“En la política europea he descubierto la política adulta que a mí me gusta”. Su misión en 2014 era organizar el grupo parlamentario del Partido Popular en el Parlamento de la UE, que tiene su sede en Bruselas y Estrasburgo. A los dos meses de su elección como europarlamentario, Esteban González Pons (Valencia, 1964) ya sabía que había encontrado su sitio, aunque reconoce que llegó por casualidad. “Me convertí al europeísmo como San Pablo. Cuando llegué no sabía mucho de política europea, pero cuando llegué a Bruselas, me caí del caballo y vi el cielo con la bandera de las estrellas”, reconoce entre risas.

Número dos del Partido Popular en las elecciones europeas que se celebran este 26 de mayo, este valenciano militante se ha establecido en Bruselas, la capital europea, para seguir adelante una segunda legislatura con la vista puesta en contener al nacionalismo y a los extremismos de izquierda y derecha, tan peligroso considera a Vox como a Podemos, así como en el futuro de Venezuela. “He llorado en Venezuela por la calle. He visto cosas terribles en mi vida pero nada como lo que allí sucede. Lo que está pasando allí es lo que nos podría pasar a nosotros”, señala con pasión por un país donde viven muchos españoles, y muchos europeos. Aún le da tiempo a relajarse viendo Juego de Tronos y a escribir una novela de amor. “Sentimental. Incansable”, se define en su perfil de Twitter. Y añade: “Un español”.

Pregunta.- Después de una amplia experiencia primero en la Comunidad Valenciana y luego en el Congreso en Madrid, ¿cómo se ve la política española desde Bruselas?

Respuesta.-  En España el debate político se ha convertido en un intercambio de tuits, insultos y descalificaciones. Hoy da la sensación de que hemos reabierto la brecha entre izquierda y derecha que se cerró en la transición y de que ya no hay puentes. El Congreso de los diputados es otro plató de televisión para tertulianos. La altura y la profundidad se han ido al garete. Soy partidario de la vieja política, en tanto que la vieja política prefería el consenso a la división.

P.- ¿Y en el nuevo Parlamento europeo será posible ese consenso? En el debate de los Spitzenkandidaten vimos cómo el socialista Frans Timmermans se mostraba partidario de una alianza que vaya «de Tsipras a Macron», antes que reeditar una gran coalición con el Partido Popular Europeo, que encabeza Manfred Weber.

R.- Los socialistas, Timmermans pero también Borrell, están jugando con la idea de excluir al PPE del Gobierno de Bruselas con una gran coalición que vaya desde Ciudadanos a Podemos. En España, Ciudadanos debería aclarar si están dispuestos a jugar ese papel de comodín de la extrema izquierda para justificar la exclusión de liberales y democristianos del gobierno europeo. Pero además habría que añadir que esa coalición de izquierdas contra el PPE es imposible porque sin el PPE no se va a sumar, no habrá escaños suficientes. Y sería contraproducente porque sumarse al populismo de extrema izquierda para eliminar al centroderecha es regalarle la mitad del Hemiciclo a la extrema derecha.

En las recientes elecciones españolas hemos visto un efecto perverso: el miedo a la extrema derecha, a Vox, ha creado el monstruo de la extrema izquierda, nos ha echado en manos de Podemos. No se puede repetir este juego a nivel europeo. Demonizar a democristianos y liberales no justifica que los socialistas se amparen en los ex comunistas y los populistas de extrema izquierda.

Plantearse cualquier gobierno en Europa que no pase por una ‘gran coalición’ de Partido Popular y socialistas es suicida para la UE»

P.- En Europa lo que estamos viviendo es el auge del nacionalpopulismo que encarna como nadie Matteo Salvini, líder de la Liga. El sábado pasado Salvini hizo de anfitrión de Marine Le Pen, Geert Wilders y otros nueve dirigentes de países de la UE que están contra la esencia del europeísmo. ¿Cree que esta demostración de fuerza que tuvo lugar en Milán se va a traducir en votos el 26-M?

R.- La foto del sábado da miedo. Les faltan las camisas pardas y el saludo romano. Y falta Vox pero se incorporará después del 26 de mayo. No creo que tengan votos suficientes como para devolver a Europa a la caverna del nacionalismo, pero sí tendrán votos suficientes para ser una fuerza a tener en cuenta en el próximo Parlamento Europeo. Por eso digo que plantearse cualquier gobierno en Europa que no pase por una coalición entre el Partido Popular y el Partido Socialista es suicida para la UE. El populismo de extrema derecha es tan peligroso como el de extrema izquierda. Tengo tanto miedo a los nuevos fascistas como a los nuevos comunistas.

Solo podemos salvar la Unión Europea, la democracia representativa y el Estado de derecho si los que creemos en ello, los moderados de centro, socialistas, liberales, conservadores y democristianos hacemos un frente a favor de Europa y de la democracia.

P.- Si hiciera un ejercicio de autocrítica, ¿en qué cree que se ha fallado en ese frente de centro, democristianos, socialistas y liberales, para que crezcan tanto los extremos, de izquierda y derecha?

R.- No es que se haya fallado en algo en concreto. Son un fenómeno de los tiempos. La globalización está haciendo que la clase media, y la gente de mi generación, los nacidos en los 50 y los 60, los baby boomers, tengamos mucho miedo a perder nuestro empleo, tengamos pánico al futuro, y hace que muchos jóvenes también sientan miedo a vivir peor que sus padres, o no encontrar empleo. El miedo es el padre de todos los nacionalismos y la madre del comunismo y del fascismo. Ese miedo que la globalización hace que sientan los ciudadanos es el nido del que nace el nuevo populismo europeo.

La única manera de derrotar al populismo es mantenernos firmes en nuestros valores democráticos»

No tenemos que preguntarnos qué hemos hecho mal para que haya populismo. Está en el poder en Rusia, en Turquía, o en Estados Unidos. Es el padre y la madre del Brexit. Es la segunda fuerza en Francia. En España si sumas la izquierda y la derecha representan una parte muy importante del Parlamento español. La pregunta sería qué vamos a hacer para derrotar el populismo. La única manera de poder derrotar al populismo es mantenernos firmes en nuestros valores democráticos. La única manera en que uno no derrota al populismo es imitándolo.

P.- ¿No han pecado muchos partidos conservadores en Europa de imitar al populismo?

R.- En Europa hay dos modelos con lo que respecta a mi partido: el alemán y el francés. Los alemanes se han mantenido firmes en sus principios y les va bien. Los franceses han imitado demasiado al Frente Nacional y no les va tan bien. Los socialistas griegos se han asimilado demasiado a Syriza y han desaparecido. Los socialistas italianos han desaparecido. Los socialistas portugueses se mantienen porque han sabido diferenciarse. Esto nos demuestra a democristianos, socialistas y liberales en Europa es que cuando te mantienes firme en tus principios y valores nadie puede sustituirte. Cuando dudas, acabas siendo sustituido.

P.- En el caso español, ¿hay que apartar a Vox o bien realizar una política similar a la que practica el PPE con el Fidesz húngaro? Ustedes en el PPE acogen al Fidesz que lidera el primer ministro húngaro, Viktor Orban, otro de los dirigentes ultranacionalistas europeos más pujantes. El Partido Popular español ha sido favorable a que siga Orban en el PPE.

R.- Los populares europeos tenemos con Orban un dilema. Algunos piensan que Orban no cabe en el PPE porque en realidad estaría más cerca de Salvini y del Partido Ley y Justicia (PiS) polaco. Otros pensamos que mientras siga siendo miembro del PPE, hay una esperanza de que rectifique. Si le expulsásamos del PPE, sumaríamos al primer ministro de Hungría, que gobierna con mayoría absoluta, al bloque de la extrema derecha. Mientras siga en el PPE, cabe la posibilidad de que no termine de marcharse a la extrema derecha. En todo caso hay que aclarar que no compartimos sus manifestaciones políticas y sus actitudes políticas tampoco. Algunos tenemos miedo de que expulsar a Orban suponga reforzar demasiado a la extrema derecha.

P.- ¿Ve más a Vox con los Conservadores y Reformistas o con el bloque de Salvini?

R.- Estoy acostumbrado a pelear en el Parlamento Europeo con la extrema derecha adulta, con Marine Le Pen, he tenido algunos debates con Farage, conozco bien a los italianos de Salvini, y a los nacionalistas flamencos que dan amparo a Puigdemont, los verdaderos sostenes de los independentistas catalanes en el Parlamento Europeo. Vista la cara de la extrema derecha con dientes, Vox me parece una extrema derecha en la cuna. Quizá he pecado de ingenuo pero he pensado que Vox se podía reconducir y acabar siendo un partido conservador y no de ultraderecha. Espero que sea así, aunque por las últimas pistas Vox va de camino de que le salgan garras y dientes y convertirse en un socio más de la multinacional soberanista europea.

Los independentistas saben que la victoria de los constitucionalistas en el debate en el Parlamento los liquidó como fuerza democrática ante la UE»

P.- Ha mencionado Cataluña. En la legislatura que ahora concluye el Parlamento Europeo ha desempeñado un papel crucial a la hora de parar los pies al independentismo catalán. Ahora los primeros espadas, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, optan a un escaño en Estrasburgo. ¿Qué estrategia se plantea para esta próxima legislatura?

R.-  En el Parlamento Europeo no había mayoría suficiente, más bien al contrario, para debatir sobre el conflicto catalán. El 1 de octubre por la noche (de 2017) me llamó el presidente Rajoy y me pidió que forzáramos un debate para que el Parlamento europeo se pronunciara. El debate sirvió para que la mayoría de los grupos de la Cámara y la Comisión dieran la razón a España. Si ese debate lo hubiéramos perdido, la historia del procés habría sido diferente. Los independentistas saben que el hecho de que los constitucionalistas ganáramos abrumadoramente aquel debate los ha liquidado como fuerza democrática ante la UE. Desde entonces el Parlamento Europeo no ha vuelto a debatir ninguna vez sobre la situación política en Cataluña.

Ha sido clave el papel que hemos desempeñado los eurodiputados para que el procés llegara políticamente muerto a la UE. Hay que agradecer que populares, Ciudadanos y socialistas hayamos sido una sola fuerza, y en la defensa de la unidad de España hayamos antepuesto siempre el interés nacional al de nuestros respectivos partidos políticos. Por eso los independentistas ahora están haciendo tanto esfuerzo de enviar a sus líderes más representativos al Parlamento Europeo porque saben que les esperamos los mismos que les hemos ganado todas las veces en el Parlamento Europeo los últimos cinco años.

P.- ¿Cree que Junqueras y Puigdemont van a llegar al Parlamento Europeo?

R.-  No. Los letrados del Parlamento Europeo han emitido un dictamen que dice que la inmunidad no se adquiere hasta que no empieza la legislatura, el 1 de julio, y para ser eurodiputado ha de cumplir los requisitos de la legislación española, de modo que han de pasar por Madrid a recoger su acta, y en ese caso Puigdemont sería detenido.

P.- ¿Por qué los partidos constitucionalistas españoles no han funcionado igual en Madrid que en Bruselas y Estrasburgo sobre Cataluña?

R.-  Porque la nueva política ha consistido en romper el consenso en que se basaba la vieja política. Ahora veo a Pedro Sánchez homenajear a Rubalcaba y me produce sonrojo. Representan dos Españas diferentes, mejor la de Rubalcaba que la de Sánchez.

P.- Resulta paradójico que sea en la Unión Europea donde se decida tanto sobre la política nacional y que los partidos políticos den tan poca prioridad a configurar unas listas con primeros espadas, o personas que se dediquen a hacer política europea. Las listas españolas son cementerios de elefantes, mientras que en Alemania los eurodiputados pasan en Bruselas y Estrasburgo décadas. ¿No menosprecian los partidos de esta forma la política europea?

R.- Los políticos españoles dejan de lado la política europea porque los políticos de varias generaciones no hablan inglés. No entienden nada de la política europea, que se hace en inglés. Alemania y Francia envían a políticos al Parlamento Europea y están allí 30 años. Así terminan siendo expertos en política europea y con una agenda de relaciones imbatible cuando se trata de defender los intereses de empresas, colectivos, ciudadanos o gobiernos de esos países. Nosotros enviamos políticos heridos o jubilados y los solemos enviar el menor tiempo posible, como si fueran convalecientes. Acaban teniendo pocos contactos y poca influencia.

Ahora el sistema español es tricameral: el Congreso es la cámara de segunda lectura del 80% de las normas que se tramitan»

Para ser presidente del Parlamento Europeo, de la Comisión, de un grupo parlamentario, no basta con que te apoye tu partido o tu país, tienes que tener muchos contactos. Soy partidario de que los políticos que vamos a Bruselas, nos quedemos en Bruselas. Ahora el sistema español ya no es bicameral, es tricameral. El Congreso de los Diputados es la cámara de segunda lectura de lo que decide el Parlamento Europeo en el 80% de las normas que se tramitan. Por eso es tan importante tener allí políticos experimentados y bien relacionados. De hecho, me he ido a vivir a Bruselas. No se puede hacer política en Bruselas sin vivir en Bruselas. Por eso dije que no quería ser candidato a la Alcaldía de Valencia por más que adore mi ciudad. Mi mejor manera de servir a España es seguir en la política europea.

P.- ¿Qué le diría a un votante español para que se incline por el PP antes que por otras opciones que también apuestan por “más Europa”?

R.- El partido político español es la vía por la que uno va a influir en Bruselas. Allí es muy importante que los partidos grandes sean fuertes porque son los que toman decisiones. Si vota uno a Ciudadanos, sabe que tendrá diputados en un grupo que no llega a los 100 eurodiputados. No serán muy relevantes. Si damos fuerza a los eurodiputados del grupo popular, los eurodiputados del PP pueden conseguir la presidencia del grupo parlamentario o la presidencia del Parlamento, alguien muy influyente, lo que es muy bueno para España. Votamos a quién queremos que represente a España fuera de España. El partido liberal no está seguro ni siquiera sobre quién quiere que les represente como candidato a la Comisión Europea. El presidente de la Comisión Europea, que sería el Spitzenkandidat del partido más votado, decide luego el reparto de carteras, aunque los comisarios los decide cada país.

P.- Pero el presidente francés no está muy de acuerdo con el sistema de los Spitzenkandidaten (cabezas de lista de los grupos políticos).

R.- Macron prefiere el sistema anterior en el que el presidente de la Comisión se elegía en una habitación oscura. Pero ya hemos dado el paso de elegir al presidente de la Comisión a escondidas o hacerlo con el voto de los europeos, por lo tanto si Manfred Weber es el candidato del partido más votado, debería ser el presidente de la Comisión Europea.

Es muy importante que en las máximas instituciones de la UE demos el peso y equilibremos la presencia de hombres y mujeres»

P.- ¿No es hora de que haya mujeres en los puestos de mayor relevancia de la UE? (Solo ha habido dos mujeres, Simone Veil y Nicole Fontaine, que han ocupado la presidencia del Parlamento Europeo y ninguna en la presidencia de la Comisión).

R.- Estoy de acuerdo. Es muy importante que en las máximas instituciones de la UE demos el paso y equilibremos la presencia de hombres y mujeres. Para ser feminista no hace falta ser mujer.

P.- Usted ha sido uno de los eurodiputados más activos en la defensa de la transición a la democracia en Venezuela. El Parlamento Europeo ha desempeñado un papel muy activo a favor del presidente encargado, Juan Guaidó, y ha ido más allá que la Alta Representante, Federica Mogherini. ¿Qué pasos ha de dar la UE ahora sobre Venezuela?

R.- El Parlamento Europeo ha tenido mucho protagonismo en la lucha por la libertad en Venezuela porque allí estábamos unos cuantos diputados, entre ellos Beatriz Becerra, que creíamos mucho en la libertad en Venezuela. Creo que les vamos a echar de menos la próxima legislatura. El Gobierno de España y el ministro Josep Borrell tienen demasiada debilidad por Maduro. Y un gobierno de España con Podemos en la vicepresidencia será medio chavista. España pesa mucho en las relaciones exteriores de la UE cuando se trata de Hispanoamérica. Los eurodiputados vamos a tener que redoblar nuestros esfuerzos para defender la libertad en Venezuela, en Cuba y en Nicaragua, teniendo en cuenta las ausencias, que los socialistas que no quieren que Maduro sea derrotado serán más, y que el gobierno de España no va a ayudarnos. El compromiso del PP con la libertad en América es inequívoco, perpetuo e irrenunciable.

El Gobierno de España y el ministro Josep Borrell tienen demasiada debilidad por Maduro»

P.- ¿Qué salida ve ahora porque la situación parece estancada?

R.- La última vez estuve en Cúcuta con Juan Guaidó, el presidente de Chile y de Colombia y llegamos a la conclusión de que solo la presión internacional puede derrotar a Maduro y ponerlo a disposición de la Corte Penal Internacional. Los chavistas, que son una parte importante del pueblo venezolano, deben estar presentes en la transición, pero no Maduro y los narcogenerales. La democracia venezolana no puede avanzar con Maduro. El régimen se tambaleó con la oleada de reconocimientos. Por cierto, el primero de ellos fue el del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, a nuestra instancia. Esa presión habría que redoblarla porque es la vía pacífica del cambio político en Venezuela. Pero es difícil si el gobierno de España, en el que puede que esté Podemos, no aprieta a la UE. La lucha por la libertad de Venezuela empieza en el Congreso de los diputados. Lo primero que haré en la próxima legislatura es volver a Venezuela y reunirme con la oposición y tener al tanto al pueblo español.