Imagen de archivo. Isabel Díaz Ayuso y Ángel Gabilondo en el debate de las autonómicas de 2019

Imagen de archivo. Isabel Díaz Ayuso y Ángel Gabilondo en el debate de las autonómicas de 2019 TELEMADRID

España | Madrid

Todo lo que está en juego para los candidatos en "el debate de Isabel Díaz Ayuso"

El próximo 21 de abril, los principales candidatos de las elecciones madrileñas se verán las caras en Telemadrid, una cita que se presenta como decisiva por la coyuntura en que se desarrolla: será el único debate en el que estén presentes los seis candidatos, ya que Isabel Díaz Ayuso no participará en ninguna otra cita televisiva antes de que se abran las urnas el próximo 4 de mayo. El adelanto electoral ha cambiado el paso a la política nacional, y el debate se entiende como un momento clave para los partidos, con la campaña recién iniciada y con candidatos ya conocidos en su mayoría por gran parte del público que lucharán por movilizar, por arrasar e, incluso, por sobrevivir.

La polémica estaba ya servida días antes de que los aspirantes se posicionen tras el atril. Todos los partidos, sin excepción, presionaban y criticaban a partes iguales la ausencia de la candidata del PP, que pretendía llevar el debate al día 20 de abril y que fuese la Academia de la Televisión la que se encargase de organizarlo para dar al enfrentamiento una connotación nacional absoluta. Pero la presidenta terminó rectificando. Y su asistencia, a juicio del periodista y experto en comunicación política, José Miguel Contreras, convierte la cita en «el debate de Isabel Díaz Ayuso», por su presencia en el centro de la confrontación política ese día y todos los que restan hasta el 4-M. No hay que olvidar tampoco que la presidenta madrileña entrará en ‘territorio hostil’ por la difícil relación que mantiene tanto ella como su equipo con Telemadrid desde hace años.

La principal virtud de la candidata del PP puede convertirse también en su peor defecto: pasarse de frenada en el debate electoral «puede anular por completo a Vox y a Ciudadanos», de modo que el trasvase de votos que ya se viene produciendo desde estas dos formaciones a la bolsa de los populares podría acelerarse tras la cita del próximo miércoles por la batalla que Ayuso protagonizará especialmente contra Pablo Iglesias, por encima del resto de candidatos. Hay que recordar que, cuando se tuvo constancia del salto del líder de Unidas Podemos a la política madrileña, la candidata del PP cambió su lema electoral de ‘socialismo’ a ‘comunismo o libertad’.

Esta circunstancia puede provocar que «se visualice a Ayuso como la única alternativa real para derrotar a la izquierda entre los electores de derechas» y «desdibuje por completo a Rocío Monasterio». Así lo analiza el investigador de Metroscopia, José Pablo Ferrándiz, quien explica que el principal problema de la derecha ante las elecciones madrileñas y que puede quedar agudizado tras la cita en Telemadrid es el de la distribución del voto.

«Tras el debate, puede ser muy difícil para Monasterio retener el voto que ahora mismo se le está marchando al PP», y eso «también es un problema para Ayuso», zanja. Hay que recordar que los principales sondeos pronostican una victoria cómoda para el PP, pero insuficiente para alcanzar la mayoría absoluta. Necesita sumar con Vox, pero no podrá hacerlo si éstos caen por debajo del 5%, aunque es un escenario que, al menos de momento, no contemplan las encuestas. No obstante, los expertos consultados por El Independiente instan a la presidenta madrileña a no tentar a la suerte.

En la otra cara de la moneda, Ferrándiz advierte de otro problema estructural de la política en Madrid que la izquierda tratará de resolver también en el debate del día 21: la movilización de sus votantes. A juicio del mencionado experto, es muy difícil que ni Pablo Iglesias, ni Ángel Gabilondo, ni Mónica García logren este objetivo -entre otros motivos por la escasa movilización electoral que provoca este tipo de citas y por las guerras internas de la izquierda madrileña- incluso aunque alguno de ellos se proclame como vencedor de la contienda dialéctica. No obstante, es «la última oportunidad de la izquierda» para crecer lo suficiente como para construir una alternativa viable a Isabel Díaz Ayuso cuando se abran las urnas.

Vencedores y vencidos

En lo que coinciden los expertos consultados es que Isabel Díaz Ayuso no saldrá perjudicada electoralmente del debate, incluso aunque no consiga ganarlo a ojos de la opinión pública. Ni siquiera un error, que en política «vale más que mil aciertos», lastraría el buen pulso de la candidata del PP, a no ser que fuese excepcionalmente grave. Hay que recordar que Ayuso ya ha protagonizado algunos momentos polémicos durante la presente campaña, como cuando afirmó que «los hombres sufren más agresiones que nosotras», unas palabras que le costaron fuertes críticas y que, no obstante, no frenó su tendencia ascendente en los sondeos. «Incluso aunque no hubiese participado, no habría consecuencias negativas para ella», comenta Ferrándiz, que recuerda que la negativa de Mariano Rajoy a asistir al debate a cuatro en 2015 no afectó tampoco al voto. «Ayuso tiene en este momento el viento de cara. Cualquier decisión que tome parece difícil que pueda perjudicar un voto muy consolidado en las encuestas», zanja.

El mayor o menor éxito de la candidata del PP en el debate dependerá de cómo plantee su propia estrategia: «debería atacar a Podemos para polarizar el debate, e interpelar a Pedro Sánchez para desdeñar a Ángel Gabilondo. También debería abstenerse de debatir y enfrentarse con Vox», opina Santi Arias, consultor de Redlines. A su juicio, Pablo Iglesias sí podría convertirse fácilmente en el ganador del debate, lo que le dará «algún rédito electoral» en detrimento de sus contrincantes que pugnan por el mismo votante. Y no es la primera vez que lo consigue. En las generales del 28 de abril de 2019 ya consiguió llevarse el debate completamente a su terreno. «Y puede volver a hacerlo. Es uno de los mejores oradores del país, tiene muchas tablas y conoce y entiende muy bien como funciona la televisión», analiza Arias.

Todos los expertos consultados coinciden en que la candidata más perjudicada tras la contienda electoral será Rocío Monasterio, con un discurso que quedará diluido por el de Díaz Ayuso, mientras que el podio se lo disputarán entre la presidenta madrileña y el líder de Unidas Podemos. Por su parte, Ciudadanos cuenta con «el mayor potencial de crecimiento» del debate, del que partirá en la situación de mayor debilidad. Aunque todo lo que consiga su candidato, Edmundo Bal, será «insuficiente» para remontar la tendencia de voto del partido naranja que, ahora mismo, se quedaría fuera de la Asamblea de Madrid.

El debate electoral no influirá en los votantes

Pase lo que pase el miércoles, será muy complicado que influya de algún modo en el sentido del voto de los millones de madrileños llamados a las urnas. Los debates electorales, por norma general, «tienen una influencia muy limitada» y no provocan, salvo excepciones, cambios de opinión masiva capaces de inclinar la balanza hacia uno u otro lado. José Miguel Contreras advierte, no obstante, que en el caso de las elecciones madrileñas «que el sentido del voto varíe en dos o tres puntos puede ser decisivo para algunas formaciones políticas», como es el caso de Ciudadanos, al borde de la desaparición.

«No habrá grandes movimientos de votantes. No es lo normal», coincide Arias. «El voto en Madrid se percibe estable, con pocos indecisos», y con el bloque de la derecha aún por encima del de la izquierda, que «puede acortar distancias» tras el debate, pero que en ningún caso «será decisivo», sentencia.

El ejemplo más reciente de esta tendencia lo encontramos en las últimas elecciones generales, las del 10 de noviembre de 2019. El debate de candidatos, que fue visto en parte o entero por más del 50% de los encuestados y del que tuvo referencias otro 20% adicional, sólo alteró el voto del 4,2% de los españoles, según se referencia en el barómetro postelectoral del CIS de diciembre de 2019.

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