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'Canción del Sur', el éxito de los años 40 que Disney no quiere que conozcas

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'Canción del Sur', el éxito de los años 40 que Disney no quiere que conozcas

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Resumen:

La plataforma de streaming HBO Max ha retirado de su catálogo en Estados Unidos la película Lo que el viento se llevó, después de que la cinta de 1939 haya sido acusada durante años de ofrecer una visión idealizada de la esclavitud y perpetuar estereotipos racistas. Las mismas acusaciones recaen sobre El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, película muda de 1915.

Asimismo, en medio de la ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policial en Estados Unidos, y que se ha extendido por muchos países del mundo, el canal de televisión Paramount Network ha confirmado que no emitirá más entregas de su programa de telerrealidad policial Cops, espacio criticado por la veneración al trabajo de los policías y la estereotipación de los criminales. Además, la propia HBO anunció hace poco que eliminaría de Looney Tunes las escenas con armas.

Estos ejemplos no son los únicos sobre los que ha caído la acusación de racismo más o menos explícito. Ninguna supera a Canción del Sur (1946), ideada por Walt Disney tras toparse en la década de 1930 con las historias del Tío Remus que había escrito Joel Chandler Harris, un hombre que a sus 16 años comenzó a trabajar en el periódico The Country Man. Posteriormente, Joel Chandler Harris recaló en una plantación de esclavos negros con los que mantuvo una estrecha relación y, de cuyas historias, escribió varios libros «que eran en realidad metáforas no poco agresivas sobre la esclavitud y el sueño soterrado de la libertad», cuenta Alberto Corona en su La Otra Disney: Volumen 1 (1946-1967).

Ya en el momento en que estas publicaciones vieron la luz, entre 1881 y 1904, el autor fue criticado por beneficiarse y apropiarse de las penurias por las que estaba pasando gran parte de la población estadounidense. Sin embargo, un Walt Disney que se emocionó al redescubrir las historias que tanto había disfrutado de niño, se reunió con la familia Harris y compró los derechos por 10.000 dólares, una cifra que dista muchísimo de la millonada que iba a recaudar la película que tenía en mente.

Alberto Corona critica en su libro que «los problemas derivados del proceso no debían observarse bajo el prisma de la mala fe, sino desde la ignorancia y el atolondramiento». Y es que, Walt Disney «era un señor blanco de Chicago que se había criado en una granja y había trabajado repartiendo periódicos hasta de pronto dar el salto al negocio de la animación. ¿Qué podía saber él de sensibilidades raciales?».

Pese a que el creador de la compañía del ratón se salió con la suya y no solo siguió adelante con Canción del Sur, sino que la estrenó en 1946, parte de la crítica no recibió con buenos ojos el racismo que entrañaba. Algunos de ellos asemejaron al protagonista de la cinta, el Tío Remus, a la figura del Tío Tom, asimilada en la cultura popular a los negros que se muestran muy serviciales o poco reivindicativos. En Canción del Sur se presenta a un hombre negro que aparentemente parece feliz con su condición de esclavo, lo que se ha criticado posteriormente como un supuesto invento de los ciudadanos blancos estadounidenses para lavar su conciencia.

En el momento, sin embargo, el actor que encarnaba al Tío Remus, James Baskett, recibió incluso un Oscar honorífico en 1948 por su papel en la película y se convirtió así en el primer hombre afroamericano en conseguir este galardón.

Canción del Sur cuenta con otros elementos en los que ya incidió la crítica de la época. Un ejemplo de ello es el tar baby que define Alberto Corona en su publicación: «Se trata de un muñeco de brea que aparece en una de las historias que cuenta Remus y que constituye una estrategia de tantas con las que el Hermano Blas y el Hermano Zorro pretenden atrapar al Hermano Rabito. Según el Urban Dictionary, tar baby es un sinónimo de nigger«.

Y es que el origen de esta especie de juguete viene de un cuento para niños que afirma que la piel oscura tiene relación con la ignorancia de los esclavos, puesto que los niños negros eran bautizados en alquitrán, lo que los convirtió en «oscuros y tontos». Aun así, Walt Disney salió airoso puesto que la combinación de animales con adultos en su polémica película la hacía menos seria.

«La película es racista por la pobre representación de sus personajes negros, sus estereotipos degradantes y la glorificación que hace de la esclavitud, al presentarlos dóciles, serviles, entonando melodías cuando van y vienen del trabajo, únicamente presentes para servir a los caprichos de los blancos, y no insatisfechos con sus circunstancias abominables», señala Corona.

Pese a todo, la película fue un éxito en su estreno y en sus cuatro posteriores reestrenos, lo que no provocó que las voces disidentes disminuyeran, sino todo lo contrario. De hecho, como respuesta a estas quejas, Walt Disney intentó maquillar su Canción del Sur eliminando la escena del muñeco de brea.

Inevitablemente, el mensaje del largometraje caló en las mentes del público, que, en algunos casos, creció con las reposiciones que hacían en televisión. La inoculación de las ideas que entraña Canción del Sur se convirtió en un arma de doble filo cuando Disney comenzó a borrar el rastro de la misma al darse cuenta de sus implicaciones.

En la actualidad no hay forma de conseguir Canción del Sur dentro de Estados Unidos. Su último reestreno se produjo en 1986 y desde entonces la cinta no se ha editado en ningún tipo de formato doméstico. Disney la ha excluido de su catálogo, no la menciona entre sus obras ni se emite por televisión.

Siempre que alguien ha preguntado si es posible la reedición, la respuesta es similar: «No hay intención de reeditarla por considerarse una película anticuada y, en ciertas partes, ofensiva», dijo Bob Iger, CEO de Disney desde hace veinte años.

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