El mayor rival de Pixar, probablemente el estudio de cine de animación más reconocido a nivel mundial, siempre será Pixar. Su película número treinta, Hoppers, llega este viernes 6 de marzo a las salas de cine bajo la idea, más o menos compartida, de que tiempos pasados fueron mejores. La competencia, como DreamWorks, también hace bien su trabajo. De hecho, esta Hoppers, de imposible traducción literal al español (¿Tolvas?), se asemeja a la también estadounidense Robot salvaje. O incluso a la letona Flow, que ganó el Oscar a mejor película de animación hace un año.

PUBLICIDAD

En Hoppers, la nueva película de Pixar, el conflicto dramático es la construcción de una carretera de circunvalación y, por tanto, la desaparición de la fauna y flora de la zona. Su protagonista humana y adolescente se pondrá el mundo por montera para precisamente salvarlo. Hay, por supuesto, un componente sentimental, familiar, en su arraigo a ese trocito de tierra: era allí donde se relajaba su abuela (como la abuela de Coco o la abuela de Encanto). Digamos que el 'malo' de la película, en principio, es el alcalde. Ha querido el tiempo que Hoppers coincida en cartelera con el documental de José Luis Guerín, Historias del buen valle...

PUBLICIDAD

Segundas y terceras partes fueron buenas

Chascarrillos aparte, no hay manera de competir internamente con títulos catedralicios como Toy Story, Monstruos S.A., Buscando a Nemo y Los increíbles. Todas ellas, con la familia como pegamento, han tenido durante estas tres décadas y tendrán próximamente esquejes en forma de precuela y, sobre todo, de secuela. Y a la tercera no va la vencida. He ahí Toy Story 5, para el 19 de junio de 2026; o Los increíbles 3, para 2028.

A Disney, propietaria de Pixar, le va bien con las segundas partes y las versiones de clásicos en carne y hueso (Mulán, La sirenita); la última ha sido Zootopia, otra alegoría animal sobre la gentrificación y 'el diferente', cuya continuación casi una década después de la primera ha gustado, y mucho, a crítica y público. A Del revés 2 le fue también de maravilla en la taquilla.

De Onward a Hoppers

Sin embargo, en la confusión irremediable entre Disney y Pixar, quién hace qué, da la sensación de que el estudio tras Coco, Del revés (Inside Out), Up, WALL-E y Ratatouille vive de las rentas. Hoppers, cuyo director Daniel Chong hizo Somos osos, la serie y la película; es la demostración de que Pixar no tiene película mala, pero que cada vez cuesta más producir una gran película de Pixar, una joya de la animación que arrebate a pequeños y mayores. O sea, que puedan verla una y otra vez.

Tras Los increíbles 2 y Toy Story 4 en 2018 y 2019 respectivamente, Pixar se despidió de la vieja normalidad con Onward, una cinta correcta sobre un elfo adolescente que, junto a su hermano mayor, resucita momentáneamente a su padre, al que nunca conoció. La cosa, argumentalmente, se tuerce desde el principio. Onward era un cuento ambientado en un mundo mágico, pero la acción transcurría en 2020, con una advertencia sobre la tecnología y sus males. Lo mejor de aquel Pixar 'menor' era el universo que se iba desplegando a medida que avanzaba la acción; una atención al detalle de la que Hoppers también puede presumir.

La pandemia, sin embargo, 'enterró' en el catálogo de la recién inaugurada Disney+ nuevas y fantásticas producciones como Soul (no era el momento de ponerse filosóficos sobre la muerte y el más allá), Luca (un clásico instantáneo sobre la amistad y 'el diferente') y Red, una trilogía que junto a Raya y el ultimo dragón, esta sí de Disney, merecía haber pasado por salas de cine (lo hizo tiempo después).

La escala Pixar

¿Dónde queda entonces Hoppers en la escala Pixar? De no ser por un tercer acto más propio del cine de superhéroes, de Marvel, algo que ya pasaba factura a Onward; Hoppers estaría en lo alto de la tabla. Quizás se encuentre entre la infravalorada Elemental (comedia romántica sobre, otra vez, 'el otro', el migrante; en este caso, la población 'fuego') y Elio. Puede que Hoppers no sea tan emotiva y emocionante como otras películas de Pixar, pero sí es una de sus cintas más desternillantes.