«Lo mejor que puedo decir de mi protagonista de hoy es que, a pesar de ser político, es ‘un tío normal’. Y es que, como el propio César Zafra reconoce, veníamos de una época en la que los representantes públicos parece que tenían que ser diferentes al resto de los mortales. Con él ocurre todo lo contrario; no solo da gusto entrevistarle e intercambiar opiniones políticas, sino que el entrevistador adivina que Zafra pertenece, justamente, a ese pequeño grupo de políticos con los que te encantaría irte a cenar o a tomar una cerveza.

Dotado de un extraordinario sentido común, una de las cualidades que más llaman la atención de él a primera vista, otra de las cualidades que pueden y deben ensalzarse de este abogado madrileño, aunque nacido en Salamanca, es que es un ‘currante’ nato. Ya en la pasada legislatura se hizo célebre por su encendida defensa de la limpieza en la vida pública madrileña y sus rotundas y valientes denuncias de los casos de corrupción que enfangaron los años de gobierno de Esperanza Aguirre.

A sus 36 años, Zafra reconoce que adora la política y el parlamentarismo, pero que para él es una estación de paso, aunque mantiene la sana ambición de asumir cada vez mayores responsabilidades desde un gobierno que le permita contribuir a mejorar la vida de sus conciudadanos. Buen conversador y excelente creador de equipos, Zafra —mano derecha del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado— tiene claro que lo mejor que se puede destacar de un político es su sentido de la responsabilidad, la prudencia y el valor. Son cualidades que atribuye a su ‘jefe’ pero que yo, que soy quien estoy llamado hoy a evaluarle, no dudo en atribuirle también a él.

Pregunta.- ¿Cómo marchan las cosas en el seno del gobierno de coalición de la Comunidad de Madrid? ¿Cómo está la relación entre la presidenta, Isabel Díaz-Ayuso, y sus consejeros y el vicepresidente Aguado y los suyos?

Respuesta.- La relación es buena y siempre ha sido buena. Otra cosa es estar de acuerdo en todo. Nosotros, desde Ciudadanos, hemos hecho un ejercicio de práctica política distinta, no solo en Madrid sino en toda España. Ya lo hicimos durante la legislatura pasada siendo un partido que apoyaba al gobierno sin estar en él, desde la oposición. En esta nos ha tocado formar parte de un gobierno de coalición. Entendemos que lo positivo y lo responsable es manifestar que no estás de acuerdo en algunas cosas. Es necesario, expresándolo con respeto, pero diciendo: ‘Esto se podría hacer de otra forma’. Al final, obviamente, quien decide es la presidenta, pero trabajando siempre con un objetivo común porque eso es lo importante y lo que mantiene un gobierno unido, el tener objetivos comunes.

El PSOE ha usado a Ciudadanos en la negociación de los PGE para justificarse con su electorado»

P.- Usted, señor Zafra, es portavoz de Ciudadanos en la Asamblea y a mí me gustaría saber cuáles considera que son sus cualidades, por qué le han elegido a usted para esta responsabilidad.

R.- Durante la legislatura pasada fui portavoz adjunto y a mí siempre me ha gustado mucho el parlamentarismo. Entendí que era una buena oportunidad y que podía hacerlo bien. Me gusta trabajar en equipo con nuestros diputados con los que conformamos un grupo espectacular. Creí que era un reto que podía afrontar: el hecho de comunicar todas nuestras iniciativas y poder ser ese puente entre el gobierno y el parlamento, además de con la oposición con la que intento tener muy buena relación. Uno de nuestros trabajos, el de los portavoces, es precisamente tender puentes y no romperlos nunca. Hoy parece que en política se gana más rompiendo puentes, cuando es al revés. Si tienes buena relación y eres capaz de hablar de forma responsable y educada consigues mucho más que insultando al de enfrente.

P.- Durante esta última semana, en el Congreso, se ha escenificado el fin de la esperanza respecto al apoyo de Ciudadanos a los Presupuestos Generales del Estado. ¿Cómo ha vivido esta situación tan complicada? Se lo digo porque, aunque creo que estos Presupuestos saldrán adelante, parece que no lo será con el concurso de los partidos que muchos ciudadanos desearían…

R.- Me he quedado estupefacto. Nunca pensé que el PSOE cruzaría líneas que todos pensamos que no se pueden cruzar. Entiendo que, para los socialistas, el independentismo siempre ha sido una especie de placer culpable del que, por un lado, dicen que no les gusta pero con el que, por otro, acaban siempre. Nunca pensamos que Sánchez llegaría tan lejos y aceptaría el apoyo del señor Rufián, o los votos de Bildu, ni que llegaríamos a escuchar a la señora Lastra diciendo que la opinión de los ‘viejos’, como Felipe González u otros, no importa ni es vinculante. Pensamos que alguien acabaría imponiendo cordura y diciendo que con Bildu no, pero una vez más, la realidad es que el señor Sánchez se ha salido con la suya y en la suya nosotros no estaremos bajo ningún concepto. No ya por política sino por una cuestión personal. ¿Qué país vamos a construir con personas que dicen desde el minuto uno, además orgullosos, que vienen a destruir nuestro país? Hemos hecho el difícil esfuerzo —y nos hemos dejado bastantes pelos por el camino— de convencer al PSOE de que había otra opción.

P.- ¿Les ha usado el PSOE durante estas semanas de baile con ‘dos novias’? ¿Se han sentido utilizados?

R.- Creo que en algún momento su intención sí era usarnos y justificarse ante su propio electorado. Al final, vivimos un momento en política donde todos buscan una excusa para no hacer lo que tienen que hacer que es negociar, parlamentar y convencer al contrario, que de eso va la política, aunque ahora vivamos en un mundo donde nadie haga eso. Pero me ha preocupado desde el principio que nadie en el PSOE fuera capaz de alzar la voz, pero alzarla bien, no poniendo tres tuits como algunos presidentes. No puede quedar ahí.

P.- En el PSOE muchos han ido más allá de un tuit; ha habido presidentes autonómicos que se han mostrado claramente en contra del pacto con Bildu.

R.- Sí, pero al final el PSOE siempre se escuda en eso. Vemos presidentes de comunidades que dicen estar en contra o no aceptar, pero se quedan ahí. Y vamos viendo con el paso del tiempo como el señor Sánchez va cogiendo un camino absolutamente espeluznante. Parece que ya normalizamos que el señor Iglesias esté como vicepresidente y eso es terrible con las intenciones y con los equipos y los compañeros que tiene. Pues eso lo hemos puesto ya en segunda fila viendo como Rufián es un socio preferente, a Bildu se le acepta como un partido más, que no lo es, y todo esto hace con que ya no valga con decir que no se está de acuerdo. Tienen que hacer algo. 

P.- Yo, que vengo de un país en el que no hay cordones sanitarios, podría decir, o cualquiera, que estos cordones también deben ser para Vox. ¿Estamos en un país en el que podamos permitirnos cordones sanitarios para gobernar? Porque el PSOE también podría decir que no tenían, a nivel nacional, otra opción distinta a la que tienen. Al igual que ustedes también podrían afirmar que no tenían otra opción, en algunas comunidades, que apoyarse en Vox. Cierto es que la formación del señor Abascal no forma parte de ningún gobierno, pero su apoyo es tan nuclear como si lo estuvieran, por ejemplo, en Madrid.

Al PSOE parece que les da pereza sentarse a negociar con nadie que no sea independentista»

R.- Sí, pero es que eso es clave. Nosotros dijimos en Madrid y en el resto de España que no íbamos a gobernar con Vox. Entendimos siempre muy bien esa diferencia porque siempre hemos entendido que no somos partidarios de populistas en el gobierno. Los populistas, de un signo o de otro, piensan de forma muy parecida y tienen ideas muy similares. Y eso va en contra de nuestros valores, de los que el principal es la libertad. El populismo siempre te va a imponer su visión de sociedad, de familia, de lo que hay que hacer; nosotros defendemos la libertad de construir un país donde cada uno sea libre de elegir y se permita a las personas ser mayores de edad. Ellos quieren controlar qué está bien o mal, cómo tienes o no que vestir, adónde tienes o no que ir; nosotros queremos que la gente pueda decidir libremente. Y para ello hay que crear gobiernos en los que todos crean que la libertad es lo principal, no algo secundario.

P.- Se están negociando los PGE y todo parece indicar que saldrán adelante antes de fin de año, pero hablemos también de su ámbito, señor Zafra: ¿Afectará el enfado entre Pablo Casado y Santiago Abascal a los Presupuestos de la Comunidad de Madrid?

R.- Debemos ser optimistas. Sacar adelante esos Presupuestos es indispensable. No hay otra opción. Dependemos de otros partidos, claro está, ya sea Vox o el PSOE a quienes he tendido la mano desde hace meses, aunque parece que les da pereza sentarse a negociar con nadie que no sea independentista. Una pena. Pero los madrileños necesitan esos Presupuestos y la Comunidad de Madrid necesita esa herramienta para poder trabajar. Espero que haya una negociación útil y que a Vox no le ocurra como en el Congreso, donde ni están ni se les espera ni presentan enmiendas, sino que prefieren que trabajen los demás. Espero en cualquier caso que se abra esa negociación cuanto antes y con objetivos claros. Es muy difícil discutir con alguien que siempre está enfadado y sin objetivos. Oímos a Vox siempre, por ejemplo, hablar de los ‘chiringuitos’. ¿Qué ‘chiringuitos’? ¿Se refieren a Cáritas o a qué?  Todo esto hace que no sea una negociación seria sino populista, de mensajes comunicativos, pero no de sentarnos para decidir si hay que bajar más impuestos o invertir más en estas u otras partidas.

P.- Temen que sea tan solo puro marketing…

R.- Claro. Pero no estamos en ese momento. De las decisiones que tomemos dependerá que Madrid se recupere en ‘L’ o en ‘V’.

P.- ¿Cuáles son los ejes principales?

R.- Hay que reforzar la sanidad. Hay que agradecer a los médicos y sanitarios su trabajo durante estos meses, pero no solo con palabras sino con mejores condiciones. Y hay que invertir de forma muy inteligente en economía y en empleo. Todo lo ocurrido ha cambiado nuestro modelo productivo y ha hecho posible que nos demos cuenta de que tenemos ciertos déficits a la hora de tener una comunidad competitiva en ciertos puntos; que dependemos demasiado del turismo y la hostelería y hay que ayudar a todos los que trabajaban en estos sectores porque se han visto muy afectados o incluso han desaparecido. A través de políticas de empleo hay que ayudarles a que se reconstruyan y a darles herramientas para que puedan reciclarse, aunque esto requiera años, pero nos hará más competitivos. No es el momento del marketing sino de gestionar. 

Tras algunos meses negros en Madrid por la pandemia, el único camino es la prudencia»

P.- Con unas ratios, algo por encima de los 200 contagios, no puede decirse que nuestra situación sea extraordinaria o muy buena, aunque la de Madrid sea una de las comunidades con unos porcentajes más bajos. Son datos que dan cuenta de una buena gestión. Hágame un balance.

R.- Tuvimos un verano muy malo. Nos relajamos. En agosto estábamos por debajo de 25 pero en el mes de septiembre llegamos a los 800. Tras todo lo vivido en Madrid, con algunos meses negros, nos hemos dado cuenta de que ser prudentes no es una opción, sino que es el único camino. Era difícil volver a decirle a la gente: ‘Vamos a tener que hacer toques de queda, a volver a controlar mucho más, a hacer más tests, a ser más responsables…’ Esto costaba porque todo el mundo prefería volver a vivir en esa nueva normalidad del ‘ya hemos salido’. Fuimos muy pesados también con la necesidad de las mascarillas, de las PCR que en Barajas que llevábamos pidiendo… ¡desde julio! y solo se han puesto en marcha ahora. Nos dimos cuenta de que todo lo que íbamos pidiendo, primero se nos negaba y a las dos semanas se hacía. Ojalá lo hubiéramos podido hacer en septiembre.

P.- Parece alucinante que les tildaran de ‘pesados’ por proponer unas medidas que son de puro sentido común.

R.- Sí, pero hay partidos que cuando propones algo, sea lo que sea, directamente te dicen que no: ‘Si lo propone Ciudadanos está mal, no se puede hacer…’. Pero preferimos que nos llamen pesados antes que perder empleos o renunciar a salvar vidas. 

P.- Sin embargo, durante meses, sí que es cierto que, de cara a los ciudadanos, las fricciones entre el gobierno de la Comunidad de Madrid y el gobierno central han parecido una pura batalla de marketing, de titulares, que culminó en aquella famosa ‘cumbre de las 24 banderas’. Y no cesa porque ahora estamos otra vez con diferencias entre el plan de vacunación, las medidas de cara a la Navidad… ¿Es usted partidario de una homogeneización de las medidas? 

R.- Es que es la única opción. Todos debemos contar con protocolos. Luego podrá haber algunas comunidades que, dependiendo de su situación sanitaria o su zona geográfica, puedan tenerlos más duros o menos. El problema es que no ha habido coordinación. El Ministerio de Sanidad comenzó a echar balones fuera indicando que cada uno hiciera lo que tuviera que hacer, pero es que la función de este Ministerio, que tiene delegadas las competencias salvo precisamente las que tienen que ver con tiempos de pandemia. Y, repito, por ejemplo, con las PCR de Barajas, nos repetían cuando las pedíamos que no se podían hacer. Nosotros conseguimos sentar al ministro en el ‘grupo Covid’ para implementar la coordinación porque nos dimos cuenta de que, muchas veces, el problema era de guerra comunicativa, pero eso no pude ser cuando tienes ciudadanos que se están muriendo todos los días y empleos que se están destruyendo todos los días. ¡Sacar un titular está bien, pero estamos para gobernar, para evitar que muera gente! No podemos seguir haciendo la misma política que hacíamos hace dos años y quien la haga merece ser fulminado de la actividad pública. Este es el momento por el cual las sociedades deben medir que sus sistemas y sus políticos funcionan.

P.- Sin embargo, ahora que el Ministerio quiere tener un plan de vacunas centralizado, parece que algunas comunidades no lo quieren, entre ellas la de Madrid.

R.- Entiendo que muchas veces, el gobierno central cuando ve un problema te pide que lo soluciones tú y cuando empieza a ver resultados dice que se encarga él. Pues oiga, no, vamos a coordinarnos. Infraestructuras tenemos, cómo podemos hacerlo mejor, qué zonas son más complejas y cuáles menos. Pero te encuentras en muchas ocasiones ante esto con el ‘no, porque no’. Y una pandemia no tiene ideología.

P.- Ojalá no haya guerras con las campañas de vacunación.

R.- Será difícil porque va a ser claramente uno de los asuntos más complicados porque nos vamos a tener que enfrentar a la libertad de que mucha gente no va a querer vacunarse. Y en una comunidad como la de Madrid, con seis millones y medio de personas, eso plantea un escenario complejo.

El último recurso que deberíamos utilizar es el de cambiar la ley para obligar a vacunarse»

P.- ¿Sería partidario de la obligatoriedad de la vacuna? ¿Habría que cambiar la ley en este sentido?

R.- Es el último recurso que deberíamos utilizar. Deberíamos convencer a la gente de que debería vacunarse, no solo por egoísmo sino por el bien de toda la sociedad. Hoy tenemos vacunas gracias a que en diversos momentos de la historia otros han puesto el brazo y han dicho: ‘Vamos a hacerlo por el bien de todos’. A nosotros hoy nos ha tocado, en esta generación, hacer eso. Tenemos además que destruir todo ese ‘universo fake‘ que se ha creado en torno al coronavirus y empezar a debatir. Es muy grave que vivamos en una sociedad en la que se empiecen a utilizar mentiras que no se limitan al ‘este ha dicho o no ha dicho’ sino a cosas más graves.

P.- Según el CIS, los votantes de Vox son los más reacios a vacunarse, con porcentajes de más de un sesenta por ciento.

R.- Una comunidad como Madrid en la que se vacune la mitad de la población y la otra mitad no lo haga será muy complicada de gestionar. Además, repito, es muy preocupante el fenómeno de las fake news. No podemos tener una sociedad en la que una parte de la gente se alimente solo a base de mentiras.

P.- Pero esto de las mentiras no es un fenómeno exclusivamente nuestro; fíjese en Bolsonaro, Trump o Johnson, por citar solo algunos ejemplos de líderes que luego han tenido que recular.

R.- Es que el mantra del populismo llega hasta dónde llega.

Cataluña ha sido el ejemplo de que cuando aprietas a los ciudadanos, pero no inviertes en lo que debes, pasas de ser un motor económico a no serlo»

P.- Hablemos de armonización fiscal, señor Zafra. Es otra de las últimas polémicas que tenemos abiertas. Los nacionalistas y los secesionistas catalanes hablan ya de ‘secesionismo’ fiscal, de ‘dumping fiscal’ y dicen, abiertamente, que Madrid es una ‘comunidad de ricos’. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha respondido que será la «peor pesadilla» de quienes pretendan hacer calar estas ideas. Lo cierto es que en Madrid se quedan solo 19.000 millones de euros aportados a la caja común, sobre un total de 85.000.

R.- Se han cargado su comunidad y ahora quieren ir a por la siguiente. Cataluña ha sido el ejemplo de que cuando aprietas a los ciudadanos, pero no inviertes en lo que debes, pasas de ser un motor económico a no serlo. En este último año, con la pandemia, han recalado en Madrid 400 empresas catalanas porque aquí se trabaja mejor y no tenemos una obsesión por echar a la gente. Madrid, bien al contrario, es una comunidad abierta en la que queremos que todo el mundo invierta y que todos prosperen. Cuando ves que el ‘leit motiv’ del señor Rufián para apoyar los presupuestos no es que se lleven más a su comunidad, sino que otras como la nuestra no tengan más, algo muy español, por cierto, pues ocurren estas cosas. Vivimos en un sistema asimétrico, lógico en casos como el de Canarias, pero nadie habla del cupo vasco, por ejemplo. Tampoco de que Cataluña tiene privilegios que no tenemos en la Comunidad de Madrid. Ingresamos más de 80.000, cierto, pero es que 68.000 se van al fondo de cohesión.

Nosotros repartimos y contribuimos y estos señores lo único que quieren es exportar su modelo de fracaso para que no se vea que ellos han fracasado. Como buenos populistas buscan un culpable, ahora nos ha tocado a nosotros, porque no quieren que se hable de ellos. Nos toca armonizar el sistema fiscal a la baja porque sabemos que funciona. Que Sánchez acepte esos mantras, siendo madrileño, y transija con apretar al que va bien y favorecer al que lo hace mal da idea de que este es un país de locos. 

P.- Sánchez piensa igual que algunos presidentes del PP: que Madrid es poco solidaria.

R.- ¿Cómo vamos a ser poco solidarios si damos 68.000 millones?

P.- ¿Miente el presidente entonces?

R.- El presidente del Gobierno de mi país, el de todos, tiene una costumbre un tanto peculiar de decir lo que conviene en cada momento y a la semana siguiente lo contrario. Ahí está su enorme hemeroteca de contradicciones. El señor Rufián, Bildu y Podemos son muy amigos de romper lo que funciona y dejar lo que no funciona porque su modelo es un país en el que a todos nos vaya mal y se reparta la pobreza por igual porque eso es el comunismo: la mayor miseria que hemos visto en la historia. Espero que se respete la independencia que tenemos que tener todos y si no es así, que no se respete la de ninguno. 

P.- ¿Llegarían ustedes a acuerdos con otras comunidades para que la armonización fiscal fuera a la baja eliminando además impuestos como sucesiones o el de patrimonio?

R.- Si acudimos al ejemplo europeo, efectivamente, impuestos como el de patrimonio no existen en ningún país. Si queremos una armonización fiscal deberá ser a la baja porque si no, no tiene sentido. ¿Armonización pero que el País Vasco mantenga sus privilegios, basados en criterios políticos y no económicos? No. 

P.- ¿Hay que reformar la Constitución? En España, a diferencia de otros países, la Carta Magna parece inamovible. 

R.- Como decía Reverte el otro día en un tuit, ¿quién va a ser el que cambie esto? ¿Echenique, Pedro Sánchez…? Se antoja peligroso porque si todos fuéramos como debemos, llegar a un acuerdo para tocar lo que, obviamente hay que tocar, se podría hablar de ello. Pero en este momento político, hablar de algunos temas es peligroso, teniendo en cuenta el ambiente que hay, insisto. ¿Los votos de Bildu van a ser claves también para que la Constitución vaya por un camino o por otro? Da miedo. Si el abanico constitucionalista de siempre, PSOE, PP, Ciudadanos, no somos capaces de llegar acuerdos sobre una reforma educativa como Dios manda, o sobre una reforma en condiciones del CGPJ, ¿cómo vamos a reformar la Constitución?

La televisión pública catalana es una vergüenza. Está dirigida para apoyar a un sector de la sociedad y mofarse del otro»

P.- Hemos asistido a un renacimiento de Telemadrid, con unos resultados de audiencia espectaculares. ¿Qué papel debe jugar la TV pública?

R.- Telemadrid para mí es algo muy especial. Cuando llegamos a la Asamblea una de las primeras cosas que hicimos fue cambiar la Ley de RTVM porque lo que había no era lo adecuado. Construimos un sistema en el que, no solo el parlamento decidiera qué tenía que ser Telemadrid sino también las asociaciones profesionales pudiesen decidir las personas que están allí, que no dependiese todo solo de los políticos de turno. Se hizo una ley compleja y nueva, en función de la cual nosotros ya no mandábamos. Dejamos Telemadrid en manos de la sociedad y eso creó dudas y reticencias entre los partidos que llevaban mucho tiempo gobernando como el PP.  Yo trabajé en aquella ponencia y en aquella ley junto con Díaz Ayuso y estoy orgulloso del trabajo que se hace en Telemadrid, de cómo se le ha dado la vuelta a la tortilla, de que ya no se ponga esta cadena y uno diga: ‘¿Qué es esto?’ A veces era casi grosero. Telemadrid se ha convertido en un referente y hace programas muy buenos que ayudan a la sociedad. Es indispensable tener televisiones públicas que sean independientes. Lo que está ocurriendo en TVE es absolutamente vergonzoso. Allí me gustaría que ahora levantasen la voz como lo hacían cuando gobernaba otro partido, debo decirlo. Cuando gobernaba el PP eran muy valientes y ahora que gobiernan otros se están haciendo las mismas cosas, o peores y hay que levantar fuerte la voz. Tener televisiones públicas como Telemadrid, con información veraz y objetiva, es algo que no valoramos lo suficiente en un momento como el que estamos. Que haya gente que se alimenta de información falsa a través de Twitter, de Facebook o de fake news es muy peligroso. No hay que ir por el camino de un ‘Ministerio de la Verdad’, que lo que hace es amordazar la verdad; hay que contar con televisiones públicas que hagan lo que tienen que hacer, que vayan a pie de calle, que no mientan al ciudadano y que vayan al fondo, que reflejen lo que quiere y piensa la gente. Esto, en el mundo en el que nos encontramos, no tiene precio. 

P.- ¿Debe haber una homogeneización presupuestaria a nivel de televisiones públicas? Si echamos un vistazo, la televisión pública catalana dispone de un montante cuatro veces superior.

R.- La televisión pública madrileña es la que cuenta con un presupuesto más bajo de entre todas. Es más, su segundo canal, ‘La Otra’, aporta beneficios, no gastos. 

P.- ¿Debemos ir por tanto a un modelo homogéneo en este terreno?

R.- Deberíamos ir al sentido común. Vuelvo a lo de antes: ¿Qué modelo quiere el señor Rufián? ¿Unas televisiones públicas como la suya para colocar a sus voceros independentistas? La televisión catalana es una vergüenza, no hay otra forma de definirla. Es el peor ejemplo porque está dirigida para apoyar a un sector de la sociedad y excluir a otro, mofarse de él. Una televisión pública no puede hacer eso porque la pagan todos los catalanes. Al final es otro ejemplo de un ‘chiringuito’ que es un gran negocio para ellos porque el independentismo no es una ideología, es un negocio. Es business, dinero, no ideología ni sentimientos. No es más que eso. 

P.- Ahora que hablamos de Cataluña, ¿qué va a pasar el 14 de febrero?

R.- Espero que tengamos la suerte de conseguir esos últimos dos escaños para conseguir conformar una mayoría. Es difícil, por el momento de polarización que vivimos en Cataluña, pero si alguien puede lograrlo es Ciudadanos. Lo tengo claro. 

A Ayuso la define la resistencia y el valor. Puedo no estar de acuerdo con su línea, pero es coherente»

P.- ¿Superará Vox al PP?

R.- No lo sé. Es lo malo de esta situación de polarización. Hay que apelar una vez más al voto útil y saber que solo Ciudadanos tiene capacidad en Cataluña de crear grandes mayorías para conseguir que no gobiernen los independentistas. El problema es, una vez más, es el PSC y su ‘placer culpable’ con los independentistas, con los que prefiere siempre gobernar antes que con Ciudadanos. Espero que algún día nos lo expliquen.

P.- Y el hecho de ir solos, aunque Inés Arrimadas intentó la concurrencia con el PP, ¿es una decisión acertada?

R.- Lo que tocaba era hacer un frente común porque estamos viendo como el modelo de ERC y antes de CiU no ha traído más que miseria a Cataluña y no ha funcionado. Esperaba más sentido común por parte de quienes debían tenerlo. No se lo voy a pedir a la CUP, pero espero que el PSC explique esa fobia por pactar con partidos constitucionalistas. No entiendo como un partido de gobierno de este país, que lo ha mejorado en los primeros años de la democracia y que es básico hoy día tenga esa necesidad de justificar sus pactos con partidos que representan valores completamente contrarios a los suyos. 

P.- Defíname, en tres adjetivos, el liderazgo de Ignacio Aguado:

R.- ¿Solo tres? Responsabilidad, prudencia y mucho valor.

P.- ¿Y de Isabel Díaz-Ayuso?

R.- Resistencia, valor y coherencia. Puedo estar o no de acuerdo con su línea, pero es coherente. 

P.- ¿De usted mismo?

R.- Eso deben decirlo otros.

P.- Deme tres cualidades, para acabar, de Pedro Sánchez.

R.- Manual de Resistencia, su libro, es una buena definición de sí mismo. Me maravilla porque le empujaron fuera de su partido, pero consiguió darle la vuelta a la situación y eso dice mucho del personaje. Creo además que es muy inteligente.

No debería haber una moción de censura en Madrid tras la pandemia. Sería una locura e irresponsable»

P.- Tras la pandemia, ¿habrá moción de censura en la Comunidad de Madrid?

R.- No debería ser así. Me parecería una locura y una irresponsabilidad. No tendría sentido a menos que nos saliéramos todos del objetivo común que es mantener una Comunidad de Madrid de centro liberal con impuestos bajos, con libertad educativa, etcétera.

P.- Ve por tanto un gobierno, en la Comunidad de Madrid, duradero. ¿También a nivel nacional?

R.- Los señores de Podemos no se han visto, ni se verán, en otra en la vida. Por esto también me pareció mal la moción de Abascal. Al final se les da la razón porque los extremos se retroalimentan entre ellos y por supuesto que van a aguantar y van a mantener una mayoría en la que Rufián pueda meter mano en la fiscalidad de Madrid. ¿Cómo van a desperdiciar esa oportunidad?

Por eso es mejor seguir intentando que se pacte con un centro liberal como el de Ciudadanos o incluso con un centro derecha como el del PP antes que con esta gente. Porque, a malas, no vamos a conseguir nada y yo tengo la esperanza de que, a buenas, en este país, algún día consigamos entendernos.