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3.000 terrazas vs. 1.500 plazas de aparcamiento: la gran batalla que se avecina en Madrid

Varias personas en una terraza en Madrid.

Varias personas en una terraza en Madrid. EUROPA PRESS

La bomba la tiró a principios de esta semana el delegado de Medio Ambiente, Borja Carabante, y la ratificó poco después el propio alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida: el Ayuntamiento no prorrogará los permisos especiales para terrazas sobre aparcamientos y la medida caducará finalmente el próximo 1 de enero de 2022. La iniciativa se estrenó oficialmente en la capital en junio de 2020, en plena desescalada tras meses de encierro derivados de la pandemia del Covid-19, con el objetivo de ofrecer oxígeno a la maltrecha hostelería madrileña dentro de un contexto en que el consumo en interiores o bien estaba restringido o bien se intentaba evitar por parte de los consumidores.

En un primer momento, el consistorio, a través del área de Vicealcaldía, permitió a los hosteleros de forma excepcional desplegar las terrazas sobre la calzada, bandas de estacionamiento, aceras (a través de mesas y sillas altas), esquinas o zonas terrizas, así como ampliar veladores y bonificar al 100% la tasa de terrazas. El Ayuntamiento, a través de la Comisión de Terrazas, puso en marcha durante la pandemia otras medidas dirigidas a agilizar los trámites, como la instalación de separadores o de calefactores móviles sin esperar a las autorizaciones pertinentes. En total, desde junio de 2020 se han concedido un total de 2.898 licencias para nuevas terrazas o para la ampliación de las mismas en los citados términos, según los últimos datos disponibles y correspondientes a finales del pasado mes de abril.

Estos nuevos permisos han suprimido un total de 1.502 aparcamientos en toda la ciudad -salvo en el distrito Centro, donde no aplican las medidas especiales-, 1.328 de ellas en zonas verdes y otras 202 en plazas azules. Por barrios, los más afectados con las medidas son los vecinos de Chamberí y Salamanca, a los que las terrazas han ‘robado’ respectivamente 507 y 447 plazas a visitantes y residentes desde hace un año. El responsable de Medio Ambiente aseguró que al menos todos los estacionamientos en ‘zona verde’ serían compensados con plazas azules dentro de cada distrito, un remedio que irritó a las asociaciones vecinales porque, en ocasiones, la medida implicaba andar varios kilómetros desde el lugar de aparcamiento hasta la residencia habitual.

Plazas en zona verde ocupadas por terrazas

DISTRITONº PLAZAS
Arganzuela137
Retiro115
Salamanca397
Chamartín156
Tetuán9
Chamberí450
Moncloa-Aravaca43
Fuencarral-El Pardo11
TOTALES1.318

Plazas en zona azul ocupadas por terrazas

DISTRITONº PLAZAS
Arganzuela27
Retiro0
Salamanca50
Chamartín46
Tetuán6
Chamberí57
Moncloa-Aravaca4
Fuencarral-El Pardo12
TOTALES202

Justo después de las elecciones autonómicas del 4-M, Almeida ha decidido poner punto y final a la ampliación de las terrazas, y los hosteleros sólo podrán continuar beneficiándose de la cortesía del consistorio hasta el 31 de diciembre de 2021, momento en que finaliza oficialmente el plazo para las medidas extraordinarias de apoyo a la hostelería. Fuentes del Ayuntamiento reiteran a El Independiente que, de hecho, la decisión no atañe únicamente a las terrazas que ocupan plazas de aparcamiento, sino al conjunto de las medidas y exenciones especiales para bares y restaurantes aprobadas hace justo un año y que no se plantean prorrogar de nuevo. «Lo extraordinario no puede convertirse en ordinario», sentenciaba el también portavoz nacional del PP, sobre todo ante el fin del toque de queda y la progresiva ampliación del horario de la hostelería.

En todo caso, la decisión ha sido recibida con «sorpresa» tanto entre los detractores como entre los partidarios de la misma, desde las asociaciones vecinales hasta la propia vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, de cuyo departamento depende la gestión de los nuevos permisos para terrazas. Y ella, precisamente, no está de acuerdo con el anuncio -al parecer unilateral- que ha realizado el regidor sobre el tema, porque «él sabe que la competencia es de Vicealcaldía», que fue quien «promovió éstas excepciones». De este modo, Almeida no sólo tendrá que lidiar con el cabreo del sector si decide seguir adelante con su negativa a prorrogar las medidas extraordinarias más allá del 31 de diciembre, sino que abrirá también otro frente dentro de su propio equipo de gobierno.

En el equipo de la vicealcaldesa ratifican que, si bien la coordinación entre PP y Cs ha sido total durante los últimos meses en esta materia, Villacís pedirá «prudencia» al alcalde ante una medida que responde a una competencia de su área y que, en todo caso, deberán negociar entre ambos. «Hay que sancionar y controlar para respetar el descanso de los vecinos, pero hay que valorar que puedan quedarse» expresaba Villacís públicamente, que defiende el «uso inteligente del espacio público» en esta cuestión. De hecho, la vicealcaldesa de Madrid llegó a atribuirse el mérito de que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, le gustase «mucho» pasear por las terrazas de la capital porque era algo que había conseguido ella desde el Ayuntamiento. La defensa de la hostelería ha sido precisamente una de las principales banderas de la campaña del PP en la Comunidad de Madrid. «No entendería que alguien del gremio no la votase», defendían los hosteleros hace unas semanas, los mismos que hoy cargan contra Martínez-Almeida por la decisión.

La hostelería pide prorrogar las medidas un año más

El fin de las medidas extraordinarias de apoyo a la hostelería ha generado preocupación e indignación a partes iguales en el gremio, a los que también ha pillado de forma repentina el anuncio que hizo primero Borja Carabante y que ratificó Almeida después. Representantes de varias asociaciones aseguran que en algunas reuniones que habían mantenido con representantes del Ayuntamiento se había deslizado la posibilidad de prorrogar las medidas al menos un año más porque, para los hosteleros, «la crisis del coronavirus no acaba cuando se completa la vacunación», sentencian desde la Asociación Hostelería Madrid en conversación con El Independiente.

Las fuentes consultadas agradecen la labor del Ayuntamiento y del Gobierno de la Comunidad con el sector, pero advierten que la mayoría de hosteleros han tenido que pedir préstamos o recurrir a otras vías de financiación, como créditos ICO, que «hay que empezar a devolver», algo que será «imposible» si se suprimen las miles de terrazas que se han desplegado gracias a la iniciativa. «Lo único que pedimos es que el Ayuntamiento nos devuelva el esfuerzo», expresan. Juan José Blardony, director general de la citada asociación, alertó a través de un comunicado que el anuncio ponía en peligro «más de 6.000 empleos» en la capital, y pedía continuar con las «medidas de apertura» que hasta ahora habían caracterizado a la región.

Advierten además que, en los próximos días, se reunirán con miembros del Ayuntamiento para «intentar llegar a un acuerdo» y que, al menos, se revisen en qué casos se pueden retirar las medidas y en cuáles mantenerlas, en función no sólo de la evolución epidemiológica, sino también económica. «Esta medida nos va a doler. Subsistimos gracias a los créditos ICO, esto puede matar a muchos negocios», suscribe en este caso David Lorenzo, presidente de la Asociación de Hosteleros de Ponzano.

Los vecinos, al borde del colapso

La decisión de Almeida abre necesariamente una guerra con la hostelería, hasta ahora un sector aliado para el PP de Madrid, pero la reciben con «alivio» en las asociaciones vecinales que, durante un año y al margen de los problemas de aparcamiento, han padecido el «ruido» y las «actividades molestas, ruidosas, peligrosas y perniciosas» de los bares y restaurantes que han perturbado en muchos casos el descanso de los vecinos. Enrique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, suscribe en conversación con El Independiente el mismo argumento que en la Asociación de Hosteleros, pero con un interés diametralmente contrario. «Los vecinos han aguantado mucho. Ya es hora de que el Ayuntamiento nos devuelva el favor», lamenta.

Villalobos asegura que las mayores «llamadas de socorro» se han producido especialmente en barrios como el de Chamberí o Malasaña, en que incluso se han sucedido enfrentamientos de hosteleros con vecinos que «estaban reivindicando su derecho a descansar». Y celebra la medida del Ayuntamiento, aunque asegura que la interlocución entre el consistorio y las asociaciones vecinales ha sido «nula» durante meses y que, por contra, «en Madrid se consiente demasiado al sector de la hostelería». Acusa al Ayuntamiento de hacer «la vista gorda con la normativa» para favorecer al sector, que se salta «en muchos casos» las reglas anti Covid. «Y ya está bien», zanja.

«Todo este proceso lo hemos vivido de una forma muy traumática, con miedo y con angustia», relata la portavoz de la Asociación Vecinal ‘El Organillo’ de Chamberí, que reside en Alonso Cano, junto a la calle de Ponzano, una de las referencias del ocio nocturno – y ahora, también diurno- de la capital. Allí, asegura que el uso de las mascarillas en las estrechas aceras es un «mito» y que el Ayuntamiento, «por no arruinar a los bares, está provocando que los vecinos quieran marcharse de sus casas», denuncia. La decisión de Almeida la recibe con «alegría», pero advierte que no se puede echar atrás. Porque ahora, en plena desescalada, sin estado de alarma y con las terrazas con permisos especiales, advierte: «La cosa va a ser gorda».

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