España

El recurso de amparo al Constitucional afianza a Feijóo en el PP y descoloca a Vox

Los sectores más conservadores del PP aplauden el recurso autorizado por Génova después de que el TC haya vetado las dos enmiendas que planteaban reformas jurídicas dentro del dictamen de la sedición | Abascal sigue buscando un perfil independiente para la moción

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión de control al Gobierno en el Senado EP

Un golpe de efecto. Así es como entienden internamente los populares el recurso de amparo presentado por el Partido Popular (PP) de Alberto Núñez Feijóo y admitido por el Tribunal Constitucional (TC) en plena pinza de presión para apostar por una propuesta de moción de censura contra Pedro Sánchez; por parte de Vox y Ciudadanos (Cs). Un mecanismo que ha permitido paralizar las dos enmiendas que buscaban reformar las leyes orgánicas del CGPJ y el TC dentro del dictamen ya aprobado en el Senado de la derogación de la sedición y la rebaja de la malversación. Con un independiente encabezándola para convocar elecciones inmediatas, es la propuesta de Santiago Abascal y los suyos; con Feijóo como candidato a la presidencia del Gobierno, es lo que piden los naranjas de Inés Arrimadas. Desde Génova, al entender que esas exigencias a ambas bandas del espectro electoral derivan de una estrategia electoralista cuya finalidad es desgastar al PP, porque «no dan los números al haber una mayoría clara de investidura» y «eso solo beneficia a Sánchez», Feijóo ha optado por la vía judicial, con más capacidades, dada las pocas posibilidades parlamentarias.

El órdago parlamentario de los de Abascal, para «entorpecer la actividad parlamentaria» del Ejecutivo en los próximos meses no convence a Feijóo. Fuentes del partido, incluso, restan valor a este instrumento, «porque lo único que impide es la celebración de elecciones generales (…) que es la auténtica moción de censura de los españoles». «Sánchez puede seguir legislando como hasta ahora, con enmiendas», resaltan desde el PP. Esa es la postura oficial desde el partido, que podría variar a una abstención e incluso un sí, solo a la hora de la votación en la cámara baja. Sin implicación previa en el trámite. Ante ella, el sector más conservador del grupo veía con buenos ojos «agotar» todas las vías legales contra Sánchez en esta recta final de la legislatura. Era factible a apoyarla, y más si la única propuesta alternativa era mantenerse a la espera, solo haciendo oposición verbal. Pero el recurso ha fortalecido a Feijóo en plena búsqueda de candidato «independiente» de Abascal para su moción. Incluso se intentó parar en el Senado la tramitación urgente de la ley.

Fuentes de ese sector más escorado a la derecha del PP afirmaban a este medio días previos a la presentación del recurso al TC que «Sánchez está perjudicando los cimientos de un régimen democrático y reduciéndolo a un juego de mayorías» para sacar adelante propósitos que requieren «un gran consenso nacional». Y que cualquier instrumento sería «útil» para «pararle los pies»; también el jurídico, que un par de días después, el GPP puso en marcha y lo anunció en los pasillos de hemiciclo. Ahora bien, insisten que, pese a haber vuelto a ponerse por delante de Vox en cuanto a estrategia frente al PSOE, Feijóo debería reflexionar sobre la moción. «Su estrategia es una decisión que ha tomado él, pero tiene que ver que no se trata de favorecer o no a Vox, sino pensar en los españoles», defienden las mismas fuentes. De ahí quizá, ese cierto aperturismo a plantearse apoyarla dependiendo de quién sea el candidato propuesto por Abascal.

El PP más conservador pide a Feijóo ir más allá y valorar una moción que no trata de favorecer o no Vox, sino en pensar en los españoles

Lo que está claro es que Feijóo no quiere cometer los errores de Pablo Casado en 2020, que se cerró por completo a cualquier diálogo a su derecha. Trasladó vía WhatsApp a Abascal sus críticas a la moción y le solicitó que abandonase esa vía para no fortalecer al Gobierno, pero ante la negativa del presidente de Vox, Feijóo empieza a plantearse cierto aperturismo. La condición clave es que finalmente, Abascal no encabece esa propuesta; algo que desde Bambú descartan por completo. Aunque dependerá de si se encuentra un perfil que cumpla los requisitos o no.

Feijóo se gana al brazo derecho del PP

La estrategia de doble filo ejercida por Feijóo desde octubre no convence a todo el PP. Hay quienes comparten su línea de acuerdos vislumbrada con el PNV y otros partidos minoritarios, con la que busca sumar más que toda la izquierda y dejar a Vox la ‘pelota’ de decidir si provoca una repetición electoral -lo que permitiría a los populares amplificar su nicho- o se desbanca a Sánchez a la primera oportunidad. Pero, en cambio, hay sectores internos que se niegan a dar aire a los nacionalistas vascos, tras la ‘traición’ hecha con la moción de censura junto al PSOE días después de pactar los Presupuestos. Asimismo, ponen de relieve que en los próximos comicios de mayo el PNV no permitirá entrar en gobiernos autonómicos o locales: «será Vox».

Ahora bien, este gesto ‘utilitarista’ les sugiere un avance importante de cara a los españoles, que «pueden empezar a percibir» al PP como «la mejor garantía de oposición» entre el resto de opciones políticas. Éste, ha dejado descolocado a la formación de Abascal, que ha recurrido a la presentación de una querella en el Tribunal Supremo contra Sánchez y los participantes de la «mesa de la traición» -en referencia a la de diálogo con ERC- y el exministro Juan Carlos Campo, al ver ya inexplorable la vía del Constitucional. Una querella más ‘mediática’ que viable. Aunque aún debe ser valorada por la Sala Segunda. Su recurso de amparo no se limitaba a las enmiendas 61 y 62 de la ley de desordenes públicos agravados como sí pedía el PP, sino que a todo el texto. Incluido malversación y sedición.

Este recurso de los populares, además, no fue una reacción inmediata a su aprobación en la Comisión de Justicia, pese a la advertencia de los letrados de la cámara, que aseguraban ciertas irregularidades y flecos que quedarían en la ley de validarse en su conjunto. «El recurso requiere tiempo, estaba preparado mucho antes», explican fuentes del PP, que no detallan, con todo, la fecha exacta. Aunque perfilan que se planteó de manera posterior al anuncio del PSOE y Unidas Podemos de añadir a la proposición de ley la reforma jurídica para sortear el bloqueo de la Justicia, el 9 de diciembre.

Vox, centrado en la moción y en la elección de las listas

Desde Bambú indican que Abascal sigue centrado en la moción de censura y se encarga personalmente de la elección del «mejor candidato». La intención de Vox es registrarla lo antes posible, en enero, para que esta reforma de sedición y malversación «no caiga en el olvido». Especialmente, con la intención de los socios de Gobierno de traer a sede parlamentaria una nueva proposición de ley centrada en esas dos enmiendas vetadas por el TC.

Asimismo, Vox ya ha vislumbrado qué táctica política ejercerá de cara a los comicios de mayo, para volver a intentar condicionar los gobiernos regionales del PP: recupera el perfil ‘García-Gallardo’. Es decir, vuelve a priorizar las siglas del partido frente a un candidato ‘paracaidista’ con el que dar la sorpresa. Potencia en definitiva los candidatos poco mediáticos y profesionalizados en un sector determinado, con algo de vínculo político. El jueves pasado, la formación adelantó que su candidato en la Comunidad Valenciana será Carlos Flores Juberías, bien relacionado con el PP valenciano, que habilita opciones de pacto.

La incógnita era si la diputada Inés Cañizares seguiría la estela de Macarena Olona para irrumpir en el tablero electoral castellano-manchego. Lo hará, pero a menor escala, en la alcaldía de Toledo, lo que le permitirá compaginar su cargo nacional de obtener representación o la vara de mando local. El candidato autonómico será David Moreno, portavoz del partido en el municipio de Talavera de la Reina (Toledo).

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