Monumentos, yacimientos arqueológicos o vestigios de civilizaciones perdidas. El patrimonio cultural es una parte fundamental del legado que reciben las sociedades de sus antepasados. Por ello, esa memoria transmitida de generación en generación adquiere también una enorme carga política para las comunidades que se consideran herederas de esos bienes. Y, así, se acaba convirtiendo en campo de batalla.
Esta semana, un comité de la Unesco se reúne en Busán (Corea del Sur) para decidir qué nuevos emplazamientos entrarán a formar parte de su listado de Patrimonio de la Humanidad. Un ranking en el que todos los países desean colar sus monumentos, ya que la etiqueta "patrimonio de la Unesco" convierte a estos lugares en atracciones turísticas. Pero los miembros del comité anunciarán también las incorporaciones a un registro no tan prestigioso.
A lo largo de estos días, la Unesco irá desvelando qué monumentos pasan a formar parte de su lista de "Patrimonio en Peligro", en la que el organismo de la ONU alerta sobre aquellos lugares que enfrentan amenazas graves e inminentes para su conservación. Ante la naturaleza de la clasificación, la posibilidad de que sean incluidos varios emplazamientos directamente relacionados con conflictos que Israel tiene abiertos no ha gustado nada al Gobierno de Benjamín Netanyahu.
En concreto, la perspectiva de que un castillo templario en el sur del Líbano y un yacimiento arqueológico en Cisjordania se sumen al listado de patrimonio amenazado ha enfurecido al Ejecutivo israelí. Según las autoridades hebreas, esta "manipulación cínica del patrimonio cultural y la completa traición a la integridad profesional" amenazan con destruir la credibilidad del comité de la Unesco.
Una fortaleza templaria, símbolo de la guerra en el Líbano
La lista de "Patrimonio en Peligro" está conformada por lugares culturales o naturales comprometidos por conflictos armados, el deterioro del medio ambiente o el abandono. En el caso del castillo templario de Beaufort, la amenaza viene por la guerra entre Israel y la milicia chií Hizbulá en el sur del Líbano.
De época medieval, los cristianos y musulmanes pelearon por la estratégica fortaleza durante la época de las Cruzadas, hasta que Beaufort fue vendido a la Orden de los Caballeros Templarios en 1260. Pero a los pocos años, las tropas islámicas recuperaron el castillo. Aunque parecía que las luchas por el baluarte eran una anécdota del pasado, a finales de mayo el Ejército israelí se apoderó de Beaufort, en la que fue su mayor incursión en territorio libanés desde hacía décadas.

Con la bandera israelí ondeando sobre los restos de sus almenaras, Beaufort marca desde hace meses la frontera de la "línea amarilla", la zona bajo control del Ejército hebrero en el sur del Líbano. En declaraciones a un grupo de periodistas durante una visita a la fortaleza a mediados de este mes, un alto mando militar aseguró que su captura era "fundamental" para la defensa del norte de Israel, según recoge The Times of Israel.
Las autoridades israelíes denuncian que Hizbulá ha "profanado" sistemáticamente el histórico bastión, convirtiéndolo en un enclave militar. Entre sus acusaciones, figuran el lanzamiento de cientos de cohetes contra población civil desde la fortaleza y la construcción de "una masiva red de túneles del terror" bajo el yacimiento.
En el momento de la captura por parte del Ejército israelí, la Unesco ya expresó su preocupación por sus ataques en las inmediaciones de la fortaleza. Ahora que el castillo puede ser reconocido oficialmente como patrimonio en peligro, las autoridades israelíes estallan: "El silencio ante la profanación sistemática de Beaufort por parte de Hizbulá, mientras señala las operaciones defensivas de Israel, es una abdicación moral".
Sebastia, yacimiento palestino o cuna de Israel
Otro de los lugares nominados que ha provocado el enfado israelí es el yacimiento de Sebastia, un poblado palestino situado en el norte de la Cisjordania ocupada. Además de los vestigios de las civilizaciones que se asentaron en la zona desde hace miles de años, alberga una mezquita construida sobre los restos de una catedral erigida donde una vez estuvo enterrado San Juan Bautista.
Palestina inscribió el sitio arqueológico en la lista tentativa del Patrimonio Mundial en 2012. Aunque hasta ahora la Unesco no había dado el paso de incluirla en su listado oficial, las excavaciones iniciadas el año pasado por las autoridades hebreas para crear un parque arqueológico solo accesible para ciudadanos israelíes han hecho que los responsables del organismo de la ONU se replanteen su categorización como patrimonio en peligro.

Las acciones del Ministerio de Patrimonio de Israel reflejan la importancia de este lugar en el conflicto árabe-israelí. Según la arqueología hebrea, Sebastia es la antigua Samaria, capital histórica y bíblica del antiguo Reino de Israel. Aun así, cuando arrancaron las nuevas excavaciones, la Unesco recordó que toda intervención en la zona debe ajustarse al derecho internacional y contar con el consenso de "todas las partes involucradas".
Tras conocerse las intenciones de la Unesco, el Gobierno israelí las ha valorado como "una herramienta política para borrar la profunda y bien documentada historia judía y cristiana del lugar". Así, ha añadido que la verdadera amenaza para Sebastia es el "historial de negligencia" de la Autoridad Palestina, a la que acusa de permitir que las ruinas "sufran un vandalismo, robo y profanación desenfrenados".
Tiro, oficialmente patrimonio en peligro
Con todo esto, Israel no se ha pronunciado por la única declaración oficial de patrimonio en peligro de los últimos días: la ciudad libanesa de Tiro. De fundación fenicia, esta urbe milenaria conserva importantes restos arqueológicos que datan principalmente de la época romana. Inscrita desde hace décadas como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, Tiro ha sido objeto de una intensa ofensiva israelí desde el inicio de la guerra con el Líbano a finales de febrero.
En mayo, la Unesco mostró su preocupación por el estado de conservación de la ciudad, "a la luz de los recientes y alarmantes acontecimientos que pueden exponer el sitio a mayores daños y a un posible saqueo". Parte de los vestigios romanos de Tiro se han visto dañados bajo el fuego israelí, por lo que el organismo de la ONU ha advertido sobre estos daños en una de las mayores atracciones turísticas del país.
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