España

Nervios en PSOE y Podemos por el alcance de la crisis de Gobierno que ejecute Sánchez

Contemplan la posible creación de una vicepresidencia política para Félix Bolaños o María Jesús Montero

Pedro Sánchez junto a los ministros Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles Europa Press

Pedro Sánchez deberá acometer este año, sí o sí, una remodelación de su Consejo de Ministros para sustituir, como poco, a las actuales titulares de Industria y de Sanidad, Reyes Maroto y Carolina Darias, candidatas a los ayuntamientos de Madrid y de Las Palmas, respectivamente. Esta eventualidad ha generado gran expectación tanto entre las filas socialistas como en los socios de Gobierno, Unidas Podemos, respecto al alcance de dichos cambios, entendiendo la necesidad de dar un impulso al Ejecutivo en este año netamente electoral en el que tanto se juegan unos y otros.

Es cierto que el propio Sánchez dijo en un corrillo con periodistas el pasado 6 de diciembre, con motivo del Día de la Constitución, que su intención era hacer una «minicrisis» de Gobierno en abril, limitada a las dos ministras candidatas. Es evidente que, de ser más amplia, no lo habría admitido, por lo que en los partidos que sustentan al Ejecutivo no descartan alguna otra salida del Consejo de Ministros o el reforzamiento del Gobierno con una vicepresidencia política.

Crece la necesidad de que Maroto se vuelque en la campaña madrileña a la vuelta de esta Navidad

Además, aunque la intención inicial del inquilino de la Moncloa es aguantar hasta primavera para proceder a los cambios, los socialistas empiezan a advertir que el relevo de Reyes Maroto «debería acelerarse para permitirle volcarse en la siempre difícil campaña» para la capital de España, tesis que comparten el resto de los partidos de la izquierda madrileña, conscientes de que la única forma de desalojar al popular José Luis Martínez Almeida de la plaza de Cibeles es sumando más que el bloque de centro-derecha, y eso exige que «cada formación progresista haga su parte por sacar los mejores resultados posibles».

Las opciones que se le abren a Sánchez con la salida de Maroto y Darias son variadas. Por un lado, Unidas Podemos, en calidad de socio gubernamental, no quiere pensar en una reducción de ministerios que pudiera afectarles. En ese caso, advierten fuentes del sector minoritario del Ejecutivo, «Sánchez debería negociar con Yolanda Díaz y con Ione Belarra el nuevo reparto de fuerzas internas si es que piensa tocar algún ministerio de UP», esperando que no esté dispuesto a abrir ese incierto melón.

En todo caso, lo que decida el inquilino de la Moncloa incidirá sobre la convivencia dentro del Consejo de Ministros. Los morados pusieron en su día la proa contra el titular de Interior, Fernando Grande- Marlaska, el ministro con más signos de desgaste al que Sánchez sostiene, y no han ocultado nunca sus encontronazos con Margarita Robles y Nadia Calviño. Algo mejor lo llevan con la titular de Hacienda y vicesecretaria general socialista, María Jesús Montero, a quien desde el PSOE ven también como una futurible vicepresidenta política si Sánchez se decide a recuperar el cargo que en su momento ocupó la defenestrada Carmen Calvo.

Contemplan la creación de una vicepresidencia política para Félix Bolaños o María Jesús Montero

Sobre Montero descansa ahora buena parte de la estrategia comunicativa de Moncloa y de Ferraz. Lo cierto es que ejerce ambas funciones con dedicación, hasta el punto de que muchas veces es difícil dilucidar cuanto termina una y empieza la otra. No se le puede negar a la andaluza una enorme capacidad para trasladar mensajes y un protagonismo creciente hasta el punto de que muchos creen que sería una digna sustituta de Sánchez al frente del PSOE si éste no resultara reelegido tras las elecciones generales de finales de año. «Sería, sin duda, la hora de una mujer al frente del partido», afirman las fuentes consultadas.

El otro nombre en liza es el del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que actúa de facto como vicepresidente, aunque sin tener reconocidos los galones. Moncloa necesita «un refuerzo político, un referente», papel que no cubre la vicepresidenta primera por mucho que haya tenido actuaciones parlamentarias muy aplaudidas por la bancada socialista.

No obstante, el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, ha sufrido algunos reveses de calado que han ido desgastando su imagen y creado fricciones con miembros del gabinete de Presidencia.

El último de esos reveses ha sido a cuenta de la decisión del Tribunal Constitucional de cortocircuitar la maniobra de reformar la ley orgánica del Poder Judicial y del CGPJ a través de dos enmiendas a la proposición de ley de la sedición y malversación de fondos públicos. Como autor intelectual de ese armazón jurídico, la decisión no le dejó muy bien parado. Por ello compareció aquella noche cariacontecido y elevando el tono contra los magistrados conservadores del tribunal de garantías.

Coger impulso para la recta final de legisltura

De una remodelación «quirúrgica», sustituyendo solo a Maroto y Darias, a una más en profundidad con la que coger impulso en la recta final de legislatura prescindiendo de los ministros con menos perfil político, muchos prácticamente desconocidos por los ciudadanos. Es, sin duda, la oportunidad para refrescar el banquillo, aunque no faltan los que opinan que en un año marcado por dos confrontaciones electorales de gran calado y por la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea, prioritaria para Sánchez,»el foco no va a estar puesto necesariamente en el Consejo de Ministros».

Todo lo que no sea campaña electoral, «se le parecerá mucho», aducen, aunque el inquilino de la Moncloa no se puede permitir más encontronazos y disputas en el seno del Gobierno con los socios parlamentarios y por delante quedan, todavía, asuntos de mucha enjundia como la Ley de Vivienda, la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana o la penalización de la prostitución, con visiones opuestas entre el PSOE y Podemos.

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