España

Sánchez pone en el punto de mira a Susana Díaz, Gabilondo y Gonzalo Caballero

El nombre del madrileño vuelve a tomar fuerza como nuevo Defensor del Pueblo, pendiente también de renovación

Pedro Sánchez junto a Susana Díaz en un mitin en Torremolinos (Málaga) de la última campaña electoral. EFE

De las elecciones catalanas del pasado día 14 Moncloa ha sacado una lección, esto es, que hay que arriesgar para intentar hacer una apuesta ganadora. Salvador Illa lo ha sido, aunque no llegue a gobernar. Eso abre de par en par la puerta a una renovación profunda de las estructuras del partido allá donde los socialistas no están en condiciones de presentar batalla electoral, incluso aunque puedan acreditar un triunfo anterior ante las urnas. Lo cierto es que ya lo anunció Ferraz tras la reunión de su Permanente el pasado 18 de enero cuando adelantó su idea de “reforzar y renovar” los liderazgos autonómicos «para hacer al PSOE competitivo en todos los territorios» y las catalanas no han hecho otra cosa que confirmar esa intención.

Este es el caso de la andaluza Susana Díaz, en el disparadero de Sánchez desde que la ganó en las primarias socialistas. Su salida del gobierno de la Junta de Andalucía no ha hecho más que debilitarla y aunque resultó victoriosa en las últimas autonómicas, los sondeos apuntan a que el popular Juan Manuel Moreno podría sustituirla en el podio electoral en las siguientes elecciones, según distintos sondeos con intención de voto. Y aunque no tocan andaluzas hasta finales del año que viene, siempre está en manos del barón andaluz poderlas adelantar si así pilla a contrapié a los socialistas.

Moncloa y Ferraz prefieren una oposición más agresiva contra Díaz Ayuso que la que ejerce Gabilondo

Pero no sólo. Otro caso paradigmático es el del madrileño Ángel Gabilondo. El portavoz en la Asamblea de Madrid consiguió un triunfo histórico en mayo de 2019. Los socialistas no ganaban en las urnas desde 1995. Pero a pesar de lo meritorio de sus resultados, Moncloa no está satisfecha. Primero porque el perfil de Gabilondo, moderado y templado, no es del agrado de Ferraz para enfrentarse a la popular Díaz Ayuso, partidaria de una oposición más combativa. Y segundo, porque la presidenta regional va despuntando en los sondeos y vuelve a alejar la posibilidad de un nuevo triunfo socialista. El disgusto se extiende también al liderazgo de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, actual delegado del Gobierno en la región.

Sin embargo, a diferencia de Susana Díaz, la figura de Gabilondo es apreciada por Moncloa y por Ferraz. Su nombre vuelve a sonar con fuerza para Defensor del Pueblo, cuya renovación lleva pendiente más de dos años. Pedro Sánchez y Pablo Casado hablaron este miércoles de los órganos constitucionales y aunque el bloqueo está en el Consejo General del Poder Judicial, otros se podrían ir desatascando y el de Gabilondo es un nombre de consenso que, a priori no sería rechazado por los populares.

Admiten en el entorno del socialista que Gabilondo “está en la quiniela” y es “un rumor con consistencia”, aunque aseguran no tener constancia de que vaya a trasladarse al Palacete de los Marqueses de Bermejillo del Rey, sede del Defensor. De momento, “está hiperactivo y super implicado” en su labor de oposición al Gobierno de Díaz Ayuso, pero “irá allí” donde le diga su partido, incluido si le piden que se vaya a casa.

Ferraz tiene la sensación que es Más Madrid quien está capitalizando el foco de los escaños de la oposición, en concreto, su portavoz adjunta, Mónica García, que, además lleva los temas de sanidad, cuestión que ha centrado el debate este último año por la pandemia del coronavirus y las muchas veces controvertida gestión de la presidenta madrileña.

Sin sucesores naturales

El otro barón territorial en la cuerda floja es el gallego Gonzalo Caballero, un nuevo intento fallido del socialismo por doblarle el pulso a al incombustible Alberto Núñez Feijóo. La tragedia del PSdG es que no sólo fue incapaz de arrebatarle al barón popular su cuarta mayoría absoluta, sino que quedó por detrás del BNG. En definitiva, los socialistas ni están ni se les espera en Galicia.

Pero el mayor problema al que se enfrenta Sánchez es la ausencia de un alternativa clara con el que relevar a algunos de sus barones territoriales. En Andalucía “no hay un sucesor o sucesora natural” y si no es natural “no resulta creíble”, según fuentes territoriales del PSOE . Además, del Gobierno de Andalucía «salimos mal. Se observaba un agotamiento y hastío importante».

Alertan del riesgo de ir «quemando» nombres. «Cada semana filtramos uno nuevo», dicen de forma autocrítica ante una Susana Díaz que ya ha anunciado su deseo de presentarse a las primarias andaluzas. La única posibilidad «es darle una salida», dicen, antes de que la sustituya María Jesús Montero, Felipe Sicilia o Juan Espadas, por poner sobre la mesa algunas de las opciones que han ido saliendo.

Tocan congresos territoriales a finales de año, tras el federal de octubre si la pandemia no lo impide. Andalucía es el que más prisa corre, pero Sánchez quiere aprovechar los procesos congresuales para apostar por liderazgos de su agrado en toda España.

Si por él fuera, pocos dudan de que iría a por el aragonés Javier Lambán y el castellanomanchego Emiliano García Page, quien no oculta sus posiciones críticas. Algo menos contra el extremeño Guillerno Fernández Vara. Pero, como Vara, Page no sólo tiene mayoría absoluta en su región, sino que acumula más poder institucional del que tuvo jamás José Bono. Las cinco diputaciones y las cinco capitales de provincia más Talavera y Puertollano, amén del 70 por ciento de los municipios de la región, están teñidos de rojo y, además, se ha comido a Podemos. Con este escenario resultaría difícil intentar descabalgarle del liderazgo de los socialistas castellanomanchegos para luego sustituirlo como candidato autonómico.

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