Política

Colectivos LGTB garantizarán la "seguridad" de Cs para que acudan a la protesta contra el pin parental

Desde Arcópoli, una de las asociaciones organizadoras de la manifestación, aseguran que las reticencias de Ciudadanos a acudir a la concentración vienen por los altercados que sufrieron en el Orgullo de 2019

Cabecera de la comitiva de Ciudadanos durante el Orgullo Gay, con Inés Arrimadas y Patricia Reyes en el centro

Cabecera de la comitiva de Ciudadanos durante el Orgullo Gay, con Inés Arrimadas y Patricia Reyes en el centro Eugenia Morago | Ciudadanos

Lejos de terminar, la polémica por el pin parental no ha hecho más que comenzar. La controvertida medida a la que Vox supedita su apoyo en aquellas regiones donde sus votos son imprescindibles -Andalucía, Murcia y Madrid- ha desatado tempestades en todas las formaciones políticas del panorama nacional: mientras PSOE y Podemos amenazan con ir los tribunales, en PP y Ciudadanos la medida ha generado una fuerte fractura interna, con declaraciones directamente opuestas en función del dirigente que fuese preguntado en cada momento.

En medio de esta vorágine de contradicciones y amenazas, los colectivos LGTBI han decidido trasladar la batalla ideológica a las calles, convocando para este jueves una manifestación en la plaza Pedro Zerolo a partir de las 18:00 horas de la tarde para decir «no» al veto parental. «Este veto tiene un potencial ilimitado para alimentar la discriminación», recogen en su manifiesto, al tiempo que recuerdan que la censura que los «grupúsculos más ultraconservadores» quieren imponer contra charlas de prevención del racismo o del sexismo van contra la Convención de los Derechos del Niño de la ONU de 1989; la propia Constitución Española; o la Ley de Educación vigente en España.

Y los partidos políticos están invitados a secundar la manifestación. Incluso Ciudadanos. Además de dirigentes de Más País, Podemos y PSOE, que ya han confirmado asistencia, fuentes de Arcópoli, uno de los colectivos organizadores, confirman a este medio que se han puesto en contacto con dirigentes del partido liberal para invitarles a la manifestación, aunque estos aún sopesan si acudir o no y que, si lo hacen, será «a título personal, para evitar politizar el acto». Y el motivo, según las mismas fuentes, no es su ambigüedad respecto al polémico pin parental o el temor a evidenciar una fisura ya evidente con sus socios de Gobierno, sino la mala experiencia que tuvieron dirigentes de Ciudadanos hace tan sólo seis meses, durante las fiestas del Orgullo 2019. Desde Arcópoli afirman, además, que también ha mantenido contactos con dirigentes del PP, pero ellos sí han denegado directamente la invitación.

«Tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, Ciudadanos siempre se ha mostrado en contra del pin parental, y por eso creemos que deben venir». De hecho, consideran «imprescindible» que lo hagan para demostrar «un consenso que ya existía antes, que Vox está destrozando y que el PP, sorprendentemente, va aceptando».

Los colectivos organizadores aseguran que, en conversaciones mantenidas con cargos ‘naranjas’ del Gobierno autonómico y del Ayuntamiento, que sus reticencias a acudir vienen por el escrache sufrido el pasado mes de julio y al temor a que vuelva a ocurrir. Entonces, según relataron algunos de los presentes a este medio como la ex diputada Patricia Reyes, estuvieron «encerrados en una ratonera» durante horas en medio de insultos, escupitajos, empujones y lanzamiento de objetos de todo tipo, como orín, lejía o hielos. Finalmente fueron desalojados, custodiados por un fuerte cordón policial.

En este sentido, los organizadores han tratado de convencerles asegurando que han dispuesto todas las «medidas» necesarias para «garantizar la seguridad» de los dirigentes de Ciudadanos que decidan asistir. «Les hemos garantizado que la seguridad es absolutamente imprescindible para nosotros», reiteran.

El discurso defendido ahora por los colectivos LGTBI es radicalmente opuesto al que erigieron en julio, cuando la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) -uno de los organizadores de la concentración de esta tarde- vetó directamente a los naranjas del Orgullo, aunque se presentaron igualmente. La presidenta del colectivo, Uge Sangil, justificó la decisión en la línea roja que habían sobrepasado los naranjas por pactar con Vox en diferentes autonomías y ayuntamientos. «No pueden estar quienes pactan con la homofobia», alegaban.

Pero asunto diferente, aseguran, es el pin parental. «Parece que en Ciudadanos están entrando en razón, y ya en ningún sitio defienden esta medida, ni si quiera en Murcia. Al principio hubo dudas y silencios, cayeron en la trampa de Vox, pero barones como Juan Marín o Isabel Franco están imponiendo un poco de cordura» y «en Madrid Aguado y Villacís lo han rechazado desde el principio», argumentan.

«Cuantos más vengan, más voz tendremos», sentencian desde Arcópoli y, aunque se muestran cautelosos esperando «no equivocarnos», a día de hoy sostienen que el discurso de Ciudadanos «es perfectamente asumible».

Fuentes de Ciudadanos consultadas por este medio pasan de puntillas sobre la manifestación de mañana. Algunos canales oficiales afirman que no estaban al tanto de la convocatoria, mientras que otros cargos sostienen la versión de los organizadores y sopesan si acudir o no al evento.

Ciudadanos pasa de la ambigüedad a la batalla

Que Ciudadanos esté presente o no en la manifestación contra el pin parental puede ser la línea de fuego que les desmarque definitivamente de la medida de Vox y de al menos una parte del PP.

Hasta hace unos días, desde el partido se pronunciaba un discurso ambiguo cada vez que eran preguntados por la controvertida iniciativa. «Me niego a pensar que todo tiene que ser blanco o negro», alegaba sin ir más lejos la portavoz del órgano interino que pilota Ciudadanos, Melisa Rodríguez.

Y es que los naranjas habían transigido con la medida de Vox en Andalucía y Murcia… pero sólo en parte, ya que aunque se menciona en el acuerdo el «establecimiento de una autorización expresa de las familias a la participación de sus hijos en actividades complementarias», erigen como límites la Constitución, la Ley Educativa vigente y las leyes LGTBI aprobadas en cada región, lo que pone en duda la legitimidad de la reforma que quiere acometer Vox con el apoyo expreso de PP, al menos en las dos regiones mencionadas. Por ello, en Murcia el voto de Vox será el de la abstención y no del ‘sí’, dado que no ha conseguido su objetivo de blindar completamente la iniciativa a través de un decreto ley por contar, precisamente, con la oposición de los naranjas.

El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, era uno de los primeros en dar portazo al pin parental. «No tendrán el apoyo de Ciudadanos. Lo siento», afirmaba este miércoles. Tampoco la vicepresidenta de la Región de Murcia, Isabel Franco se mostraba a favor, y se desentendía de la decisión de la gestora que pilota el partido en este territorio por su decisión de aceptar, en parte, lo que para ella era una «línea roja» en la negociación.

El ‘no’ ha sido más contundente en Madrid. En el Ayuntamiento, Begoña Villacís ha dado portazo a la medida con un rotundo «no se va a implantar», mientras que en la Comunidad, Ignacio Aguado e Isabel Díaz Ayuso se opusieron al pin parental desde el principio, durante el acuerdo de investidura del pasado mes de agosto, porque «la política no puede entrar en las aulas». El vicepresidente madrileño ha reiterado en los últimos días que «no vamos a aceptar este tipo de fórmulas», tampoco para los Presupuestos, que Rocío Monasterio ya ha puesto en peligro por la negativa del tándem PP-Cs a transigir con su medida estrella.

Pero en algunas comunidades autónomas, la batalla de Ciudadanos va incluso más allá de meras declaraciones. En Castilla La Mancha, el partido ha endurecido el tono y se ha comprometido a llevar a las Cortes un debate general para «conocer las posturas de todos los grupos», donde los liberales se pronunciarán «en contra» de una medida «de la extrema derecha que ataca la igualdad y la tolerancia», explicaba el pasado lunes el diputado naranja en la región, David Muñoz Zapata.

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