Un nazareno de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de los Reyes, espera a la salida del paso el pasado 14 de abril en Córdoba. EFE

Salud | Vida Sana

El virus que impide la penitencia

Los actos multitudinarios de Semana Santa penden de un hilo por la incidencia del Covid-19 en España. Las diócesis de Alicante, Ceuta, Valladolid y Mérida-Badajoz han sido las primeras en suspender las procesiones y es posible que en las próximas semanas se sumen las del resto del país ante el estado de alarma decretado este viernes por el Gobierno

«A día de hoy no podemos decir si se va a suspender o no». La alcaldesa de San Vicente de la Sonsierra, Isabel Bañares Ortún, ejemplifica la incertidumbre generalizada de las autoridades locales y eclesiásticas de cara a la celebración de la Semana Santa.

En este pequeño municipio de La Rioja cercano a Haro se celebran cada año los picaos, una procesión en la que los disciplinantes se autoflagelan golpeándose con una madeja sobre la espalda descubierta. Este acto es el evento que más turistas atrae a esta localidad riojana. Aunque este año se celebrase, «la afluencia sería menor por miedo al coronavirus», afirma la alcaldesa.

Procesión de los Picaos de San Vicente de la Sonsierra, a 10 kilómetros de Haro, La Rioja. EUROPA PRESS

El Covid-19 está afectando incluso a lo sagrado. Las cofradías preparan durante todo el año unas procesiones de Semana Santa que ahora podrían no celebrarse y estas posibles cancelaciones, sin duda, afectarán a la economía de ciudades como Sevilla, Valladolid, Zamora o Madrid.

Como no ocurra un milagro, está todo muy negro»

Hermandad Jesús »El Pobre» y Dulce Nombre, de Madrid

«Entendemos que la cosa va a ir a peor y a los que más nos duele es a nosotros», afirma la presidenta de la Cofradía Vírgen de la Esperanza de Zamora, María José Herrero. Asegura que se están «descolocados por completo» y que sienten «decepción y tristeza» ante la inesperada situación que están viviendo. «Como no ocurra un milagro, está todo muy negro», se lamenta Francisco Ruiz Rodríguez, hermano mayor de Jesús »El Pobre» y Dulce Nombre, de Madrid, después de conocer que Pedro Sánchez había decretado horas antes el estado de alarma.

Pocos se aventuran a declarar de manera casi unilateral su retirada de los actos de Semana Santa para evitar la expansión del coronavirus en concentraciones multitudinarias. Cinco cofradías de Zamora -la de la Virgen de la Esperanza, la de Jesús Nazareno, la de la Santísima Resurrección, la del Santo Entierro y la de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén- paralizaron esta misma semana sus ceremonias de Cuaresma.

También en Sevilla están acusando la incidencia del Covid-19. Este jueves, el Consejo de Cofradías determinó que no se celebrará el Pregón, uno de los momentos por excelencia de la Cuaresma, que iba a tener lugar el 29 de marzo en el Teatro de la Maestranza.

Jesús del Gran Poder a su por paso por la Campana, en Sevilla. EUROPA PRESS

Todo va sobre la marcha. En el momento en el que se anuncien normas, las seguiremos todos»

Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla

Por su parte, las diócesis de Alicante, Ceuta, Valladolid y Mérida-Badajoz han sido las primeras en suspender las procesiones de Semana Santa. «Todo va sobre la marcha y sigue su curso. En el momento en el que se anuncien normas, las seguiremos todos», señala a El Independiente una fuente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, que matiza que «si se celebra, se celebra con todas las consecuencias, aunque se tomen medidas higiénicas«. Este mismo sábado, el Consejo de Hermandades, el Arzobispado de Sevilla y el Ayuntamiento de la ciudad, siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, han decidido suspender también las procesiones.

El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, dio un paso adelante el jueves y aconsejó al Gobierno central y a la Conferencia Episcopal que suspendiesen las distintas ceremonias religiosas durante Semana Santa con el fin de contener la pandemia. «Somos conscientes de que se trata de medidas duras y desagradables», reconoció Igea, que además recordó que lo verdaderamente importante «es la salud y la vida de las personas, y de esa responsabilidad no se va a abdicar».

Sería la primera Semana Santa en la que no se celebran procesiones desde los años finales de la Segunda República, cuando los actos de Pascua se celebraban en su mayoría a puerta cerrada. Sin embargo, «la Semana Santa es inamovible y se va a celebrar sí o sí», dice el alcalde de la Cofradía de las Siete Palabras de Valladolid, Juan Pablo Ruiz, que mantiene que «nadie podrá decir que esa semana se cambie», más allá de lo que pueda ocurrir con los actos públicos.

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