«Conviene no olvidar que el proyecto de Pedro Sánchez ha sido siempre el jugar con los tiempos políticos para intentar ‘aniquilarnos’ como alternativa de Gobierno (consolidar con solvencia la hegemonía en el espacio de la ‘izquierda’)». “Si Sánchez cumple con su nuevo relato y trata de acercarse realmente a una alternativa de cambio junto a Unidos Podemos, los medios del régimen y su propia oposición interna no lo van a tolerar. Si no lo hace, seremos nosotros quienes lo castiguemos por ello y sus propias bases y votantes ‘reilusionados’ las que se sienten traicionadas. El PSOE, por su propia situación ‘central’, no va a tener un segundo de descanso y estará en tensión permanente desde dos polos diferentes”.

“Debemos por ello saber aprovechar ese escenario para tensionarlo y no permitir que pueda desarrollar una estrategia capaz de consolidar un escenario a medio plazo favorable a sus intereses, que les permita desarrollar una estrategia ‘envolvente’ contra Unidos Podemos y las confluencias”.

Podemos plasmó su estrategia hacia el PSOE de Pedro Sánchez en un argumentario interno que animaba a sus dirigentes a «tensionar» y no dar «ni un segundo de descanso» a los socialistas. El documento, fechado el 26 de mayo y titulado Éramos pocos y llegó Sánchezdibuja un escenario de presión permanente sobre el PSOE que Pablo Iglesias no para de ejercer.

Este miércoles, el líder de Podemos ha aprovechado la declaración del presidente del Gobierno ante el tribunal del caso Gürtel para intentar poner al PSOE otra vez entre la espada y la pared. Antes de que Pedro Sánchez hiciera una valoración sobre la declaración de Rajoy, Iglesias ya le había marcado el camino: petición conjunta para que el presidente ofrezca explicaciones durante un pleno extraordinario y otra moción de censura para «echar al PP del Gobierno».

El PSOE quería mantener el foco en la declaración judicial de Rajoy

Sobre las 13 horas, Sánchez compareció en Ferraz para leer una declaración institucional que pretendía reforzar su estatus como líder de la oposición. La estrategia socialista pasaba por mantener el foco en la visita del presidente del Gobierno a la Audiencia Nacional. Ésa era la noticia del día y no había que distraer la atención. Por ese motivo, Sánchez se limitó a pedir la dimisión de Mariano Rajoy.

El secretario general del PSOE quería insistir en ese mensaje sin contestar a las preguntas de los periodistas, pero había una de obligada respuesta: ¿acepta la propuesta de Pablo Iglesias? Y la tuvo que responder: «El PSOE define sus estrategias como líder de la oposición».

No satisfecho con esa incursión en la declaración institucional de Sánchez, Iglesias anunciaba por  la tarde que este jueves conversarían por teléfono después de haberlo hecho ayer por mensajería instantánea. «Hemos hablado por whatsApp y mañana hablaremos por teléfono». «No van a dimitir por mucho que lo pidamos; hay que trabajar por echarles de las instituciones», aseguró sobre las 19 horas.

«La noticia era la declaración de Rajoy, no que Pedro y Pablo hablen. La posición del PSOE era pedir la dimisión del presidente del Gobierno. Podemos no nos va a marcar los tiempos. Iglesias hará su propuesta y el PSOE verá su posición. Quiere marcarnos los ritmos y no se da cuenta de que lo único que hace es mostrar su debilidad: no pueden hacer nada sin Pedro Sánchez», responden desde la dirección socialista.

En este sentido, Sánchez mantiene su apuesta estratégica por acercarse a Podemos para atraer a sus votantes a «la izquierda de gobierno» y la «izquierda institucional» que pretende que represente el nuevo PSOE, por lo que mantiene la colaboración entre ambas fuerzas.

No es la primera vez que Pablo Iglesias intenta atraer al PSOE a sus posiciones. Tras el encuentro que mantuvo con Pedro Sánchez en el Congreso, el líder de Podemos insistió hasta forzar una reunión de trabajo de ambos partidos con una veintena de integrantes. Su objetivo era «visualizar» -en palabras de Irene Montero- esa colaboración parlamentaria y barnizar a Podemos de perfil institucional.