Andalucía | España

Reclaman el mismo trato dado por Azcón y Mañueco

La negativa de Juanma Moreno a tener consejeros de Vox en Andalucía le acerca a una investidura fallida

La única posibilidad para el popular es que los de Abascal accedan a tener influencia en el Gobierno con puestos inferiores como direcciones generales

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, durante la segunda jornada de su investidura en el Parlamento de Andalucía, el martes
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, durante la segunda jornada de su investidura en el Parlamento de Andalucía, el martes | Europa Press/ María José López

Difícilmente Juanma Moreno volverá a ser elegido presidente de Andalucía este jueves en la tercera jornada de la sesión de investidura que se celebra en el Parlamento regional, 48 horas después de la primera votación fallida. Aunque en las últimas horas se han producido avances a nivel programático, incluso se comenta una posible admisión de la 'prioridad nacional' ligada al arraigo, básica para Vox, los de Santiago Abascal exigen tener las mismas concesiones que en el reto de comunidades autónomas precedentes, donde sí se han sellado pactos de coalición Es decir, "influencia" dentro del Gobierno. Esto es, en equilibrio con los escaños logrados, al menos tres consejerías y una de ellas con rango de vicepresidencia.

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Miran los escaños de Aragón y de Castilla y León, 14, y creen que lo idóneo sería que fuesen en equilibrio. Lo que apunta a que querrían hacerse con las competencias de Desregularización, Familias y Servicios Sociales, con Agricultura, Ganadería y Pesca, Cultura y las competencias de Medio Ambiente en su caso. En Vox quieren hacer valer sus votos, pese a que para los de Moreno, las condiciones son completamente distintas a esos escenarios anteriores. Los populares defienden que están a dos escaños tan solo de la absoluta perdida, y Vox argumenta que lo que negocia Moreno es que los 15 parlamentarios del Grupo Vox Andalucía, y no dos, le brinden ese apoyo. Uno que solo será positivo, tras descartar el partido de Abascal hace semanas una abstención.

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El PP andaluz enarbola su 41,6% en las urnas para justificar un gobierno en solitario, además de insistir que Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco quedaron muy lejos de esa absoluta, mientras que desde Bambú, que tutela las negociaciones, se recuerda incluso que María Guardiola con mayor porcentaje, un 43,1%, tuvo que aceptar una coalición hace unos meses. También el murciano Fernando López Miras en 2023, que quedó a dos escaños de la mayoría e incluyó a dos consejeros de Vox, uno de ellos como vicepresidente.

Esa diferencia de posiciones aleja cualquier entendimiento, salvo sorpresa, en las próximas horas, con tope a las 19.00 horas. Aunque el mensaje de Moreno ha sido el de buscar el nombramiento hasta apurar los márgenes y se han dado avances en lo programático, la formulación de ese Ejecutivo sigue siendo la incógnita y la cuestión que obligue a ambas formaciones a seguir sentándose en próximas fechas tras un primer fracaso del dirigente andaluz en funciones. Ambas partes recuerda, en todo caso, que en Extremadura ocurrió un episodio similar y eso dio a pie a seguir dialogando hasta encontrar la tecla idónea.

Aunque no imposible, la dificultad de entendimiento se topa con los tiempos. Moreno desde los días posteriores a las elecciones del 17 de mayo abogó por el Gobierno en solitario para tener más independencia interna pese a estar condicionado para los grandes trámites, como los presupuestos, por los de Manuel Gavira. Aplazó los contactos con Vox, de hecho, hasta que un encuentro casual con Abascal en la recepción al papa en el Palacio Real a principios del mes pasado precipitó un primer acercamiento donde, pese a todo, hay buena sintonía entre formaciones. Y la fijación de una fecha para la investidura velozmente fue lanzada como una estrategia de presión para que Vox se resignase a un pacto programático satisfactorio y nada más.

Vox aboga de nuevo por la gestión de tiempos frente a las prisas del PP. Tumbar hoy una investidura da margen de tres meses para negociar condiciones

En Vox no gusta que después de la omisión al andaluz ahora le entren las prisas. Hay una clara intencionalidad por gestionar ahora los tiempos y, en vista de una negociación moderadamente satisfactoria en lo programático, para las medidas, que no irían muy desencaminadas con lo ya asumido por el PP en el resto de enclaves, en rebajas fiscales y descarga de la burocracia de la Administración o para sectores como el del campo, en materia de agua o de vivienda, la decisión de cómo desplegarlas les hace posicionarse en máximos. Con una base ya consolidada, cualquier presión extra a Moreno conforme se acerque el fin de plazo –el 29 de septiembre, dos meses a partir del fracaso de la investidura, con agosto inhábil– para buscar otra investidura, podría incentivar una mejora de las medidas, una ampliación e incluso, en última instancia, esa entrada en la Junta que se ve actualmente como un tabú. La negociación estaría en esa segunda fase de elegir cómo se implantan las reformas y quienes las materializan.

Hasta el momento Vox ha mantenido la expectación sobre este asunto. A diferencia de las tres elecciones anteriores, donde dejó claro –sobre todo a partir de marzo– que la idea y el deseo era conformar tres coaliciones con el PP, Bambú viene defendiendo que lo primero que tocaba era negociar el programa. De fondo, ese silencio se ha justificado por la complejidad que supondría encontrar entre las filas potenciales cargos debido a una escasez de cuadros en el feudo andaluz. Pero ahora Vox pegaría un volantazo demandando ampliamente competencias. Se ve muy complicado que con Vox pidiendo entrar y con el PP resistiéndose, vaya a haber un punto intermedio de acuerdo en estas horas.

El PP confía en desencallar pese a la presión de Vox

Una de las posibilidades que ha venido valorando el partido de Abascal hasta estas fechas, en vista la complejidad autonómica, por cuadros y por el amplio presupuesto a manejar desde dentro, sería la exigencia de cargos menores de gobierno, entre secretarias o direcciones generales, lo que podría ser una exigencia posterior del partido, intermedia, que satisfaga a los ultraconservadores y permita a Moreno presentar un gobierno en primera línea en solitario, al menos en lo público, que es lo que ven los votantes. Eso permitiría a Vox supervisar la implantación de medidas al mismo tiempo que se marca perfil y presión desde fuera contra Moreno, a las puertas de un nuevo curso político en septiembre que estará focalizado a las elecciones municipales –hay interés en ganar peso en Andalucía–, autonómicas en otros puntos del país, y previsiblemente antes, unas generales.

La posibilidad de proponer puestos menores lo contempla el PP. También puestos de responsabilidad en delegaciones territoriales o en entes públicos, aunque estos roles alejarían esa supervisión pura que reclaman los de Abascal, quienes se niegan a tener sillones sin finalidades concretas. Hay otro objetivo, que es rebajar en lo posible ese concepto de 'prioridad nacional', eje del acuerdo programático para Vox. Lo rechazó durante la precampaña andaluza, cuando se incluyó en Extremadura, y apuntó que se trataba de "un eslogan hueco" que no desviaría al PP de la legalidad.

En las horas previas a la tercera cita en el Parlamento andaluz para esa investidura, figuras clave en la negociación por parte de Vox, intensificaron la presión contra Moreno en este sentido, en el de aceptar los mismos parámetros. El portavoz nacional de Economía y Desregularización de Vox, José María Figaredo, se mostró disgustado durante una entrevista en Telecinco este miércoles al no entender los motivos que hacen al PP "no firmar lo que le proponemos, que no es nada distinto" a lo exigido con anterioridad en otros lugares. "No me cabe en la cabeza" porque "lo que sirve" para esas autonomías "no va a servir para Andalucía". Esas condiciones a las que hace mención Figaredo van desde lo programático a las propias coaliciones de Gobierno.

Junto a Figaredo, integran el equipo de negociación de Vox el portavoz nacional de Vivienda, Carlos H. Quero, el coordinador de Vox en Andalucía, Javier Bazán, y la adjunta a la Secretaría General, Montserrat Lluís. En el caso del PP, solo Sevilla está gestionando el asunto, con la atenta mirada del secretario general Miguel Tellado y de Génova desde Madrid.

Ambas partes mantienen la incógnita sobre el estado de las conversaciones al detalle. El portavoz del PP en el Parlamento, Toni Martín, aseguró este miércoles que hasta el tope de hoy a las 19.00 horas, hay "tiempo" para sacar los apoyos de Vox. Se aferran en el PP a la ligera sintonía evidenciada entre Moreno y Gavira durante las intervenciones del martes tras escuchar al candidato a la investidura un día antes. Fue clave la mención de que si bien hay materias que les alejan, como puede ser la cuestión migratoria, la crítica al Gobierno, a las políticas y al trato presupuestario a la región les une, expresó Gavira.

El mensaje de Vox va en consonancia con la postura trasladada por Abascal en la Asamblea General del partido el sábado pasado en Madrid a afiliados y cargos de gobierno, el de asumir la realidad del partido y las limitaciones del peso electoral, de aplicar "bisturí" y no "motosierra" en las medidas, y esperar a un mayor peso otorgado por los votantes. Igualmente, el respeto a los acuerdos firmados y la disposición a abandonar los Ejecutivos si no se cumplen. Y en esa senda del respeto a lo firmado de adentra a Vox para reclamar a Moreno lo mismo que lo que les han dado el resto de barones del PP.

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