España

El PP usa los argumentos de Iglesias contra Yolanda Díaz para desgastar al Gobierno

La vicepresidenta "ha impulsado una plataforma contra el partido que la nombró y por el que es diputada"

Pablo Iglesias y Yolanda Díaz en los buenos tiempos de su relación Europa Press

El riesgo cierto de implosión de Unidas Podemos constituye para el PP una ocasión propiciatoria para intentar desgastar al Ejecutivo de Pedro Sánchez incluso usando los argumentos del ex líder morado, Pablo Iglesias. El último argumentario popular, a cuyo contenido ha tenido acceso El Independiente, señala que el «cisma» entre Sumar y Podemos «es solo una muestra más de la división constante y la descomposición imparable del Gobierno» tanto entre los socios como de cada uno de los partidos que conforman el Ejecutivo de coalición.

Entre los socios «porque no ocultan sus discrepancias en cualquier asunto», como la ley Trans, la de Vivienda, sin olvidar la polémica actuación del Ministerio del Interior en el asalto a la valla de Melilla del pasado mes de junio, y en Unidas Podemos porque «ha acabado de explotar la candidatura de una vicepresidenta que ha impulsado una plataforma contra el Gobierno del que forma parte y contra el partido que la nombró y por el que es diputada».

Díaz» ha impulsado una plataforma contra el partido que la nombró y por el que es diputada».

Es en esta última consideración donde los populares usan los razonamientos de Iglesias, que ha vertido un rosario de reproches a la gallega, primero en la Universidad de Otoño que celebraron los de Podemos el pasado fin de semana, aunque sin citarla de forma explícita, después, de forma descarnada, ya y sin disimulos, en su última intervención en la cadena SER: «Cuidado con faltar el respeto a los militantes de Podemos… Compañera, te hemos hecho vicepresidente, te hemos hecho ministra, ¿por qué no está Ione Belarra a tu lado? Respétanos», le espetó.

El PP también alude al PSOE, del que afirma que «no son capaces ni de celebrar unidos las efemérides de las victorias de González y Sánchez». El 40 aniversario del histórico triunfo del PSOE en 1982 se celebró en Sevilla con notables ausencias, como la de Alfonso Guerra, al que en un principio no se invitó, además de algunos barones territoriales. Pero es que además Ferraz ha tenido «problemas de agenda» para festejar los tres años de la victoria de Sánchez en las urnas este 10-N.

«No nos sorprende que haya muchos socialistas e toda España que no tengan ningún interés en homenajear a un presidente que encabeza un Gobierno dividido, hipotecado por el independentismo y cuestionado por Europa», dicen en el mismo argumentario. Y agregan: «pese a lo que diga Tezanos y los esfuerzos de los portavoces socialistas, nadie en el PSOE quiere fiar sus resultados electores a los de Sánchez y eso quiere decir algo».

Acusan al PSOE de querer «desviar la atención» usando a Díaz Ayuso

Por el contrario, califican de «ridículo» que el PSOE «busque enfrentamientos en el seno del PP cuando quien ha sido desautorizado por sus barones es Sánchez, que no quieren ni posar con él en el foto». Creen que la estrategia socialista busca «desviar la atención de todos los problemas internos que tiene» y que esté frustrado porque las encuestas «le siguen dando mal resultado, pero no vamos a entrar en su estrategia».

Lo cierto es que más allá de ser una mera bronca entre la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y su antecesor en el cargo, Pablo Iglesias, compromete la unidad de acción de la izquierda a la izquierda del PSOE y mete más ruido a un Gobierno no exento de confrontación interna, la última, a cuenta del asalto de la valla de Melilla el pasado mes de junio, con el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska en el ojo del huracán. De hecho, Unidas Podemos apoya la creación de una comisión parlamentaria de investigación junto a ERC, Bildu, Junts, PdeCat, Cup, BNG, Más País y Compromís.

Moncloa está preocupada por el enfrentamiento interno a su izquierda. Las posibilidades de que Sánchez repita como presidente del Gobierno tras las próximas elecciones generales no sólo dependen de la capacidad del PSOE de movilizar a su votante sino de la salud electoral de su socio, de que aguante y no se divida el voto.

«Son asuntos internos de otros partidos políticos y por tanto no voy a hacer ninguna consideración», dijo el pasado martes la ministra portavoz, Isabel Rodríguez tras la reunión del Consejo de Ministros. Pero fuentes de Moncloa admiten su preocupación y prefieren no entrar en la refriega.

Fragmentación del voto

El PP sabe mejor que nadie que la fragmentación del espacio electoral resta posibilidades de sumar mayorías. La ruptura del espacio que va del centro a la extrema derecha, que durante muchos años monopolizó el partido de la gaviota, se rompió en tres formaciones, esto es, Partido Popular, Ciudadanos y Vox. La práctica desaparición del partido naranja, ahora con respiración asistida, explica en buena medida la recuperación demoscópica de los populares, que ahora sólo esperan que Vox sucumba a sus contradicciones y enfrentamientos internos. Ahora ese vértigo lo padece el PSOE.

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