Rocío Monasterio, durante la entrevista con El Independiente en Madrid

Rocío Monasterio, durante la entrevista con El Independiente en Madrid Ignacio Encabo

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Monasterio: "Lo sorprendente no es que la izquierda adoctrine, es que esas leyes las aprobase el PP"

Política ENTREVISTA

Monasterio: "Lo sorprendente no es que la izquierda adoctrine, es que esas leyes las aprobase el PP"

«Yo soy arquitecta de realidades y de ideas políticas». A la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid no le perturba estar de nuevo en el ojo del huracán por la polémica en torno a las presuntas irregularidades de su etapa previa a la política. De hecho, está «acostumbrada» a la polémica.

El partido ha multiplicado su fuerza, y ello implica «más trabajo», nuevos retos y nuevos desafíos, un camino por el que están dispuestos a discurrir completamente solos. Asegura que trabajará por ejercer una oposición firme contra «comunistas», «separatistas» y, en general, contra los «enemigos de España», pero también estar vigilante con Ciudadanos y PP, a los que acusa de imponer el «adoctrinamiento» de la ideología de género en la educación madrileña. Precisamente, con Ayuso y Aguado deberá sentarse en breve para negociar los Presupuestos en la Comunidad de Madrid, un acuerdo que Monasterio no dará gratis. Garantizar la «libertad de los padres en la educación de sus hijos» -en otras palabras, implantar el polémico pin parental– ya se erige como una de las principales líneas rojas.

P.- Vox firmó en las pasadas generales el mejor resultado de su historia. Con una fuerza de 52 diputados, ¿cuáles serán las líneas maestras que guíen su estrategia de oposición a Sánchez e Iglesias?

R.- La misma que hemos llevado durante todos estos años. Vox siempre dice lo mismo. Siempre nos hemos posicionado en la defensa de la unidad de España, de la nación, de los españoles. Ahora nos centraremos en denunciar que hay una emergencia social a la que los políticos no están prestando atención: la lucha contra el separatismo, contra los enemigos de la libertad. ¿Quiénes son? Pues aquellos que buscan la independencia de Cataluña utilizando la exclusión de los que no piensan como ellos, porque eso es el nacionalismo excluyente de Puigdemont, de Torra y de Junqueras. También estaremos en la defensa de la libertad frente a los que defienden el pensamiento único. De los que nos tienen que decir a todos los que podemos y no podemos decir; lo que tenemos y no tenemos que escribir; cómo tenemos que educar a nuestros hijos y cómo no o lo que podemos consumir y lo que no. Ahora ha habido un gran avance de aquellos que piensan que el Estado tiene que controlar todo y Vox está justo en la otra parte. Hoy tenemos a Sánchez en el Gobierno, que se ha entregado a los brazos de los separatistas y de los comunistas. Ambos son muy buen ejemplo de enemigos de la libertad.

P.- Os acusan de promover el ‘guerracivilismo’ y de agitar las calles.

R.- Los españoles quieren salir a la calle porque quieren expresarse frente a este yugo que nos quieren imponer. Quieren entrar hasta la última de las esquinas de nuestras casas para decirnos cómo tenemos que pensar, y los españoles necesitan decir lo que ellos quieren pensar. En Vox han visto una válvula de escape que ningún otro partido se ha atrevido aún a formular con tanta claridad. Ningún otro partido ha entonado el grito por la defensa de la libertad, ese grito tan políticamente incorrecto. Todos los demás están en ese consenso ‘progre’ de lo políticamente correcto.

P.- Desde que se consumase la investidura de Pedro Sánchez, Pablo Casado ha defendido abordar un frente común de las ‘derechas’ para frenar al Gobierno de coalición. Eso les incluye a ustedes. ¿Estarían dispuestos a discurrir por la misma calle que el PP?

R.- Se referirá el señor Casado a Ciudadanos, porque el frente común sólo lo puedes hacer con alguien que defiende lo mismo que tú. Ciudadanos, PP y, muchas veces, cierta parte del PSOE tienen el mismo programa. Por ejemplo, nunca hemos oído decir nada al PP contra la memoria histórica, ni contra las exhumaciones que proponía la izquierda. Tampoco le hemos escuchado políticas distintas en cuanto a la ideología de género, ni hemos escuchado a ninguno hacer una defensa de la vida ni de la cultura pro familia. Tampoco en el ámbito de la bajada de impuestos como medida generadora de riqueza o de la reducción del gasto político, que en Vox entendemos como algo fundamental. Lo que sí vemos estos días es un ataque a que Sánchez tenga a 22 ministros, pero es que sólo en la Comunidad de Madrid tenemos 13 consejeros. Le digo a Casado que hay que ser coherente con el discurso y no criticar algo que tú estás reproduciendo en otros sitios.

P.- ¿Cómo diferenciarán entonces su estrategia respecto al resto de la oposición?

R.- La principal diferencia es que nosotros cuando hablamos no miramos a lo que hacen o dejan de hacer los demás partidos. Cuando hablamos, contamos lo que creemos y lo que defendemos. Algunos no saben aún ni qué programa tienen y se tendrán que aclarar sobre dónde quieren estar. Nosotros, sin embargo, lo tenemos clarísimo.

«Sé muy bien lo que es el comunismo. Mi familia ha sufrido su persecución»

P.- Arquitecta de profesión. ¿Cómo y cuándo empezó a interesarle la política?

R.- Desde que empecé a poder hablar. En mi casa se hablaba muchísimo de política. Nosotros habíamos sufrido lo que es la persecución del comunismo. Por eso se exilió una parte de mi familia. Esa losa de totalitarismo y de lo que es tener que irte de tu país porque te persiguen por tus ideas marca muchísimo. Y vivir lejos del país donde has nacido, tener que salir porque sino vas a perder la vida, porque te van a fusilar, es algo que no solo te marca a ti, sino a todos los que están contigo. Ahora veo el comunismo en nuestro Gobierno. Y yo sé muy bien lo que es ese comunismo. Sé muy bien lo que es el totalitarismo. Ver cómo controlan los distintos estamentos del poder, las distintas instituciones, los medios de comunicación, el CNI… Todo para perpetuarse en el poder y hacer al individuo cada vez más dependiente del Estado. También hemos visto cómo esto sucede en Venezuela.

P.- En Madrid tiene varios frentes abiertos. La polémica por las presuntas irregularidades cometidas por usted durante su etapa como arquitecta, según la información de El País, la sigue comprometiendo.

R.- En El País tendrán que responder por la querella que les he interpuesto por manipular y por mentir. No me preocupa en absoluto este tema. Y me reafirmo. No he cometido ninguna irregularidad, todo el proceso es perfectamente legal. Los que tienen que estar preocupados son los que amenazan con querellas y luego no las ponen. De hecho, aún estoy esperando la de Arturo Valls. La realidad es que la izquierda se ha quedado sin ideas, y no le queda más remedio que atacar personalmente a sus adversarios políticos, porque ya no tienen nada que contar a sus votantes. Supongo que llegado el momento saldrán a hacer unas declaraciones para rectificar todo lo que dijeron.

P.- El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid espera sus alegaciones respecto a la presunta ilegalidad de los planos firmados por usted años antes de disponer del título académico, tras admitir a trámite el recurso del concejal de Más Madrid, José Manuel Calvo.

R.- Presentaré las alegaciones la próxima semana. Han presentado un recurso que me ha venido muy bien porque ahora les voy a contestar. Espero que cuando comprueben la realidad y vean que no existen irregularidades, Más Madrid haga una declaración pública rectificando. Lo que alega el señor Calvo, más siendo arquitecto, nos tiene que preocupar por el hecho de tener un concejal con esa falta de conocimiento. Los medios tendrán acceso a determinada documentación que yo voy a facilitar en los próximos días para que pregunten a la izquierda cómo se atreve a hacer determinadas afirmaciones con tan poco rigor. Como la izquierda no ha trabajado nunca ni considera que se pueda trabajar mientras uno está estudiando… . Yo trabajaba por las mañanas y estudiaba por la tarde, pero claro, de esto el señor Calvo, que no ha trabajado en su vida ni de arquitecto ni de nada, no entiende. Supongo que alguien se lo tendrá que explicar. Pero yo animo a todos los estudiantes a que trabajen mientras estudian. Porque así, cuando se incorporen al mundo laboral, sabrán a lo que se enfrentan.

Cuando Ayuso habla de inestabilidad política no sé si se refiere al Gobierno de Sánchez o a su relación con Aguado

P.- La Comunidad de Madrid ha prorrogado los Presupuestos por, en palabras de Isabel Díaz Ayuso, la inestabilidad política. Ahora que ya hay un Gobierno constituido, ¿han hablado ya con PP y Ciudadanos para negociar la aprobación de las cuentas?

R.- Cuando Ayuso habla de inestabilidad política no sé si se refiere al Gobierno de Sánchez o a su relación con el señor Aguado. No lo sé interpretar. Ya se sabía que venía un Ejecutivo socialista y deberíamos centrarnos en hacer políticas contrarias al socialismo que garanticen la prosperidad e incentiven la riqueza. ¿Ello qué supone? Bajar impuestos y reducir el gasto político. No podemos tener en la Comunidad de Madrid un Gobierno que, más que un Gobierno, parece una agencia de colocación. Hay que desmontar chiringuitos, eliminar subvenciones y reducir gasto para dedicarlo a dotar de recursos en la sanidad pública, la educación o la dependencia.

P.- Pero, ¿cuándo tiene previsto reunirse con Ayuso y Aguado?

R.- Yo ya he dicho que me parece mal prorrogar los Presupuestos. Es una práctica contraria a hacer política. Ahora hay una tendencia a hacerlo, y creo que sólo debería darse en casos muy excepcionales. La realidad es que nosotros ya hemos tendido la mano a Ayuso y Aguado, pero nadie nos ha respondido. Del señor Aguado no tengo noticias desde la investidura, y tampoco me he reunido nunca con él más allá de cuando nos conocimos, aunque entonces no me dio mucha opción a opinar. Con Ayuso tengo un trato cordial, pero no nos hemos sentado de verdad con un Excel delante para ponernos a filtrar aquellas partidas que sobran del Presupuesto y que podemos dedicar a otras cosas. La obligación de ambos es sacar las cuentas adelante y ponerse de acuerdo con aquellos que van a tener que votar sus Presupuestos. Hay que recordar que hoy son presidente y vicepresidenta de la Comunidad de Madrid gracias a los votos de Vox.

P.- ¿Cuál es su valoración de la gestión del Gobierno autonómico de Madrid de los últimos meses? ¿Se ha cumplido alguno de los compromisos que acordaron con PP y Ciudadanos para desbloquear la investidura en verano?

R.- No se puede valorar cuando no se han hecho muchas cosas. No quise acudir a la celebración de los 100 días porque me da pudor presumir de algo de lo que no puedo. Me gustaría avanzar en la política que hacemos en la Comunidad de Madrid y, dentro de un tiempo, celebrar y contar a los madrileños que hemos hecho grandes avances. De momento hay que trabajar más y celebrar menos.

Uno de los compromisos que teníamos era bajar impuestos con una reducción del gasto político. No puedes bajar sólo impuestos si vas a aumentar la deuda por otra parte. Si haces eso acabarás intervenido, igual que en la Junta de Andalucía. Y Vox quiere ser la garantía de que Sánchez no intervenga la Comunidad de Madrid. Por eso estaremos vigilantes para que no se haga una mala gestión económica. Nosotros estamos embridando el gasto político, quitando la grasa del sistema. Y eso es fundamental. Entiendo que los grandes partidos tengan resistencia a todo eso, porque han ido creando capas de administración, de burocracia y de puestos políticos que sólo generan gasto. Esos recursos salen de los bolsillos de cada autónomo, de cada pyme, que ven como la mitad de sus impuestos se va a financiar estructuras costosísimas.

P.- En Madrid sus 12 escaños son determinantes para sacar adelante los Presupuestos. ¿Qué condiciones van a poner?

R.- Las condiciones que pongamos se las contaremos primero a ellos en la negociación. Aunque no somos muy difíciles de adivinar. La política de Vox es muy clara. Garantizar la libertad de los padres en la educación así como políticas de protección de las familias y de la infancia estarán presentes. Es la mejor política para hacer frente a los enemigos de la libertad que tenemos en el Gobierno.

P.- Esta semana ha habido también polémica con unas declaraciones suyas sobre Telemadrid. En concreto, en una entrevista para Europa Press, llegó a afirmar que habría que subastarla. ¿Será una línea roja en la negociación?

R.- Sí claro. Lo que digo es que en todo ese presupuesto hay que ver aquellas partidas que quizá no se justifiquen. ¿76 millones de euros dedicados todos los años a Telemadrid? Habría que comprobar si realmente los madrileños quieren gastar ese dinero en esto o dedicarlo a otras cosas. Y si el rédito de audiencias justifican ese gasto, que sale del bolsillo de todos nosotros. Telemadrid tiene que garantizar además la neutralidad política y tiene que garantizar un buen trabajo de manera que demuestre que cada euro público se gasta de una manera eficiente. No solo legal. Entonces, si no somos capaces de construir ese modelo eficiente en el que los madrileños digan lo que quieren gastar, y ya te digo que 80 millones no van a querer, entonces sí habría que ir a una solución como podría ser una subasta, manteniendo los puestos de trabajo. Es una opción como otra cualquiera.

P.- Pero las polémicas les acompañan continuamente. Algunas de las más sonadas son las propuestas de repatriar a menores no acompañados o identificar a inmigrantes ilegales. ¿Cómo las justifican?

R.- Simplemente en base al cumplimiento de la Ley vigente, que no permite que haya alguien ilegal en España. El discurso de Vox es el de cumplir la Ley, y somos los únicos que la defendemos.

P.- También, cuando llegaron a la Asamblea de Madrid, propusieron derogar artículos de varias leyes, como el artículo 33 de la Ley de Identidad Sexual, que defiende que no exista «discriminación por motivo de identidad y/o expresión de género» a la hora de adoptar; o el artículo 12 de la Ley contra la LGTBIfobia, que recoge la necesidad de que los medios de comunicación den visibilidad al respeto de la diversidad sexual.

Imponer contenidos sobre ideología de género supone cercenar gravemente la libertad de los padres a que sus hijos sean educados según otros valores

R.- Defendemos derogar determinadas leyes que atacan gravemente la libertad. Fue el PP el que aprobó en Madrid una serie de normas que atentan contra la libertad de los padres, que está garantizada en el artículo 27 de la Constitución, y que defiende que las familias debemos decidir qué educación van a recibir nuestros hijos, como nosotros la queramos. Un padre debe tener la libertad para elegir, y lo que no puede ser es que por una ley del PP sobre ideología de género, en todos los colegios nos obliguen a elegir el mismo menú. En el público, en el privado y en el concertado. En todos dan unos contenidos de los que, por cierto, no informan a los padres previamente. Son contenidos que meten por la puerta de atrás y de los que los padres se enteran cuando el niño llega a casa y te dice que «hoy me han dicho que pruebe a cambiar mi identidad de género». Y eso, creo, que a los 8 o 9 años no es apropiado, los niños no tienen la madurez suficiente como para abordarlo. Además, supone un engaño, porque si hay padres que no quieren que su hijo reciba ese contenido piensa que tendrá que cambiar de colegio. Pero en todos los centros el PP impone lo mismo, entonces entedemos que se está cercenando gravemente la libertad de los padres a que sus hijos sean educados según sus valores.

Al final imponen la ideología de género, que se basa en una interpretación de que puedes cambiar e ir probando identidades obviando la ciencia y la sexualidad de la persona. Supone imponer un adoctrinamiento que, por cierto, viene de la izquierda y a la que el PP se entregó.

P.- ¿Adoctrinan a los niños en las escuelas?

R.- Sí. Y lo sorprendente no es que lo haga la izquierda. Lo que me sorprendió es que en la Comunidad de Madrid lo aprobase el PP y ahora le dé miedo derogar esas leyes. Les invito a unirse a los postulados de Vox. Que no tengan miedo a defender la libertad frente al totalitarismo y frente al adoctrinamiento de la ideología de género.

P.- ¿Debe tener prioridad en la adopción una pareja heterosexual a una homosexual?

R.- Los derechos son de las personas. En la Constitución pone que todos somos iguales, con independencia de nuestra raza, de nuestra religión y de nuestra orientación sexual. Y yo no hago distinciones. Lo que creo es que los organismos que deciden la capacidad de una persona para adoptar saben perfectamente los entornos en que los niños se desarrollan mejor. Y, ahora mismo, si hay unos baremos que priman a personas en un determinado entorno en base a criterios, como el hecho de haber educado a otros niños, pues debe primarse. Pero igual que ese criterio hay muchos más, como la estabilidad económica o que se pueda garantizar una educación. Cuando das un niño en adopción no puedes pensar en los derechos de quién lo quiere, sino que la prioridad deben ser los derechos que tiene ese niño a tener un padre y una madre.

Nos ponen etiquetas falsas porque nos tienen más miedo que a un ‘nublao’

P.- Desde que despegaron en el panorama nacional, organizaciones, colectivos sociales y partidos políticos han alertado de los peligros de la extrema derecha y de que darles cabida en las instituciones implicaba avalar el machismo o el racismo. ¿Qué opina?

R.- Que nos ponen etiquetas falsas todos los días porque nos tienen más miedo que a un ‘nublao’. Y cuanto más etiquetas nos ponen, más escaños ganamos. Los españoles no son tontos, ya se dan cuenta de que los partidos establecidos en la izquierda etiquetan por miedo a quienes les están comiendo el terreno. Pero no tiene remedio. Cuanto más nos insulten, más rápido llegaremos a los 100 escaños.

P.- ¿Considera incorrecta la afirmación de que la violencia de género es un problema en España?

R.– Creo en la violencia de género y no de género. La violencia contra cualquier persona. No hago distinciones entre personas, por ser hombre o mujer. Me duele lo mismo el asesinato de una mujer que el de un hombre. Y la de un niño que la de una niña. O la de un señor mayor. No entiendo que haya alguien en España que haga distinciones por el sexo por la orientación sexual cuando es víctima de un asesinato. Me parece inconstitucional. Todos somos iguales. Eres igual de víctima si eres mujer que si eres hombre.

Hay muchísimos asesinatos en el entorno doméstico, y de eso no hablamos. Hablamos demasiado poco de otros asesinatos. Eso no implica dejar de hablar de las mujeres asesinadas, sobre todo para demostrar el gran fracaso de nuestros políticos con la Ley de Violencia de Género. Los españoles lo ven cada vez que encienden el telediario. De PSOE, de PP y de todos los que han firmado el Pacto. Parece que lo que han firmado es un gran pacto por el silencio, para que los españoles no les digamos que deberían estar avergonzados por el gran fracaso de esa ley. No digo que sea fácil, pero deberían estar sentados en una mesa todos los días y hacer un esfuerzo por modificarla. Tener una ley fracasada y no modificarla es brutal para mi.

P.- Se ha cuestionado estos días la idoneidad de Irene Montero al frente de un ministerio por, entre otras cosas, ser la pareja sentimental del también recién elegido vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. ¿Qué opina usted?

R.- Lo que se cuestiona de Irene Montero es su falta de formación o de experiencia profesional. Puede ser que no tengas mucho de lo primero y haberlo compensado con lo segundo. Pero es llamativo que haya determinados perfiles, no solo en el Gobierno nacional, a los que les pides el Vilem y te digan… «¿qué es el Vilem?», porque no tienen ninguna experienca laboral destacable. La izquierda lo que tiene que hacer es mirarse a ellos mismos y ver que cuando llegan al poder, colocan a todos los que tienen a su alrededor, creando estructuras para recibir subvenciones públicas. Y si ha habido escándalos en partidos por tema de género ha sido también en los de la izquierda. Están trufados y luego critican a la derecha. La izquierda tiene que hacer un esfuerzo de pensar qué es lo que defienden ahora, porque se han quedado sin banderas. No tienen muchas ideas que contar a sus votantes, que cada vez son menos.

P.- ¿Cómo ha ido variando la carga de trabajo? ¿Se ve al frente de Vox en Madrid en el largo plazo?

R.- El aumento de trabajo viene aparejado con un aumento de personas que nos apoyan, que no solo nos dan su voto sino que también están dispuestos a trabajar por sus ideas. No somos uno de los grandes partidos donde la gente lleva desde los 17 años trabajando y no han hecho nada más a parte de la política. Y yo fuerza tengo, me sobra. Para dar y para repartir. Vox está empezando ahora su recorrido. Hay que hacer aún un trabajo grande de expansión para poder contar a todos los españoles lo que defendemos en directo, sin tanto riesgo a ser manipulados como antes. Algunos lo siguen haciendo, pero a veces conseguimos liberarnos de la censura.

P.- Comparte partido político con su marido. Padres de cuatro hijos. ¿Cómo lo hacen para organizarse en casa?

R.- Bueno, yo no me considero política. Soy arquitecta de realidades y de ideas políticas. Conseguimos compaginarlo como muchísimos matrimonios españoles. Nosotros somos unos privilegiados, nos podemos organizar, pero hay mucha gente que no tiene los recursos necesarios para hacerlo. Ahí es donde tenemos los políticos que hacer un esfuerzo, para motivar e incentivar a que se tengan más niños en España, facilitando el acceso a la vivienda, defender a la familia o premiar al que se lanza a ese viaje tan maravilloso. Necesitan la protección del Estado. Y la familia no es ni de derechas ni de izquierdas, sólo un ente fundamental para que España siga siendo España y no desaparezcan los españoles.


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