España

Una nueva destitución tras quitarle portavocías

Vox ahonda en la crisis con Ortega Smith y le quita su puesto en la Diputación Permanente del Congreso

Se extienden las dudas de si seguirá dentro del Grupo de Vox una vez el Comité de Garantías ratifique su relevo en Cibeles y su suspensión de militancia

El diputado de Vox en el Congreso, Javier Ortega Smith, en el pasillo de salida del hemiciclo
El diputado de Vox en el Congreso, Javier Ortega Smith, en el pasillo de salida del hemiciclo | EFE/ Fernando Villar

Nuevo episodio en la guerra interna entre Vox y su exdirigente y exsecretario general, Javier Ortega Smith. Según adelantó Europa Press este martes, el grupo parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados decidió sacar al parlamentario por Madrid de la Diputación Permanente y relevarlo por el diputado Carlos Hernández Quero. Hace dos semanas, Ortega, que también lidera a Vox a nivel municipal en Madrid, se plantó contra el criterio de la dirección nacional de su partido: el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Vox le ordenó a mediados de febrero dar un paso al lado y ceder la portavocía municipal en el Palacio de Cibeles a la concejal Arantxa Cabello. Ortega se negó y dio pie a su suspensión cautelar de militancia en el partido.

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Esa suspensión se ha extendido ya a Carla Toscano, la adjunta a Ortega, y al afiliado número uno del partido, Ignacio Ansaldo, ambos socios del madrileño frente a Cabello y Fernando Martínez, que siguen fieles a Bambú. En medio de esa beligerancia y del proceso abierto por el Comité de Garantías de Vox a instancia del recurso de Ortega -se prevé que tarde un mes en arrojar luz sobre el asunto-, Vox toma la decisión de apartarlo de otra de las competencias que ostentaba el diputado en el Congreso. Fuentes municipales del partido prevén que si Ortega hace uso de su mayoría dentro del grupo para atrincherarse y quitar el control a Bambú, el CEN acabará expulsándolo del grupo parlamentario del Congreso y obligando a Ortega o bien a dimitir y ceder su escaño, o a ir al Grupo Mixto. Es cuestión de tiempo, se cree.

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De momento, Ortega duda de ello y espera a que el Comité de Garantías se pronuncie a su favor. Algo complicado, dada la claridad de los estatutos que determinan que el CEN puede elegir y quitar cargos. Hay posibilidad de dos recursos aún, uno de reposición y otro de alzada. Hay que mencionar que la Diputación Permanente es el único organismo parlamentario que sigue activo una vez se convocan elecciones generales o terminan los ciclos de sesiones. Sirve para tomar decisiones de urgencia si las Cortes Generales están disueltas.

De la portavocía adjunta a la expulsión del CEN

Socio número 006 de Vox, Ortega es uno de los fundadores del partido que aún siguen en activo dentro de la organización tras la marcha de figuras como Iván Espinosa de los Monteros o su esposa y expresidenta de Vox Madrid, Rocío Monasterio. Llegó a ostentar primero la secretaría general del partido, teniendo el poder orgánico en su mano, y la vicepresidencia segunda, de modo simbólico.

En los últimos cuatro meses y medio, como cascada, se han sucedido los relevos de Ortega en sus principales competencias. Principalmente, por desavenencias con las directrices marcadas por el presidente de Vox, Santiago Abascal. La relación entre ambos pasó de ser de amistad estrecha a algo tensa, según fuentes nacionales del partido, durante y después de la pandemia del coronavirus. Primero Ortega pasó de segundo de Abascal en las listas al Congreso por Madrid en 2019 al cuarto puesto en 2023. Meses después, Ortega sondeó internamente el hipotético apoyo para presentarse a la presidencia del partido en las primerias de enero de 2024. No llegó a formalizar su candidatura.

Con una guerra interna abierta, Abascal le integró como vocal en su nueva dirección y se aplacó temporalmente la rivalidad. La marcha de figuras como Espinosa en agosto de 2023 o el giro ideológico de la organización venía generando discrepancias en Ortega. Ya en 2025, los aranceles de Trump a la UE o la posición de algunos socios del partido respecto a Ucrania y la proximidad a Putin le llevó a quejarse públicamente en entrevistas o comparecencias. La marcha de Juan García-Gallardo le hizo denunciar falta de democracia interna en Vox. Y la gota que colmó el vaso para Abascal es que acudiese a la tribuna de asistentes en el desfile del 12-O y a la presentación de Atenea, el think tank de Espinosa, cuando decretó lo contrario.

La reacción del partido no tardó en llegar. A principios de noviembre Vox quitó la portavocía adjunta a Ortega y se la dio a Quero. En diciembre, a las puertas de las vacaciones de Navidad, se le expulsó de la dirección y se dio entrada a una de las figuras de confianza de Ignacio Garriga en el Parlament: Júlia Calvet. En enero, como adelantó igualmente Europa Press, el grupo retiró a Ortega la portavocía en la comisión de Interior y Justicia del Congreso. Se le inscribió en la de Presupuestos, sin actividad por la ausencia de proyectos de PGE durante años. En el inicio del nuevo ciclo de sesiones, para escenificar más ese conflicto, se acordó que Ortega cediese su escaño y pasase a ubicarse en el llamado 'gallinero', arriba del todo y entre columnas, donde comparte hueco junto al militar retirado Alberto Asarta.

Preguntada este martes en rueda de prensas parlamentaria, la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, no quiso posicionarse al respecto de este asunto ni del futuro de Ortega en el Congreso. Lo único garantizado es que al convocarse elecciones perderá su escaño y, como vienen adelantando fuentes próximas a Ortega, no repetirá como candidato a Madrid ni al Congreso. Simplemente Millán apuntó que la decisión del Comité deberá ser acatada por todos.

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