Íñigo Errejón tiene un plan en el corto plazo: lanzar su partido a la arena electoral si hubiera nuevas elecciones generales en noviembre. Más País, el nombre que está en boca de todos para la nueva formación que se expandirá más allá de los límites geográficos de Madrid, cuenta con un aliado de lujo: el hartazgo general con los partidos políticos por bloquear la investidura de Pedro Sánchez.

Si hace apenas dos semanas -cuando parecía que iba a pactarse un Gobierno de coalición PSOE-Podemos- el errejonismo recelaba de sacar a la luz su nueva marca todavía, la posibilidad de una repetición electoral lo está acelerando todo. Y es que en los planes del ex portavoz morado en el Congreso de los Diputados, autor de la gran escisión de Podemos en enero para adherirse al proyecto de Más Madrid de Manuela Carmena, encajan a la perfección con la reedición de los comicios estatales: un nuevo partido «transversal» que muerda electoralmente no solo a Unidas Podemos, sino también al PSOE e incluso a otra formación inesperada, Ciudadanos.

Errejón maneja un cálculo por el cual le robaría un 10% a Ciudadanos

«Errejón maneja un cálculo por el cual podría robar el 10% o más de los 4,1 millones de votos obtenidos por Ciudadanos el 28A», opina una fuente cercana. Un sondeo de Metroscopia publicado antes de la segunda investidura fallida en dos días arrojaba que el 31% cree que Sánchez es el principal responsable de la repetición electoral, seguido por Albert Rivera con el 20% que opina que es el causante de la parálisis , mientras que el 17% que considera culpable a Iglesias.

«Un discurso centrado en los de abajo, pero también en el orden, en la bandera, en la patria o en la lucha contra la corrupción pegaría un mordisco tremendo a los tres partidos», destaca otro acólito. El partido de Errejón no robaría ni un voto al PP, al que todo el mundo ve al alza para recuperar los votos perdidos en Ciudadanos y Vox, otra formación que no ha alcanzado las expectativas generadas al quedarse en 2,6 millones de votos (algo más del 10%) tras unas elecciones andaluzas fulgurantes.

Un discurso centrado en los de abajo, en el orden, en la patria o en la anticorrupción

En Más Madrid están instalados en el negacionismo: ironizan sobre lo que se cuenta de la nueva formación y aseguran no haber oído nada de algo que vaya a llamarse Más País. En el Senado, Errejón ya ha iniciado una política de alianzas al unirse a Adelante Andalucía y En Comú Podem (ambas confluencias de Unidas Podemos), los valencianos de Compromís y el partido regional MÉS per Mallorca, de corte similar. El resultado de ese acuerdo se llama Grupo de la Izquierda Confederal. «No nos quedaba otra que unirnos», zanjaba en el Congreso esta semana el senador errejonista Eduardo Rubiño, que ha seguido de cerca las dos investiduras fallidas.

Por Twitter, los cargos electos de Más Madrid opinan del fracaso del Gobierno de coalición desde cierta equidistancia. Culpan a PSOE y a Unidas Podemos por igual sin entrar en los detalles de la negociación. El propio Errejón alimenta tal hartazgo -«nuestro país expresó una voluntad que va más allá de los partidos» (sic)- con dosis de optimismo -«aún queda tiempo»-. Ni agua a Pablo Iglesias.

Un asesor de Sánchez anima a Errejón a lanzarse en Twitter: «Todo tuyo»

Aunque para mensajes lanzados en redes, el polémico tweet del asesor de Estrategia y Comunicación en el gabinete del presidente del Gobierno, Manuel Cavanilles. Cavanilles, del equipo del superasesor Iván Redondo, tuiteó horas después de fracasar la investidura: «Todo tuyo, Errejón». Pero los próximos al líder de Más Madrid quieren morder también al PSOE. En el primer semestre de 2016, cuando se frustró un Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos habiendo ambos obtenido un resultado similar, Sánchez trató de maniobrar varias veces y reunirse con Errejón. No lo consiguió.

La clave está en reeditar una política de alianzas como la del Senado. Las tiranteces del diputado de Compromís Joan Baldoví, cuyo partido rompió con Podemos en las últimas generales, lo que le llevó a perder muchos representantes al pasar de 660.000 votos en 2016 -aliado con los morados- a 173.000, con Podemos son cada día más evidentes.

Captar a los desencantados de todos menos del PP, que pescaría de Cs y de Vox

Más difícil que en Valencia está la situación en Cataluña o Andalucía. En la segunda comunidad, son obvias las tensiones entre Teresa Rodríguez, que no votó en la consulta a las bases de la que salió un apoyo a un Gobierno de coalición, y la dirección morada. Uno de los próceres errejonistas, Sergio Pascual, firmó un artículo en El Salto en el que valoró que «Adelante Andalucía debe apostar por una organización completamente autónoma, al nivel de En Comú Podem».

Ahí reside el núcleo irradiador errejonista: en la federalización de una serie de alianzas cuya estructuración en el medio plazo es una absoluta incógnita, pero que en el corto sería capaz de morder de tres partidos distintos; de captar a los desencantados con Iglesias, Sánchez y Rivera. No tiene problema en reconocer su interés por la fuga de votos naranja: no es raro ver a Errejón en foros empresariales debatir con hombres y mujeres de negocios.

Errejón puede montar una estructura estatal en dos tardes solo en grandes provincias»

La cuestión andaluza tiene más complicaciones: Adelante Andalucía, donde IU es muy fuerte, está controlada por la corriente Anticapitalista de Podemos. Los anticapis han chocado hasta la ruptura con la ex alcaldesa madrileña Manuela Carmena, sobre todo por la Operación Chamartín, el proyecto inmobiliario de más de 10.000 viviendas rebautizado Madrid Nuevo Norte. Carmena, que no sumó la mayoría necesaria para continuar en el Palacio de Cibeles, no quiso incluir a figuras como Rommy Arce o Pablo Carmona. La derrota en Madrid ciudad fue un tremendo varapalo para los planes del candidato a la Asamblea madrileña, ya que perdieron el escaparate de gestión responsable en beneficio de PP y Ciudadanos con el respaldo de Vox.

«Muchos errejonistas eran antes anticapitalistas», dice un diputado. No hay que olvidar que en los albores de Podemos Errejón se situaba a la izquierda de Iglesias, con tesis mucho más agresivas sobre la autodeterminación de los pueblos que con el tiempo ha ido suavizando. «En dos tardes puede montar una estructura estatal solo en las grandes provincias que le aseguren una serie de diputados», confiesa un rival. Si no hay Gobierno de coalición, los partidos van a tener mucho que perder ante un candidato de rostro aniñado.