo Fin de Máster (TFM).

Feito pide a la juez el archivo de la causa porque “ni presionó, ni indujo, ni instó” la elaboración del acta con el que se trató de dar coartada a Cristina Cifuentes.

El tráfico de llamadas del 21 de marzo de 2018 revela que Feito y la profesora Cecilia Rosado se telefonearon 21 veces entre las 9:35:47 y las 17:51.47 horas, si bien sólo pudieron entablar conversación en ocho de ellas con una duración total de 14 minutos y 55 segundos.

En su declaración judicial, Rosado relató el mensaje que le trasladó Feito el día que se conocieron las irregularidades: “O arregláis esto o Cifuentes y el rector os van a matar”.

María Teresa Feito, asesora del Gobierno de Cristina Cifuentes e investigada en el caso Máster, realizó 15 llamadas telefónicas el día que estalló el escándalo a la profesora que confeccionó el acta falsa con el que se pretendió acreditar que la ex presidenta madrileña defendió su Trabajo Fin de Máster (TFM). La docente (Cecilia Rosado), por su parte, la telefoneó seis veces aquella jornada (21 de marzo de 2018).

Así lo detalla la defensa de Feito en el escrito con el que pide a la titular del Juzgado de Instrucción 51 de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, el sobreseimiento de las actuaciones para su representada al considerar “absolutamente injustificado” que ésta continúe imputada por la supuesta comisión de un delito de falsedad documental por haberse interesado por la aparición del trabajo elaborado por Cifuentes. En su opinión, “no se dan los requisitos” de la autoría de este ilícito penal ni siquiera en la modalidad de la inducción.

El tráfico de llamadas del 21 de marzo de 2018 revela que Feito y Rosado se telefonearon 21 veces entre las 9:35:47 -dos horas después de que el diario.es desvelara que la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid había obtenido un máster con dos notas falsificadas- y las 17:51.47 horas, si bien sólo pudieron entablar conversación en ocho de ellas con una duración total de 14 minutos y 55 segundos. En el resto no hubo comunicación por fallos de conexión o por activarse el buzón de voz.

El abogado de la ex asesora sostiene que, hasta que el rector ofreció a última hora de la mañana una conferencia de prensa junto a los catedráticos Enrique Álvarez Conde y Pablo Chico de la Cámara en un intento vano de combatir la acusación periodística, el motivo de las llamadas realizadas por Feito a la profesora Rosado se ceñía exclusivamente a que apareciera el TFM de Cifuentes. Y sólo tras la comparecencia ante los periodistas, después de que Álvarez Conde asegurara que existía el acta de defensa del trabajo, fue cuando le requirió a la docente una copia de dicho documento académico.

Feito pide el archivo de la causa porque “ni presionó, ni indujo, ni instó” la confección del acta con el que se trató de dar coartada a Cifuentes

“Es obvio, en consecuencia, que mi mandante desconocía la forma y manera en la que se había confeccionado dicha acta, no habiendo presionado, inducido o instado a la confección de la misma”, expone el letrado de María Teresa Feito.

Cecilia Rosado ha reconocido que fue ella la que falsificó las firmas de Alicia López de los Mozos y Clara Souto en el acta que en la noche del pasado 21 de marzo esgrimió Cifuentes en un intento de demostrar que ella defendió el TFM el 2 de julio de 2012 ante un tribunal integrado por las tres citadas docentes y que la iniciativa de la fabricación partió del catedrático de Derecho Constitucional Enrique Álvarez Conde, director del organismo de la URJC que impartió el máster y al que la juez considera el “urdidor” de la trama.

El día que declaró en sede judicial, la profesora Rosado entregó un escrito firmado por Álvarez Conde -fechado el 10 de abril- en el que éste reconocía que dicha acta fue confeccionada por indicación suya “tras haber recabado el consentimiento de las personas concernidas para realizar sus firmas”.

“Presión”

“No dudamos de que Cecilia Rosado estuviera sometida a mucha presión y no dudamos tampoco de que las llamadas de la Sra. Feito no contribuyeran a su tranquilidad. Pero ello no obsta para que esté absolutamente injustificado el mantener como investigada a una persona por realizar tres llamadas, con una duración total de menos de nueve minutos, en las que se interesaba por la aparición del trabajo de fin de máster de la Sra. Cifuentes. Pretender que esa conducta pueda ser constitutiva de una infracción penal, concretamente de un delito de falsedad documental, entra en confrontación con las más elementales reglas de la lógica y la experiencia”, razona.

María Teresa Feito, profesora titular del área de conocimiento de Filología inglesa en la URJC, dimitió como asesora de la Consejería de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid el pasado mes de mayo tras conocerse que pudo haber presionado a la URJC en un intento de tapar el escándalo. En su declaración judicial, Rosado relató el mensaje que le trasladó Feito: “O arregláis esto o Cifuentes y el rector os van a matar”.

Algunas fuentes aseguran que fue María Teresa Feito quien ideó la primera versión ofrecida por el entorno la entonces jefa del Ejecutivo autonómico según la cual Cifuentes “se dejó” un par de asignaturas para el año 2014 -cuando se modificaron las calificaciones de las dos asignaturas que inicialmente le constaban como ‘No presentada’- y las aprobó ese mismo año. En el registro de la URJC no consta ninguna matriculación a nombre de esta alumna en el citado curso.