En Podemos se quedarán sin vacaciones los dos negociadores principales del posible Gobierno de coalición, los tocayos Pablo Iglesias y Pablo Echenique, el primero en Madrid disfrutando de una baja por paternidad y el segundo a caballo entre la capital y Zaragoza pero atento al móvil. Sus equipos no responden a la prensa y solo transmiten información a través de la red social Twitter a cuentagotas.

A Pedro Sánchez se le puede ver estos días en camisa de manga larga por Madrid bajo un sol de justicia. Está manteniendo diversos encuentros con organizaciones feministas, ecologistas, educativas… Una gira con diversos colectivos para recabar apoyos a su vía portuguesa sin que de momento haya podido lucir el presidente en funciones un solo respaldo a la idea de un Ejecutivo monocolor basado en pactos programáticos. Al menos entre los actores de la sociedad civil con los que se está viendo, que se cuentan por decenas.

Mientras Podemos acusa al PSOE de preferir gobernar a su derecha y mientras el PSOE presiona a Podemos para obtener sus votos sin ministros morados en la próxima sesión de investidura, ambas partes cumplen dos semanas sin ningún tipo de contacto desde que la noche del miércoles 24 de julio el PSOE filtrara los documentos de la negociación, no sin antes atacar a Podemos por rechazar su oferta.

Los primeros espadas de Podemos ya no acuden a los platós de TV

Son 15 días sin llamadas o mensajes, dirigiéndose soflamas vía redes sociales o a través de declaraciones en la prensa. Podemos de hecho ha decidido que sus primeros espadas no acusan a los platós de televisión o hagan directos matutinos. “No vamos a estar respondiendo a los mensajes que nos lanza el PSOE porque es absurdo”, explican fuentes próximas a la cúpula. “Cuando quieran negociar o hacernos una oferta saben dónde contactarnos”.

Tal es la cacofonía que impera en el actual bloqueo político que los socialistas no solo no conversan con su “socio prioritario” (el lunes el responsable de Cooperación Territorial del PSOE, Santos Cerdán, utilizaba la expresión, por lo que sigue vigente), sino que el equipo de Sánchez ha entrado en una guerra comunicativa con el PP por la cual unos piden a otros que se abstengan o se retiren.

El PSOE ha entrado en una guerra con el PP en la que cada uno pide la abstención

Ciudadanos está plenamente alineado con los populares en el rechazo a Sánchez. Tras copar la Ejecutiva naranja de afines y expulsar de este cónclave a los últimos críticos, Albert Rivera rechaza cualquier pacto con el PSOE, tal como le reclama el presidente del Gobierno y buena parte de su formación.

Agosto, pues, el penúltimo mes hábil para negociar aun con el Congreso de los Diputados cerrado no está sirviendo para desbloquear la actual parálisis. De hecho las líneas de actuación de PSOE y Podemos tienden a chocar. El grupo parlamentario de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid (Podemos e IU) ha presentado una denuncia por la Operación Chamartín que, entre otros actores, pide imputar al ministro de Fomento José Luis Ábalos por “prevaricación administrativa, cohecho y malversación de caudales públicos”.

Ábalos es una de las figuras imprescindibles del actual PSOE como responsable de Organización. La denuncia sorprende porque no incluye a nadie del equipo de Manuela Carmena ni de la actual Corporación de José Luis Martínez-Almeida: Ahora Madrid diseñó el actual proyecto de Madrid Nuevo Norte junto a Distrito Castellana Norte (BBVA), que se está tramitando definitivamente estos días porque no dio tiempo la pasada legislatura. Sea como fuere, la denuncia ante Anticorrupción no facilita la investidura.

Cada mensaje entre socialistas y morados es un dardo ajeno. “O me quedo con el 100% del poder teniendo el 29% de los votos y el 35% de los escaños o llevo a España a elecciones de nuevo”, tuiteaba Echenique sobre Sánchez. El departamento de prensa estival de Podemos no contesta a las preguntas. Tampoco se queda atrás el PSOE, cuya presidenta Cristina Narbona declaraba el martes que su partido indagaba “nuevos horizontes” para a continuación asegurar que lo que quiere su grupo es “explorar otras posibilidades” diferentes al Gobierno de coalición. No hay alternativa al acuerdo programático en Ferraz.

Sindicatos y CEOE

Este jueves Pedro Sánchez sube un escalafón y se reúne con los líderes sindicales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo. CCOO ya ha dicho que no puede apoyar un Gobierno programático (ni tampoco de coalición) porque ese no es su papel. El viernes Sánchez ve a la CEOE: la patronal prefiere un pacto con Ciudadanos, al que Rivera se niega.

El único partido con el que el presidente del Gobierno ha mantenido un encuentro el pasado lunes ha sido la formación valenciana Compromís, que tampoco le garantiza el en la investidura. La gira de Pedro Sánchez dista mucho de momento de ser triunfal.