Opinión

El PSOE que amaba las derrotas

La portavoz de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez.
La portavoz de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez. | EUROPA PRESS

La Ejecutiva del PSOE trató este lunes sobre los resultados del 17-M y decidió "cerrar filas" y "pasar página". En los últimos meses es lo que más se oye en Ferraz. La teoría que comparte la dirección socialista es que los resultados en Andalucía no son extrapolables a unas elecciones generales y que, por tanto, no hay que ponerse nerviosos.

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Con Pedro Sánchez al frente, el PSOE se ha convertido en un partido que no teme a las derrotas. El secretario general me recuerda a Mao cuando arengaba a los suyos en la Larga Marcha: "De derrota en derrota, hasta la victoria final". No, al presidente no le pone analizar por qué su candidata, la número dos del partido, se ha estrellado en Andalucía. Prefiere que no haya debate, ¿para qué?. En 2027 se volverá a dar el fenómeno que ya se produjo en 2023: tortazo en las municipales y autonómicas de mayo y dos meses después...el milagro. Pasar página, cerrar filas.

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Nunca se ha visto un PSOE tan acrítico, tan falto de nervio, con ese determinismo casi mesiánico. Tan sólo Emiliano García Page se permite levantar la voz desde su feudo castellano manchego. Pero eso ni se tiene en cuenta. ¡Otra vez, el pesado de Page!

El autoengaño no sé si será útil para mantener la moral alta, pero ha dado frases para la posteridad. Este lunes, por ejemplo. La portavoz socialista Montse Mínguez proclamó ante los atónitos periodistas que atendían su rueda de prensa: "Los militantes no se equivocan nunca". Me entran ganas de pedir el carnet. Así despejaría las dudas que me corroen.

En Andalucía no ha ocurrido nada. Tan sólo una parada con destino a la victoria de las generales

Mínguez soltó esa boutade para justificar que María Jesús Montero haya sido la cabeza de cartel del PSOE en Andalucía. Como si los militantes y no Sánchez hubiesen sido los responsable de esa decisión. La dirección socialista -de la que Montero, insisto, es la número dos- ha creado una realidad paralela. Una realidad en la que los militantes no se equivocan nunca y en la que Sánchez aparecerá en el momento oportuno para salvar a la nave del naufragio. ¿No le transmite todo esto un tufillo casi religioso?

Sánchez, hay que reconocérselo, ha construido un PSOE sumiso y pétreo. En cualquier otro partido, después de lo ocurrido el domingo, se estarían escuchando voces, se plantearían dimisiones, congresos extraordinarios, etc. No me imagino lo que hubiera sucedido en el propio PSOE si en tiempos de Felipe se hubiese producido un castañazo como el del domingo en Andalucía. Ahora, en este PSOE, no hay familias, ni clanes, ni debates ideológicos. La única competencia que se percibe es por ver quién adula mejor al líder, quién le sirve mejor.

Más allá de las derrotas, la de las generales también llegará, lo peor del sanchismo es que ha convertido al Partido Socialista en una organización piramidal, monolítica y servil. Nadie mejor que el amigo del presidente, Óscar Puente, para definir esta etapa: "Sánchez es el puto amo".

Ese modelo de partido bunkerizado en el que el líder marca la pauta sin la más mínima oposición es el que ha permitido que crezca en su seno una corrupción sistémica. Si los militantes no se equivocan nunca, menos aún el líder. Su sabiduría y honestidad están por encima de toda duda razonable.

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