El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha hecho llegar a Pedro Sánchez su interés en mantener una entrevista discreta. A través de un alto cargo socialista, el dirigente catalán ha realizado este llamamiento al líder del PSOE un día después de que su partido rechazara en el Congreso apoyar una moción de Ciudadanos para dar el respaldo de la Cámara a las medidas emprendidas por el Gobierno para evitar el referéndum de independencia.

La petición de Puigdemont se produce el mismo día que Sánchez se ha reunido con el presidente del Gobierno en la Moncloa y coincide también con el recrudecimiento del enfrentamiento entre los independentistas y el Estado.

Tras la detención de catorce personas por colaboración con la consulta ilegal, el presidente de la Generalitat intenta atraer al PSOE al bloque político que ataca al PP por su «deriva antidemocrática». Aunque en el PSOE existen profundas discrepancias con alguna de las medidas puestas en marcha, los socialistas mantiene su respaldo «sin fisuras» al Gobierno. Ese apoyo del denominado ‘bloque constitucionalista’, con PP, PSOE y Ciudadanos como garantes de la legalidad, está permitiendo al Ejecutivo de Rajoy salvar los ataques de los grupos nacionalistas y de Unidos Podemos en el Congreso. Una ‘fuga’ del PSOE hacia esas posturas pondría en cuestión la legitimidad y proporcionalidad de su respuesta al reto independentista.

Sánchez cancela su viaje a Nueva York y Toronto tras reunirse con Rajoy en Moncloa

El propio Pedro Sánchez ordenó al grupo parlamentario que votara en contra de la moción de Ciudadanos que pretendía escenificar el apoyo del Congreso a las medidas emprendidas por el Gobierno. Aunque el PSOE mantiene ese respaldo, que ayer volvió a explicitar con una declaración institucional del secretario de Organización, José Luis Ábalos, la actitud de C’s hizo que el líder socialista cambiara el sentido del voto acordado en la reunión del grupo socialista. Albert Rivera había votado en contra de la propuesta socialista de comisión parlamentaria,  a la que calificó de «pasteleo» con los independentistas, y se negó a incluir la palabra «diálogo» en la moción de apoyo al Gobierno. La orden de Sánchez para votar contra PP y Ciudadanos y junto a Podemos y los independentistas causó un gran malestar entre los diputados ‘susanistas’. Cuatro de ellos rompieron la disciplina de voto.

El presidente catalán y el líder de la oposición ya mantuvieron un almuerzo discreto el 25 de agosto en Barcelona. Un día antes de la gran manifestación de repulsa a los atentados de Barcelona, Sánchez y Puidemont tuvieron un encuentro que no sirvió para acercar posturas. Sánchez, que se había ofrecido al presidente del Gobierno para intentar activar el diálogo con la Generalitat, propuso poco después una comisión parlamentaria de revisión del sistema autonómico que permita una negociación política de todos los partidos en el Congreso. El PP la ha respaldado.

La gravedad de la situación en Cataluña y el temor de que se produzcan altercados han hecho que Sánchez cancele el viaje que tenía previsto esta semana a Nueva York y Toronto para participar en la Internacional Socialista y en un foro en Canadá. Además, el desgaste político que está sufriendo el PSOE por su apoyo al Gobierno y su indefinición ante medidas como la aplicación del artículo 155 de la Constitución está provocando serias tensiones internas de las que Sánchez se quiere ocupar.

En este sentido, el líder socialista ha acercado posturas con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en un almuerzo este lunes. Como ha informado El Español, Sánchez y Zapatero llevaban tiempo descongelando su relación tras la contundente derrota de Susana Díaz, candidata y amiga personal del ex presidente, en las primarias. De hecho, Zapatero fue uno de los invitados al desayuno informativo protagonizado por Pedro Sánchez a comienzos de septiembre. Ambos comparten el convencimiento de la necesidad de defender la legalidad en Cataluña y el ex presidente tiene un perfil conciliador y negociador que podría ser útil en el conflicto catalán tras su mediación en Venezuela. La alineación de Zapatero con Ferraz también podría suavizar el pulso que aún mantiene el PSOE andaluz contra el secretario general.

Por su parte, Felipe González, como ya informó El Independiente, se ha tomado un periodo aproximado de un año al margen del PSOE para descontaminarse de su enfrentamiento con Pedro Sánchez. En ese tiempo, el ex presidente no realizará ninguna valoración sobre la situación o actuaciones de su partido.