El lamentable espectáculo de ver a varios ministros dándole leña a la ministra de Defensa, acusando al CNI de no haber informado a tiempo y con precisión de lo que iba a ocurrir en Ceuta el pasado 30 de julio es la prueba más palpable del desgobierno.
Échense la culpa unos a otros. Eso sólo añade oprobio a la vergüenza de un Gobierno que no ha sabido defender sus fronteras. Mientras que en el Congreso desfilan los ministros para decir lo bien que lo ha hecho el Gobierno, lo atento que ha estado el presidente en todo momento, y eluden responder quién hay detrás de esa avalancha humana, los ciudadanos de Ceuta llevan un mes con su ciudad invadida. No son libres para pasear o para llevar a sus hijos a un parque; por las noches no salen por miedo a que les asalten. Muchos han sufrido daños en sus negocios. No se sabe aún cómo será el inicio del curso escolar. Las denuncias de agresiones sexuales suman 16, la mayoría de menores; un dato que ha dado la nada sospechosa Fiscal General del Estado, Teresa Peramato. Para colmo, un grupo de inmigrantes ha atacado un vehículo del Ejército, cuyos ocupantes tuvieron que pedir ayuda utilizando el teléfono 112.
Es normal, aunque no justificable, que grupos de vecinos se hayan echado a la calle para enfrentarse con los ocupantes de la playa del Trampolín. Ceuta se ha convertido en una olla a presión a punto de estallar. Lo que no se explica es que el Gobierno no hubiera previsto lo que iba a pasar tras la invasión de casi 80.000 inmigrantes y que se siga empeñando en que la cosa no es para tanto; o peor aún, que intente culpar al PP y a Vox de incitar a la violencia contra los inmigrantes.
¿Cómo iba el Gobierno a impedir la avalancha si ante las llamadas de alarma del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, se le contestó desde Moncloa que el aumento de llegadas a nado por El Tarajal es algo que pasa todos los veranos? ¿Cómo se iban a adoptar las medidas necesarias para evitar el caos y el enfrentamiento social en la ciudad si el ministro de Exteriores afirmó tajante el día 11 de agosto que "todos" los que habían entrado de manera ilegal iban a ser devueltos a Marruecos?
Mientras la situación se deterioraba día a día en Ceuta, el presidente mantuvo sus vacaciones en La Mareta; incluso se permitió el lujo de recomendar en redes sociales música y libros para este verano. ¿Quién es el demente que gestiona las redes del presidente? Incluso la ministra de Sanidad, la explosiva Mónica García, se atrevió a llamar xenófobos a los responsables del gobierno de la ciudad cuando se pasó por allí el día 17 de agosto.
Si hubiera sido consciente de lo que estaba pasando en Ceuta, el presidente hubiera convocado mucho antes el Consejo de Seguridad Nacional; no hubiera esperado a concluir sus vacaciones para hacerlo, o para nombrar un mando único, cosa que se le demandó desde Ceuta desde un primer momento. No sólo eso, Sánchez estuvo a punto de irse de fin de semana largo a Andorra, viaje que tuvo que anular ante el escándalo que se montó tras conocerse sus planes.
El presidente lanzó a nueve de sus ministros a comparecer en el Congreso para no tener que comparecer él. Maniobra que no le salió bien, porque sus propios socios (entre otros el PNV) le dijeron que tenía que hacerlo y que votarían a favor de su comparecencia, solicitada por PP y Vox.
Incluso intentó retrasar el mal trago al día 9 de septiembre, cosa que no fue posible. Finalmente, acudirá al Congreso el próximo día 3 de septiembre, un día después de la convocatoria de manifestaciones en toda España en solidaridad con Ceuta, que ese día -2 de septiembre- celebra el aniversario de su fundación.
La función primordial de un Gobierno es velar por la seguridad de sus ciudadanos; justo lo contrario de lo que ha sucedido en Ceuta
Esperemos que la tensión no se desborde en Ceuta, riesgo más que probable. Porque después de un mes, los ceutíes no ven qué medidas se van a aplicar para volver a la normalidad. ¿Tendrán que acostumbrarse a convivir con al menos 5.000 personas -cifra que dio el viernes el ministro del Interior- que han llegado ilegalmente a la ciudad? ¿Cuántos meses prevé el Gobierno que se va a mantener ese estado de cosas?
La población ceutí, de izquierdas y de derechas, musulmanes o cristianos, se siente desamparada por su Gobierno, que no sólo no ha impedido una invasión ilegal burlando la frontera, sino que no ha sido capaz de velar por su seguridad durante 30 días. Tampoco se explican por qué este Gobierno, cuya ministra de Defensa habla de "guerra híbrida", no identifica cuál es la potencia extranjera que hay detrás de ese conflicto buscado y planificado con todo detalle. Se preguntan, con razón, qué hay detrás del miedo a mencionar a Marruecos en toda esta crisis, cuando ha sido desde allí desde donde han entrado esos casi 80.000 inmigrantes ilegales.
El Estado moderno se basa en un principio: ante todo, debe velar por la seguridad de sus ciudadanos. Lo que hemos visto desde el pasado día 30 es que este Gobierno no es capaz de hacerlo. Ha sido esa dejación de funciones la que ha llevado a la población de Ceuta al estado de desesperación en el que se encuentra. Sólo por ello, Sánchez, como cabeza del Gobierno más presidencialista desde la recuperación de la democracia, debería anunciar en su comparecencia del próximo jueves la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado