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El curso semipresencial divide a los padres: "La escuela lleva décadas siendo la guardería de la sociedad"

Es una solución que se plantea el Gobierno para los alumnos de ESO y Bachillerato; sin embargo, esta opción no serviría para los estudiantes más pequeños y, por lo tanto, más dependientes

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La crisis sanitaria obligó a los cerca de 8,2 millones de alumnos españoles a adaptarse desde marzo a la educación online, en unas condiciones a veces precarias por la falta de dispositivos electrónicos en las familias o por el desconocimiento de las técnicas informáticas entre los profesores. El regreso a las clases en septiembre, continúa sin rumbo ni directrices por parte del Gobierno central y de las administraciones autonómicas, que han emplazado su reunión a la última semana de agosto, algo que está llevando al hartazgo a algunas asociaciones, padres y sindicatos. CCOO, UGT, CGT y STEM convocaron ayer una huelga de profesorado en Madrid, alegando que no se han previsto «ni las medidas adecuadas ni el imprescindible incremento de recursos», por lo que «se pone en peligro» a la comunidad educativa y al conjunto de la sociedad madrileña.

Una de las soluciones que se presentan para evitar que todos los estudiantes se concentren en septiembre en las aulas es la puesta en marcha de la enseñanza semipresencial, al menos para los alumnos de mayor edad. El Gobierno parece contemplar esta modalidad para los cursos de 3º de ESO en adelante, puesto que se trata de adolescentes que «pueden quedarse en su casa solos, sin sus padres, y pueden recibir una parte de su formación de forma telemática», según explicaban este martes fuentes cercanas al Ministerio de Educación a La Información.

«Nosotros creemos que se puede implementar desde 1º de ESO», sostiene Juan Antonio Bravo Pulido, tesorero de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA). Este representante educativo tiene un hijo que va a entrar en Secundaria y considera que es «lo suficientemente responsable como para quedarse en casa solo y poder hacer sus deberes«. Sin embargo, matiza que este sistema «quizá no [sea bueno] para todos», por lo que «hay que ser flexible y permitir que haya alumnos que sí se puedan acoger al régimen semipresencial y otros que no».

Hay que ser flexible y permitir que haya alumnos que se puedan acoger al régimen semipresencial y otros que no»

Juan Antonio Bravo (APIA)

Con este tipo de organización, los estudiantes no universitarios más mayores acudirían a sus centros educativos en días alternos y harían sus tareas desde casa el resto de jornadas. «La enseñanza semipresencial es la única manera de garantizar las bajas ratios de alumnos en el aula» para que «se mantengan las distancias de seguridad de metro y medio», afirma Bravo Pulido, que recuerda que «así lo deben haber entendido» aquellas universidades que han decidido adoptar este régimen de estudios.

«Una de las peores cosas que tiene nuestra sociedad es que ha ido infantilizando a los adolescentes; hace 20, 30 o 40 años un adolescente de 12 años era ya prácticamente un hombre», expresa Bravo, aunque reconoce que existe un «problema de fondo muy antiguo» con la conciliación familiar. «La escuela lleva décadas siendo la guardería de la sociedad», asegura, por lo que «los padres que tienen que ir a trabajar no saben qué hacer con los niños».

Una de las peores cosas que tiene nuestra sociedad es que ha ido infantilizando a los adolescentes»

Juan Antonio Bravo (APIA)

No obstante, el representante de APIA admite que existen diferentes circunstancias entre los profesores, los alumnos y las familias, dado que «hay gente que es especialmente sensible a esta enfermedad». Defiende, a su vez, que sería «fundamental» la enseñanza a distancia «para todos aquellos casos en los que no es prudente que los alumnos o el profesorado se reincorpore a una clase». Ante el aumento progresivo de los casos de coronavirus en nuestro país, Bravo Pulido no ve conveniente que la totalidad de los alumnos regresen a las clases en septiembre, «puesto que estamos todavía en una crisis sanitaria que no se ha solucionado».

La situación cambia cuando se trata de niños de menor edad, como los de Primaria o Infantil, ya que dependen en mayor medida de la vigilancia y cuidado de unos padres que en muchas ocasiones trabajan y que, además, presentan muchos más problemas para concentrarse y seguir el temario desde las casas. Por el momento, no se ha planteado instalar la enseñanza semipresencial en estas etapas educativas, pero es algo que los padres no verían con buenos ojos: «Se abre la veda para todo y nos alarmamos un montón con la vuelta a los colegios«. Así lo expresa una sanitaria cuya hija estudia en un colegio de Labastida, una población alavesa de menos de 1.500 habitantes, en el que comparte clase con 15 compañeros.

«El problema está en los colegios que están súper masificados, pero se pueden habilitar zonas que en muchas escuelas están sin usar, como polideportivos o aulas de teatro. Se puede hacer, lo que pasa es que no queremos hacerlo», propone esta madre. En el centro de su hija ya han establecido un protocolo para evitar contagios: los niños que cogen el autobús entran antes que los que viven en el propio pueblo; se toma la temperatura a los estudiantes todos los días y se les obliga a lavarse con gel hidroalcohólico; tienen una «entrada abierta» hasta las 10 de la mañana para poder organizar al alumnado y podrán hacer uso del comedor. «A los padres hay que darles un servicio, porque estamos hablando de la educación de los adultos del día del mañana», reflexiona.

Se abre la veda para todo y nos alarmamos un montón con la vuelta a los colegios»

Madre de una niña de Primaria

«No estudian igual en casa que en el cole», prosigue, y añade que «lo que no me parece [lógico] es que durante el verano se haya hecho una vida ‘seminormal’ por toda España y, cuando llega la hora de ir al ‘cole’, nos echamos todos las manos a la cabeza», dice esta madre en una conversación con este periódico, que manifiesta que «se tienen que tomar las medidas, como si se entrase en un bar», porque se «mezcla más» en los establecimientos de hostelería y ocio que en las escuelas, dado que a estos últimos «van todos los días los mismos niños». «Defendemos la enseñanza presencial, porque es la única manera de garantizar la equidad del alumnado y la igualdad de oportunidades», señala la presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa), Leticia Cardenal, que evidencia que, «a partir de ahí, el resto son supuestos».

El presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Alfonso Aguiló, considera, en esta misma línea, que es «necesario que se retomen las clases presenciales a tiempo completo». «Lo necesitan los alumnos, sobre todo los que tienen más dificultades; lo necesitan las familias y lo necesita el conjunto del país», indica en una entrevista con Europa Press. «Pedimos, por favor, que la vuelta a las aulas sea una prioridad política y que haya una coordinación real entre el Ministerio y las comunidades», subraya para esta misma agencia la presidenta de la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (Canae), Andrea Henry.

Defendemos la enseñanza presencial, porque es la única manera de garantizar la equidad del alumnado y la igualdad de oportunidades»

Leticia Cardenal (Ceapa)

La madre, también sanitaria, de un niño logroñés que empieza el colegio este año evidencia que, en este caso, «no hay que estar encima de él para que haga una tarea, pero también influye». «Ahora los padres dependemos muchísimo de los abuelos, y los abuelos son población de riesgo» en esta pandemia, por lo que, si cerrasen los colegios o se instalase la enseñanza semipresencial, los padres trabajadores no podrían ir a sus empleados para cuidarlos o deberían optar por dejarlos en «una ludoteca», donde el problema es similar. Sea como fuere, la mayor perjudicada sería la misma: la conciliación familiar.

«Yo no soy profesora y, al final, todos han tenido un bajón [educativo] muy significativo, porque en casa se cansan mucho, se distraen mucho más y los padres no tenemos la misma paciencia, porque tenemos que trabajar», confiesa la madre de la alumna de Primaria de Labastida.

«No sé hasta qué punto se reduciría el nivel de contagios», opina la madre del niño de Logroño, porque habría que aplicar limitaciones en todos los ámbitos «y en todas las cosas que no estamos haciendo». «Limitar a los niños que acudan al colegio, cuando yo puedo ir a una terraza de un bar a sentarme y hay 20 personas, no tiene mucho sentido», concluye. Esta madre se llegó a plantear retrasar la entrada de su hijo en el colegio para el año que viene, pero llegó a la conclusión de que, «si no lo llevas, no se va a desarrollar, no va a tener amigos y va a ser el niño que vaya atrasado con respecto» al resto de compañeros.

Limitar a los niños que acudan al colegio, cuando yo puedo ir a una terraza de un bar a sentarme y hay 20 personas, no tiene mucho sentido»

Madre de un niño de Infantil

Desde Ceapa, han remitido un escrito al Ministerio de Sanidad para solicitar su reactivación del Consejo de Familias, integrado por representantes de la Administración General del Estado y del movimiento asociativo estatal, con el objetivo de asegurar una vuelta segura a las aulas en septiembre. El Consejo de Familias, que depende «del Ministerio de Sanidad», como recuerda para El Independiente Leticia Cardenal, «lleva muchísimos años sin convocarse».

Considera que «es normal» que se convoque la mesa de Educación a finales de agosto, porque «con los datos que tengamos en esa fecha sobre la mano veremos si pueden empezar o no los centros a funcionar». «En una situación como la que estamos viviendo, lo lógico es que se tomen medidas casi a diario», agrega, para luego continuar diciendo que «es verdad que como familias nos gustaría que esta situación estuviese más clara para poder organizarnos, pero es lógico».

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