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El independentismo frena la revuelta callejera y da una oportunidad a Sánchez

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El independentismo frena la revuelta callejera y da una oportunidad a Sánchez
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez (i), el presidente de la Generalitat de Cataluña Quim Torra (d) y el presidente de Foment Josep Sanchez Llibre (c).

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez (i), el presidente de la Generalitat de Cataluña Quim Torra (d) y el presidente de Foment Josep Sanchez Llibre (c). EFE

Resumen:

Barcelona vivirá hoy una jornada de máxima complejidad por la celebración del Consejo de Ministros y las convocatorias de protesta contra la cita. Sin embargo, los disturbios que a principios de semana se presumían generalizados y amenazaban incluso la reunión del Gobierno parecen ahora descartados. Habrá incidentes, reconocen las fuerzas de seguridad, pero el independentismo oficial ha echado toda la carne en el asador en las últimas horas para que la capital catalana no se convierta en una batalla campal.

Los reiterados llamamientos de los presos a la calma, la convocatoria de una manifestación unitaria por la tarde -cuando el Gobierno haya abandonado ya la ciudad- e incluso el fin de la huelga de hambre de Jordi Sánchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn juegan en contra de los CDR, que llevan semanas convocando bajo el lema de «seamos ingobernables».

Dos factores han jugado en favor de ese giro: por un lado, el acercamiento entre los dos gobiernos, y por otro, la convicción cada vez más extendida entre el independentismo oficial que la imagen de violencia exhibida en el pasado juega en su contra.

Deshielo exprés

En términos políticos, socialistas e independentistas han vivido un auténtico deshielo exprés de sus relaciones en los últimos cinco días. El lunes la Generalitat todavía cuestionaba el encuentro, por la negativa del Gobierno a aceptar el formato de «cumbre» que equiparaba el tratamiento de la Generalitat a un gobierno de otro estado.

Las negociaciones empezaron a avanzar a partir del martes, cuando desde el Govern se empezó a hablar de una minicumbre de presidentes con tres ministros y tres consellers. Paralelamente avanzaban las negociaciones en el Congreso para aprobar el techo de gasto propuesto por el Gobierno, que ayer contó con el voto a favor de PDeCat y ERC, algo impensable el viernes.

El fin de la huelga de hambre ha sido otro de los factores de distensión de las últimas horas. Los presos han ligado esa decisión al avance de sus recursos ante el Tribunal Constitucional y el eco internacional ya conseguido, pero indudablemente se trata de un elemento de presión menos sobre el Gobierno.

Amenaza a la seguridad

Paralelamente, las amenazas de los CDR, los cachorros de la CUP, junto a los enfrentamientos violentos de manifestantes y mossos el pasado 6 de diciembre en Girona y Terrassa persuadieron al Gobierno de que la celebración del Consejo de Ministros podía estar en riesgo. Y la respuesta ha sido un operativo policial integrado por 9.000 agentes entre Mossos d’Esquadra, Policía Nacional, Guardia Civil y Guardia Urbana de Barcelona, con el que ambos ejecutivos esperan evitar incidentes destacables entorno a la Llotja de Mar.

Así las cosas, la celebración del Consejo de Ministros pondrá a prueba no solo al dispositivo policial, sino también el control que los grandes partidos y entidades independentistas, JxCat y ERC, ANC y Òmnium, tienen de la calle.

De momento, los hechos desmienten las peores previsiones. El encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra celebrado ayer en el Palacio de Pedralbes apenas concentró a unas decenas de personas en la Diagonal. Las temidas protestas se saldaron sin afectaciones al tránsito ni incidentes, pese a las convocatorias de CDR y la CUP en contra de lo que la Generalitat presentó como una «cumbre» y el Gobierno como una «reunión de trabajo».

Pero lo cierto es que los vecinos de Barcelona ya han tomado medidas excepcionales ante la visita del Gobierno. La asociaciones de comerciantes se reunieron de urgencia el martes con la consellera de Empresa, Àngels Chacón, para reclamarle rebajar el discurso del Govern ante el temor de incidentes en el centro de Barcelona en plena campaña de compras navideñas.

Afectación a la ciudadanía

Muchos colegios han alterado las actividades previstas en el último día lectivo, ante la posibilidad de que los alumnos no pudieran llegar a los centros por problemas en las comunicaciones. Además, advertían a los padres de que el servicio de comedor podía verse afectado por el paro de dos horas convocado por la intersindical independentista CSC, precisamente entre las 13.00 y las 15.00 horas.

La previsión de incidentes en las vías de comunicación llevó ayer a las empresas de transporte a ampliar turnos para avanzar repartos, ante el temor a que hoy no se pueda trabajar. Y muchas empresas con sedes en el centro de Barcelona han recomendado el teletrabajo a sus empleados.

Y esos temores han condicionado incluso al fútbol. El R.C. D. Espanyol avanzó ayer su traslado a Madrid, donde el sábado debe enfrentarse al Atlético de Madrid, por temor a que los CDR vuelvan a ocupar las vías del AVE, como ya sucedió en octubre de 2017 y la pasada Semana Santa, interrumpiendo la conexión con Madrid.

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