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Rivera abandona la política: "Los malos resultados son responsabilidad mía"

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Rivera abandona la política: "Los malos resultados son responsabilidad mía"

Albert Rivera. EFE

Resumen:

Día histórico en Ciudadanos. La repetición electoral finalmente se llevó por delante a Albert Rivera, que este lunes ponía punto y final a su trayectoria política tras presentar su dimisión primero ante la Ejecutiva Nacional, que se reunía a puerta cerrada este lunes tras la debacle en las urnas, y después oficialmente ante militantes, dirigentes y medios de comunicación en una jornada en la que la expectación era máxima. Pero el ya ex dirigente liberal no sólo ha abandonado la dirección del partido, sino que ha renunciado también a su acta en el Congreso de los Diputados y, ante la sorpresa de los presentes, ha anunciado que abandona la política «sin rencor, sin mirar atrás».

En la sede de Ciudadanos no cabía un alfiler. Estaba abarrotada no sólo por periodistas, afiliados y dirigentes naranjas, sino también por curiosos que se apeaban en las cristaleras de Alcalá, 253 para ver cómo un emocionado Albert Rivera abordaba un día histórico comunicando su dimisión y su renuncia a la vida pública después de registrar el peor resultado de la historia de una formación que presidía hasta hoy: 10 diputados -47 menos que el 28-A-, con la consecuente caída hasta sexta fuerza política, por detrás de Vox, Podemos y ERC.

«Los malos resultados son responsabilidad mía», afirmaba Rivera en una comparecencia de apenas 10 minutos sin preguntas. El líder de Ciudadanos ha sido recibido por un largo y sonoro aplauso de los suyos, entre los que se encontraban destacados dirigentes del partido, algunos entre lágrimas, como Begoña Villacís, Francisco Igea, Inés Arrimadas, Marcos de Quinto o Fernando del Páramo. El ex líder comparecía para anunciar también que su cónclave, reunido desde las 10:00 horas de la mañana, había decidido convocar un congreso extraordinario -aún sin fecha- para que sea la militancia la que «elija su rumbo y su futuro», con un nuevo líder para la formación. Albert Rivera deja la política cuando estaba a punto de cumplir 40 años de edad, 13 de ellos liderando Ciudadanos.

«Nunca me he tapado la cara, nunca me he escondido y los resultados me obligan a ser coherente y asumir mi responsabilidad», comenzaba el ex presidente de Ciudadanos, para comunicar a continuación una renuncia que ya se conocía, en un gesto que no tuvieron ni Pablo Casado ni Pablo Iglesias durante sus respectivos descalabros electrorales. «No creo que sorprenda que hoy dimita, los líderes asumen en primera persona no sólo los éxitos, sino también los fracasos de su proyecto», continuaba, porque «sea justo o injusto, es lo responsable. Es lo que me enseñaron mis padres y mis profesores».

Pero las sorpresas continuaban y, acto seguido, el ex dirigente liberal proclamaba su renuncia al acta en el Congreso de los Diputados y el abandono completo de la vida pública y política, decisión que toma para volcarse en su vida personal. La salida de Rivera de la Cámara Baja permitirá la entrada del portavoz adjunto de la formación, Edmundo Bal, que se había quedado fuera después de que los liberales obtuviesen únicamente tres escaños en su lista por Madrid.

Rivera se ha despedido pidiendo a los dirigentes que no dividan a los españoles en rojos y azules, y cita a Obama en su despedida: «Si tienes que dividir, tendrás un país ingobernable»

Con especial emoción se ha vivido el final de su intervención, en la que Rivera ha citado a Obama para desear «suerte y acierto a los dirigentes políticos de este país» que ahora tienen entre manos la responsabilidad de formar Gobierno. «Si para ganar tienes que dividir a la gente, vas a tener un país ingobernable», cerraba Rivera, que ha vuelto a subrayar los principios con los que nació el partido y que se había puesto en duda por los continuos bandazos de la dirección y el veto, ya levantado, que habían impuesto a Pedro Sánchez. «No podemos dividir a los españoles otra vez en rojos y azules», zanjaba.

El ya ex presidente de Ciudadanos finalizaba su discurso anunciando que, a partir de ahora, se volcará en su vida personal. «Tengo vida, la tuve y la tendré más allá de la política. Creo que ha llegado el momento de servir a otra gente: a mis padres, a mi hija, a mi pareja, que ha estado a mi lado aguantándolo todo, a mis amigos… la vida sigue (…) y quiero seguir siendo feliz», aseguraba, para despedirse con un emotivo «¡Viva la libertad!».

Con la dimisión de Rivera, queda también disuelta la Ejecutiva nacional, y es el Consejo General el que toma las riendas del partido. Este órgano se reunirá en un máximo de 15 días para nombrar una gestora y convocar la quinta Asamblea Nacional del partido, que se prevé en un plazo máximo de cuatro meses, según apuntan fuentes internas de Ciudadanos.

Un desastre difícil de remontar

La jornada histórica de este lunes se produce después de que Ciudadanos experimentase la que ha sido, con creces, la peor noche de su historia, con un hundimiento que fue aún más pronunciado que el que pronosticaban las encuestas más pesimistas: 47 diputados menos, ocupando la sexta fuerza política con 10 escaños y por detrás de Vox -que sube hasta los 52-, Podemos y ERC.

El de anoche fue «un mal resultado sin paliativos ni excusas», afirmaba Rivera la misma noche electoral, frente a una cúpula con semblante serio y al borde de la lágrima. En efecto, el grupo parlamentario de Ciudadanos perdía casi dos millones y medio de votos y quedaba completamente descabezado: se quedan fuera de la cámara de representantes pesos pesados del partido de la talla de José Manuel Villegas, Juan Carlos Girauta, Fran Hervías, Melisa Rodríguez o Patricia Reyes.

La debacle alcanzó niveles inimaginables: Ciudadanos perdió toda su representación en once comunidades autónomas, y sólo logró salvar tres escaños en Madrid y Andalucía; y dos en Valencia y Cataluña, donde la sangría también se llevó por delante a dirigentes de peso, como José María Espejo o Carina Mejías. La escabechina fue especialmente marcada en comunidades como Castilla y León, donde el 28-A barrió con ocho diputados y donde ahora se queda sin representantes; o Aragón, donde se queda sin escaños tras conseguir representante por las tres provincias en abril.

Crónica de una dimisión anunciada

La dimisión de Rivera, pese a hacerse efectiva hoy, era crónica de una dimisión anunciada por el propio líder y por dirigentes del partido en los días previos a las elecciones. Pese a no darle públicamente importancia por el delicado contexto en campaña, en la que los liberales aspiraban a una remontada finalmente inexistente, el propio ex presidente naranja ya anunció que no se aferraría el sillón y que, se se confirmaba el desastre, sería la militancia la que decidiese su futuro político.

Ahora la sucesión se erige como la información más relevante en las próximas semanas, en que Inés Arrimadas se erige como la dirigente mejor situada para heredar a un partido sumido ahora mismo en el desastre. La portavoz de Ciudadanos tiene

Ya durante la campaña, Rivera anunció que no se aferraría al sillón y que, si se confirmaba el desastre, sería la militancia la que decidiese su futuro político, con Inés Arrimadas como la dirigente mejor situada para heredar un partido ahora mismo sumido en el desastre, y a la que apuntan diferentes cargos presentes en el cónclave de este lunes como «justa» sucesora de Albert Rivera. La elección de un nuevo o nueva líder no será inmediato, y todo apunta a que habrá que esperar a principios de año para conocer si finalmente la líder catalana toma las riendas de Ciudadanos.