Política

La polémica por el cierre de los colegios exhibe descoordinación entre Moncloa y las autonomías

Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso. EP

En las últimas horas se han sucedido un goteo constante de medidas, planes de choque en el ámbito económico y social e iniciativas de contigencia del coronavirus, mientras el número de casos no para de crecer. Pero en medio de la jornada maratoniana de comparecencias, reuniones y comisiones que se vivió este jueves, quedó patente una realidad: la descoordinación entre las órdenes de Moncloa en general y del Ministerio de Sanidad en particular con el modo de proceder de las autonomías, ya esté un dirigente de PP o uno del PSOE al mando.

«La vía del éxito es la cooperación y la coordinación con las comunidades autónomas», rezaba Sánchez en su comparecencia en el Palacio de la Moncloa tras la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, en que se ha aprobado un nuevo paquete de medidas para frenar la emergencia sanitaria. Pero esa coordinación ha brillado más bien por su ausencia. El retrato general, al menos el registrado en las últimas horas, responde más a cada autonomía gestionando la guerra contra el coronavirus a su manera, con varios presidentes autonómicos dejando en evidencia la falta de comunicación entre administraciones para resolver una crisis sin precedentes.

El primer -y más polémico- exponente llegaba de la mano del barón socialista, Emiliano García Page. El presidente de Castilla La Mancha protagonizaba unas polémicas declaraciones tras la reunión de su equipo de seguimiento del coronavirus en las que rechazaba abiertamente la suspensión de la actividad educativa en la región, una medida que, a su juicio, era innecesaria porque «tan de riesgo es que los niños jueguen en un parque a que lo hagan en un recreo», al tiempo que acusaba a docentes y estudiantes de «querer 15 días de vacaciones». El último balance del jueves situaba en 115 los casos en Castilla-La Mancha, 44 más que el día anterior.

Poco después Sánchez comparecía en Moncloa y pedía expresamente a todas las comunidades autónomas, de las que dependen las competencias educativas, que decretasen la suspensión de la actividad educativa a todos los niveles, dejando en evidencia al barón socialista quien, minutos antes, había afeado al rector de la UCLM de «ir por libre» por haber decretado la suspensión de las clases a partir del próximo lunes 16 de marzo.

Page dejó en evidencia la gestión de Sánchez con el coronavirus: «Nos hemos enterado por los medios de comunicación»

De forma consecutiva, Page convocaba una segunda rueda de prensa para, básicamente, contradecir todo lo que había sostenido en la anterior y asumir las directrices marcadas desde el Ministerio de Sanidad, que recomendaban la suspensión escolar a partir de este mismo viernes, no sin antes dejar en evidencia la gestión de Pedro Sánchez. «Nos hemos enterado de la recomendación de la suspensión educativa por los medios de comunicación», afeaba. «Es evidente que esta decisión no ha sido consensuada con las comunidades autónomas», seguía, claramente molesto con la decisión.

De hecho, cuando era preguntado por los periodistas que hasta cuándo estarán cerradas las aulas, Page respondía con un nuevo ataque al presidente del Gobierno, y no precisamente velado. «Hasta que den una nueva rueda de prensa en Moncloa. ¿Se entiende?», respondía.

La descoordinación ha sido evidente también en Navarra, donde se cuentan 73 casos de coronavirus. En la mañana del jueves, la presidenta de la región, María Chivite descartaba de plano en una entrevista para un medio local el cierre de colegios porque «hasta ahora sabemos de dónde provienen los focos de contagio», una tesis que ha mantenido desde hace días, al defender que la situación en Navarra es «diferente» a la de otras regiones donde se ha procedido a paralizar la actividad educativa.

Se negaban en Navarra a acometer la recomendación -ya decretada en otras regiones con menos casos, como Galicia, aunque también en Madrid, País Vasco o La Rioja- pese a que otras entidades sí habían abordado medidas drásticas: a esa hora, el Osasuna había anunciado que jugaría sus dos próximos partidos a puerta cerrada.

Horas después, cambio de guion. Chivite decretaba el cierre obligatorio de todos los centros educativos y contradecía a su consejero de Educación, Carlos Gimeno, quien horas antes aseguraba que no estaba previsto.

La relación entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el equipo del presidente del Gobierno ha pasado por fricciones y un debate interno evidenciado tanto en público como en privado. El último choque vino a cuenta del rumor sobre el cierre de Madrid para contener la expansión del virus, en que Ayuso aseguraba que Sánchez barajaba tal posibilidad pero que, en todo caso, no se había informado a la región madrileña. «Ayer parecía que iba a ser así», apuntaba Ayuso este jueves para, posteriormente, ser desmentida directamente por Moncloa.

La tensión entre ambas administraciones ha empañado la unidad de acción de la que tanto el PP madrileño como el Ejecutivo han querido hacer gala. De hecho, desde las filas populares se ha afeado que el Gobierno «vaya por detrás de los acontecimientos» después de que la Comunidad de Madrid pidiese «durante dos semanas» medidas drásticas para contener la pandemia que, según afirman, fueron desoídas por el Ministerio de Sanidad hasta el pasado lunes, en que el equipo de Sánchez transigió finalmente con las iniciativas que quería acometer Isabel Díaz Ayuso.

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