El pasado martes, en los pasillos del Senado, muchas señorías se tomaban selfies. El ambiente apuntaba no tanto a la despedida previa a las vacaciones de verano como a la sensación de que la legislatura tiene los meses contados. Se da por descontado que a mediados de septiembre se reanudará el nuevo curso parlamentario, pero durará "lo justo para que Pedro Sánchez presente Presupuestos del Estado, se los rechacen y convoque elecciones generales a celebrar en febrero o marzo", según el cálculo de la dirigencia popular.

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Los parlamentarios se despiden así con el runrun electoral, del que se hizo eco ese mismo día el secretario general del Grupo Popular en el Senado y miembro del comité de dirección popular, Javier Arenas. El más veterano de los políticos aún en primera fila señaló, -a iniciativa propia en una reunión con los senadores previa al pleno- que lo que se dirime en las próximas generales es "si se habla de 'tú' o de 'usted'" a los posibles socios, en referencia al próximo escenario postelectoral. Porque si bien dan por hecho el triunfo del centro-derecha, el reparto de fuerzas entre el PP y Vox va a ser determinante para su modelo de relaciones.

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El grado de dependencia de Abascal marca la posibilidad de un gobierno monocolor

Es decir, si el grado de necesidad de Santiago Abascal es muy grande, no caben los tuteos y habrá que echar mano, simbólicamente, del respetuoso 'usted'. También se estrecharían los márgenes para intentar un gobierno monocolor, aunque Alberto Núñez Feijóo ya ha admitido la posibilidad de una coalición con Vox. Pero tras las palabras de Arenas se escondía una evidencia demoscópica, según los datos internos manejados en el cuartel general del PP de la calle Génova, concretamente en la vicesecretaría de Análisis Electoral.

Y es que después de cierta desaceleración del PP, "se detecta un crecimiento sutil y constante en los últimos meses", señalan fuentes populares a El Independiente. Nada espectacular, pero sí perseverante. El PP cerró el año con una media de 142 escaños -según los sondeos publicados entonces por distintos medios- frente a los 59 de Vox. Un total de 201 asientos en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo. En las encuestas de abril y mayo la media ya era de 145 diputados para Feijóo con una horquilla a la baja para Santiago Abascal, que en su tramo inferior le situaba en 55 escaños.

Confían los populares en ir arañando diputado a diptutado

Confían los populares en ir arañando diputado a diptutado de aquí a la cita ante las urnas para acabar en un rango "de entre 150 y 155 parlamentarios". Una mejora reseñable desde los 137 conseguidos el 23-J, insuficiente para no necesitar de apoyos externos, pero quizá sí para reivindicar un gobierno con un único mando, el de Feijóo, a fin de cuentas, su 'plan a' si la aritmética le es favorable.

No es lo mismo, aseveran los populares, necesitar treinta escaños para armar una mayoría absoluta de 176 escaños, que veinte, teniendo en cuenta que en esa ecuación también entrarían UPN y Coalición Canaria, actualmente con un diputado cada uno. Del mismo modo que en Andalucía Vox "no puede estrangular a Juanma Moreno exigiendo entrar en el Ejecutivo autonómico", consideran que superar la barrera de los 150 escaños podría librarles del yugo de la ultaderecha en el Consejo de Ministros.

Ahora se trata de rentabilizar todo lo posible la situación revertiendo el trasvase de voto a Vox

Los últimos meses de crónica política judicializada han demostrado "que a la izquierda en general y a Pedro Sánchez, en particular no les va a ir mejor dentro de unos meses que ahora". Son tantas las causas abiertas en la Audiencia Nacional, sin descartar que llegue el suplicatorio del jefe del Ejecutivo al Congreso, "que ahora se trata de rentabilizar todo lo posible la situación revertiendo el trasvase de voto a Vox". Dan por descartado que los ultras puedan superar el 20 por ciento del voto. Muy al contrario, sus datos, aseguran las fuentes consultadas, apuntan a "cierto retroceso" del que se beneficia el PP.

La estrategia obliga a no dar "ningún paso en falso" para un partido al que las campañas electorales se les suele hacer muy largas y cometen errores no forzados. Tampoco se puede dar por aparcado definitivamente el debate en torno a la posibilidad de la presentación de una moción de censura, aunque la sensación de 'fin de ciclo' puede acabar enterrando definitivamente un asunto que tanto incomoda a la planta séptima de Génova.

Los grupos que sustentan a Sánchez dan por finiquitada la legislatura

Estamos, pues, en lo que pueden considerarse los 'meses basura' de la legislatura y no porque lo digan el PP o Vox, sino porque ese fue el mensaje unánime de todos los Grupos Parlamentarios el pasado miércoles. La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, prefirió ser más sutil y hablar del "último largo de piscina". Según los populares, "siendo muy importante la petición del Congreso de que Sánchez se someta a una cuestión de confianza, mucho más lo es que la Cámara que le eligió le pida que dimita. Eso no tiene ningún precedente". De hecho, el presidente del Gobierno se enfrentó 'cuerpo a cuerpo' con todos sus socios, salvo con Bildu, otra vez el más leal y acrítico de todos.

Al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, le reprochó su supuesta "superioridad moral" y cuestionó que hablara en nombre los votantes independentistas republicanos. A la de Junts, Miriam Nogueras, que se dejara de "subterfugios" si quiere apoyar una moción de censura de la mano de Feijóo y Abascal. A la líder de Podemos, Ione Belarra, la despachó con un despectivo "para usted la perra gorda". Y a los del PNV les insinuó que los socialistas vascos no andan muy contentos "con el desenvolvimiento del gobierno" autonómico, donde tienen firmado un ejecutivo de coalición. Hasta se enfadó con sus socios de Sumar, por parecer "que son los únicos que gobiernan".

Consolidar el crecimiento

El objetivo de los populares es consolidar ese crecimiento hasta volver a dar cifras por encima de los 150 escaños. Con muchos menos, incluso perdiendo las elecciones, ha gobernado Pedro Sánchez. También gobernó Mariano Rajoy tras las elecciones de 2016 con 137, eso sí, hasta que lo descabalgó de Moncloa una moción de censura encabezada por Sánchez en nombre de la limpieza, la honestidad y la transparencia.